URBANISMO
El Baobab se va: Patrimonio considera que "no tiene ningún valor cultural" que deba ser protegido
La Comunidad de Madrid ha levantado la suspensión cautelar que pesaba sobre el edificio de la calle Cabestreros, 1, en Lavapiés, donde se ubica el mítico restaurante senegalés

Operarios trabajando en el edificio del antiguo restaurante Baobab, en Lavapiés, antes de que el Ayuntamiento paralizase el derribo. / H.G.

Cuatro meses después, la Comunidad de Madrid se ha pronunciado sobre el edificio situado en la calle Cabestreros 1, en Lavapiés, antigua ubicación del mítico Baobab. La Dirección General de Patrimonio ha considerado que el inmueble "no tiene ningún valor cultural que sea objeto de protección", por lo que la licencia del Ayuntamiento que autorizaba su derribo para construir un hostal "está bien concedida".
Así lo han trasladado este martes desde el Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad que dirige Borja Carabante. La resolución, dictada el pasado viernes, supone el levantamiento sobre la suspensión cautelar que pesaba sobre el edificio desde el pasado 13 de enero, cuando el Consistorio madrileño ordenó paralizar el derribo en marcha hasta conocer el dictamen de Patrimonio sobre el valor del mismo.
El edificio en cuestión, una antigua casona de dos plantas situada en pleno corazón de Lavapiés, albergó durante años el archiconocido restaurante, un local muy vinculado a la vida social del barrio y convertido en uno de los referentes de la cocina senegalesa en la capital. Cerrado desde hacía tiempo, el inmueble se encontraba, según el Ayuntamiento, “vandalizado” y sin actividad.
El Ayuntamiento autorizó a principios de año la licencia para demoler el inmueble y levantar en su lugar un hostel cápsula, a instancias de la empresa Urbex. El PSOE acudió entonces a la Fiscalía para denunciar los hechos y pedir la paralización urgente del derribo ante el riesgo de que se produjera un daño irreversible. Tras esa denuncia, el Consistorio decidió suspender la licencia elevar una consulta al Ejecutivo regional para que aclarase cómo proceder con la licencia en vigor.
La paralización no evitó, sin embargo, que los trabajos llegaran a iniciarse. Pese a la orden, la Policía Municipal de Madrid tuvo que personarse a precintar el derribo después de que varios operarios comenzaran a desmontar el tejado del edificio, provocando la indignación del barrio. Con el pronunciamiento de Patrimonio, el Ayuntamiento da ahora por cerrada la polémica. "El asunto queda ahora resuelto y se puede continuar con la construcción del hostel", zanjan desde el Área de Urbanismo.
El PSOE, sin embargo, no da por cerrado el asunto. Antonio Giraldo, portavoz socialista de Urbanismo e impulsor original de la denuncia ante la Fiscalía, ha calificado la resolución de “noticia nefasta para el patrimonio madrileño” y ha censurado que la Comunidad de Madrid “descarte valor" en los edificios”, dando así “vía libre a la demolición total y a la construcción del hostel de cápsulas”.
Giraldo sostiene que, tras consultar con Madrid Ciudadanía y Patrimonio y con varios profesionales del patrimonio y la arquitectura, han detectado “datos contradictorios” en la resolución final del Ejecutivo autonómico sobre el valor de los inmuebles, así como “fechas que no concuerdan con elementos presentes en ambas edificaciones”.
Por ello, van a “estudiar con velocidad todas las posibilidades para detener la pérdida”, ha advertido el concejal socialista, que considera “increíble” que la Dirección General de Patrimonio avale la demolición de estos edificios para sustituirlos por “un bloque contemporáneo totalmente descontextualizado del lugar” destinado a albergar cápsulas. “Este no es el Madrid que queremos. Y haremos todo lo posible por detenerlo”, ha remachado.