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ECONOMÍA

La empresa familiar madrileña se reivindica: más de 130.000 millones de aportación a la economía regional y el 60% del empleo

Un estudio revela que este tipo de compañías han presentado mejores tasas de supervivencia en la región en los últimos diez años

La directora, Marta Beltrán (izqda.), y presidenta, Verónica García Castelo, de la Asociación de Empresas Familiares de Madrid.

La directora, Marta Beltrán (izqda.), y presidenta, Verónica García Castelo, de la Asociación de Empresas Familiares de Madrid. / EPE

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Víctor Rodríguez

Víctor Rodríguez

Madrid

Las empresas familiares de la Comunidad de Madrid, unas 235.000 en el total de la región, se reivindican. No solo suponen el 92,8% del total de compañías domiciliadas en la región, es que además, con 1,5 millones de puestos de trabajo suponen cerca del 60% del empleo en la región, concretamente el 58,9% frente al 41,1% de las empresas no familiares, y aportan hasta 130.000 millones de euros al Valor Añadido Bruto (VAB) autonómico, un 46,2%. Son algunos de los datos que se desprenden del estudio La empresa familiar en la Comunidad de Madrid, presentado esta mañana en la capital.

"Las empresas familiares son más longevas, más solventes, más rentables y además pagan más impuestos", ha subrayado durante la presentación del informe la presidenta de la Asociación de la Empresa Familiar de Madrid (Adefam), Verónica García Castelo. "La empresa familiar es la columna vertebral de la economía de nuestra comunidad".

Según los datos hoy presentados, la presencia de la empresa familiar en la economía regional ha crecido en la última década. El porcentaje sobre el total de empresas ha aumentado desde 2015 en siete puntos, mientras que su aportación al empleo se ha elevado en cuatro puntos porcentuales y su peso en el valor añadido bruto regional, en otros siete. "Todo ello en una década muy particular, con el covid de por medio", tal y como ha señalado el coordinador del estudio, José Carlos Casillas, director de la Sociedad Española de Investigadores de la Empresa Familiar.

Considerando la evolución de las distintas compañías desde 2105, de hecho, se observa una mayor tasa de supervivencia de las empresas familiares. El 68% de las que estaban activas en 2015 continuaban funcionando en 2025 frente al 66% de las empresas no familiares. El 93% de ellas seguían teniendo carácter familiar. Por otra parte, el 36% de las empresas no familiares de 2015 habían pasado a ser familiares en 2025.

"Probablemente por dos razones, por una concentración de la propiedad, que partiera la empresa siendo de varios socios y luego alguno de ellos se ha ido quedando con la mayor parte de la propiedad y dominando la gestión o bien porque empresas no familiares hayan sido adquiridas por empresas familiares, que también es algo que se está dando con cada vez mayor frecuencia", ha explicado Casillas.

En relación con el conjunto de España, las aportaciones al empleo y el valor añadido bruto de las compañías familiares son inferiores respecto al conjunto de España (11 puntos porcentuales menor en ambos casos), una circunstancia que desde Adefam achacan al efecto capitalidad de Madrid, donde se domicilian numerosas empresas multinacionales, lo que tiene un efecto en ambas magnitudes.

El estudio también pone el acento en la mayor rentabilidad y solvencia de este tipo de sociedades. En concreto, las empresas familiares de la región presentan una rentabilidad económica media del 4,2% frente al 3,1% de las no familiares, una brecha que se ha agrandado desde 2015. También mejoran respecto a las no familiares su ratio de solvencia (1,99 frente a 1,74) y presentan una menor tasa de endeudamiento (44% frente a 47%). En este sentido, las empresas no familiares han reducido ese endeudamiento en mayor medida: en 2015 su exposición a la deuda era de un 62% por el 56,8% de las no familiares.

Desde Adefam se hace hincapié además en otro aspecto. "La empresa familiar madrileña es un pilar fiscal y contribuye de forma relevante a los ingresos públicos", ha señalado Casillas. Para sostener esta afirmación, los autores del estudio han considerado el peso del pago del impuesto de sociedades respecto al EBITDA de uno y otro tipo de compañías. El informe no da datos absolutos sobre el pago del impuesto de sociedades pero sí establece que en el caso de las empresas familiares alcanza al 25% de su ebitda frente al 16% de las no familiares.