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PREMIOS VALOR Y SERVICIO

Carlos Laborda (Aicox): "Las empresas de defensa necesitan reglas claras, planificación y visión estratégica"

El presidente de Aicox Soluciones pone el foco en la importancia de las telecomunicaciones, la seguridad y la reducción de la dependencia tecnológica de otros países

Carlos Laborda, presidente de Aicox Soluciones.

Carlos Laborda, presidente de Aicox Soluciones. / José Luis Roca

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Cristina Andrade del Alcázar

Cristina Andrade del Alcázar

Madrid

La industria de defensa es hoy un pilar estratégico para preservar la seguridad, la autonomía y la estabilidad de los Estados. En un contexto marcado por las tensiones geopolíticas, los conflictos, los ciberataques y la desinformación, reducir la dependencia de proveedores externos pasa por contar con una base industrial capaz de producir sistemas defensivos y responder con rapidez ante los diferentes escenarios internacionales.

De un tiempo a esta parte, la inversión en defensa ha adquirido una relevancia crucial , no solo para modernizar las capacidades militares, sino también para impulsar la innovación tecnológica, fortalecer la industria nacional y europea, generar empleo cualificado y asegurar la seguridad del presente y del futuro.

Carlos Laborda, presidente de Aicox Soluciones, especialista en productos altamente tecnológicos vinculados a defensa y seguridad, atiende en sus instalaciones de San Sebastián de los Reyes a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA con motivo de la celebración este mes de mayo de los Premios Valor y Servicio que recientemente este diario ha otorgado a las mejores actuaciones de los miembros y unidades de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Una cuestión de consenso nacional

Explica que en el contexto actual que vivimos “España tiene que decidir cómo quiere hacerlo si realmente quiere tener una industria de defensa fuerte” y manifiesta que “las empresas de defensa necesitan reglas claras, planificación y visión estratégica”. “Se trata de construir capacidades industriales de país y garantizar que la tecnología crítica permanezca aquí”, agrega.

El presidente de Aicox Soluciones reconoce que cuando se habla de defensa es importante preguntarse “qué significa realmente la defensa”, ya que en ocasiones se confunde “como sinónimo de guerra”. Laborda asegura que “el fin de la defensa es garantizar la existencia del Estado, su soberanía, su independencia, su estado social y el cumplimiento de su Constitución” y advierte que “si el Estado no existe tampoco existen los derechos, las libertades o el bienestar”.

Sostiene que “la defensa no debería ser una cuestión partidista, sino una cuestión de consenso de país, de análisis de riesgos y de responsabilidad”, y, a este respecto, recuerda que “Europa no tiene una vocación agresiva” sino que “su planteamiento es defensivo y disuasorio”. Para que esa postura sea efectiva “hay que demostrar que se tienen los recursos necesarios para defenderse y si alguien pretende romper a la fuerza nuestros Estados, tiene que saber que no le va a resultar fácil”, asegura.

Capacidad industrial propia

Laborda reconoce que la defensa empezó a tomarse en serio en Europa “cuando Rusia se anexiona Crimea en 2014 y cambia las reglas del juego”. Este escenario continuó con la invasión de Ucrania: “Estamos viendo una guerra desastrosa, con cientos de miles de muertos, y eso ha cambiado radicalmente la percepción europea sobre la defensa”.

En Europa, prosigue, hemos “dado por hecho la paz, cuando históricamente la paz no ha sido lo normal y la guerra ha sido mucho más frecuente”. “Quizá seamos una de las primeras generaciones en España que pueda morir sin haber vivido una guerra, y eso nos ha llevado a pensar que la paz está garantizada, pero no lo está”, apostilla.

Carlos Laborda, presidente de Aicox Soluciones.

Carlos Laborda, presidente de Aicox Soluciones. / José Luis Roca

Y precisamente en este contexto geopolítico convulso que estamos viviendo ahora, lo más importante es que “Europa tiene que decidir qué posición quiere ocupar en un mundo en el que Rusia amenaza, China avanza con una estrategia de guante de seda y mano de hierro, y Estados Unidos ya no ofrece las mismas certezas que antes”.

“La pandemia nos hizo ver algo que ya sabíamos: Europa no tenía suficiente capacidad industrial propia, y en defensa, ocurre lo mismo”, prosigue Laborda, que apunta a que “para multiplicar la producción hacen falta inversiones enormes, nuevas capacidades, financiación y planificación, porque la industria de la defensa no se improvisa”.

Asimismo, pone de relieve que “Europa tiene un problema de fragmentación enorme” y lamenta que “mientras Estados Unidos concentra esfuerzos y plataformas de trabajo”, cada país europeo ha desarrollado sus propios recursos por separado: “Europa multiplica desarrollos similares y pierde eficiencia”.

El presidente de Aicox se muestra contundente: “O Europa resuelve sus ineficiencias industriales y tecnológicas o no podrá estar a la altura de Estados Unidos y China”. En definitiva, afirma, “no se trata de militarizar Europa, sino de defender su capacidad de decidir, sus valores y su forma de vida”. “Europa quiere ser un referente de paz, convivencia y derechos, pero para sostener esos valores necesita capacidades reales. Si no puede defenderlos, otros decidirán por ella”, sentencia.

Productos altamente tecnológicos

Para alcanzar la autonomía estratégica tanto a nivel nacional como en el conjunto de la Unión Europea, Laborda señala la importancia de “el reto tecnológico, especialmente en el espacio, las comunicaciones seguras, la ciberseguridad, la encriptación y las nuevas constelaciones de satélites”. “Todo está cambiando muy rápido y hay que estar preparados para ese cambio”, añade.

El presidente de Aicox Soluciones explica que ”hay tecnologías básicas que, si no las tienes, te hacen dependiente” y, advierte que, “si Europa no desarrolla su propia inteligencia artificial, dependerá de la de Estados Unidos o de China, y eso plantea un problema de soberanía.”

A este respecto, se muestra confiado en que “Europa puede encontrar nichos en los que competir, especialmente en aplicaciones concretas, tratamiento de datos o soluciones especializadas, pero medirse con los grandes desarrollos exige inversiones gigantescas que ningún país europeo puede afrontar solo”.

Carlos Laborda expuso, en este punto, la labor que realizan desde su compañía: “En Aicox llevamos más de 25 años trabajando en productos altamente tecnológicos vinculados a defensa y seguridad. Desde un punto de vista técnico, solemos decir que donde haya una onda electromagnética, ahí estamos nosotros”, relata su presidente, que explica que “el sector está cambiando muy rápido y que las empresas que trabajamos en defensa tenemos que estar permanentemente adaptándonos”.

Y es que Aicox Soluciones está presente en comunicaciones, radiofrecuencias, sistemas satelitales, equipos tácticos y soluciones antidron: “Todo lo que implique transmitir, recibir, controlar o proteger una señal electromagnética forma parte de nuestro ámbito natural de trabajo”, puntualiza Laborda.

Para ello, refiere, “el espacio es vital”. “Si desaparecieran los satélites, dejarían de funcionar muchísimas cosas de la vida cotidiana: comunicaciones, geolocalización, navegación, sistemas de control y servicios esenciales. No hablamos de algo lejano, sino de una infraestructura crítica”, detalla.

El presidente de la compañía líder en tecnología y comunicaciones manifiesta que es crucial “preparar equipos capaces de operar con distintas órbitas: LEO, MEO y GEO”, ya que, aclara, “hasta ahora se ha trabajado mucho con satélites geoestacionarios, pero el futuro pasa también por constelaciones de baja y media órbita, lo que obliga a desarrollar nuevas soluciones, más flexibles, resilientes y preparadas para escenarios mucho más complejos”.

Es por eso que desde Aicox Soluciones remarcan que “es muy importante participar en proyectos europeos como IRIS 2, porque Europa necesita capacidades propias en comunicaciones seguras”, puesto que “no debería depender la seguridad de un país, o de una misión crítica, de una constelación privada extranjera”. “La soberanía también se juega en el espacio y en las comunicaciones”, admite.

Una de las grandes áreas de actividad de la compañía es la comunicación por satélite. Carlos Laborda explica que trabajan “especialmente en el segmento terreno, en todo lo que permite controlar los satélites desde tierra, recibir sus señales y aprovechar sus capacidades”.Y es que, detalla, “el espacio no es solo lo que está volando; también es toda la infraestructura terrestre que permite que esos satélites funcionen, se controlen y se conecten con las redes terrestres. Ahí es donde nosotros tenemos una experiencia muy importante.”

En concreto Aicox desarrolla sistemas para grandes telepuertos que enlazan el satélite con las redes terrestres, con centros de datos, con fibra y con infraestructuras de comunicación. “También permiten controlar la misión, supervisar el estado del satélite, analizar la calidad de la señal y garantizar que todo funcione correctamente”, relata.

A día de hoy la compañía líder en tecnología y telecomunicaciones, cuenta su presidente, están trabajando tanto en sistemas tácticos de comunicación por satélite, equipando barcos, vehículos terrestres, helicópteros, aviones, drones y plataformas militares, como en nuevas generaciones de radios con sistemas que permiten “comunicaciones muy avanzadas, de baja detectabilidad y adaptación al entorno”. Al mismo tiempo, están desarrollando las burbujas 5G privadas, unas “redes que se despliegan con una unidad militar y que permiten conectar sensores, equipos, vehículos y sistemas de mando en una zona concreta”.

“Hoy no se entiende una misión militar sin comunicaciones seguras y permanentes ya que una unidad desplegada en Afganistán, Irak, Líbano o cualquier otro escenario necesita poder comunicarse en tiempo real porque no se trata solo de informar sino de pedir apoyo, solicitar una autorización o coordinar una respuesta. Sin comunicaciones no hay operación posible”, concluye.