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SELECTIVIDAD 2026

Así prepara la PAU la Generación Z: "La inteligencia artificial se está convirtiendo en un profesor de apoyo disponible las 24 horas del día"

Madrileños expertos en psicología y educación analizan nuevos métodos de estudio, el papel de la inteligencia artificial y la gestión de la presión entre los adolescentes

Del 1 al 4 de junio, miles de adolescentes madrileños se examinarán de la PAU en la Comunidad de Madrid.

Del 1 al 4 de junio, miles de adolescentes madrileños se examinarán de la PAU en la Comunidad de Madrid. / Agencias

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

La cuenta atrás ya ha comenzado. Del 1 al 4 de junio, miles de adolescentes madrileños se examinarán de la PAU en la Comunidad de Madrid. Este es, sin duda, uno de los momentos más importantes en la vida de cualquier estudiante de bachillerato. Por eso, la preparación previa, tanto académica como psicológica, es fundamental. “Antes todo era más sencillo, más estandarizado. Había que presentarse a todas las asignaturas preparadas y ahora tienes que elegir. Hay que ser estratégico porque para determinadas carreras y universidades, las notas de corte son altísimas. Siempre ha habido de todo, pero hace décadas, con un 7 sobre 10 podías acceder a Medicina. Ahora sólo lo consigue quien tiene más de un 13 sobre 14”, explica María Fernández Mellizo, investigadora en sociología de la educación en la Universidad Complutense de Madrid. Esto ha derivado en un aumento de presión considerable, especialmente entre quienes tienen la universidad pública como única opción o quienes escogen grados muy demandados.

“Quienes no tienen un nivel socioeconómico como para ir a la privada llegan mucho más nerviosos que quienes ya saben que pueden y van a permitírsela. No necesitan alcanzar ninguna nota en muchos casos, por lo que se examinan únicamente de las asignaturas del bloque general. Se saltan las optativas”, añade. Fernández Mellizo habla de funcionalidad y practicidad como dos de las cualidades más destacadas de la Generación Z: “Van a aprobar más que a aprender. Son instrumentales. Todos lo somos más, últimamente. Vivimos en una sociedad muy competitiva para lograr casi cualquier cosa. Es muy individualista. Nos adaptamos, especialmente los jóvenes, cuya capacidad es mayor. Perciben un mercado de trabajo y un sistema educativo muy competitivo, en el que, si quieren sobrevivir, tienen que ser estrategas. A veces eso se percibe como una falta de ganas de aprender, pero tampoco el contexto les invita a disfrutar del aprendizaje. Tienen interiorizado que esto es la jungla”.

Imagen de la PAU de 2025 en la Universidad Complutense de Madrid.

Imagen de la PAU de 2025 en la Universidad Complutense de Madrid. / Agencias

La investigadora también destaca la influencia de las nuevas tecnologías en las técnicas de estudio. Desde los vídeos explicativos a la Inteligencia artificial o los influencers que te enseñan a estudiar. “Se conectan entre ellos para estudiar en línea, en videoconferencia, solo para hacerse compañía”, suma. Es ese acceso a nuevos recursos y la forma en la que se usan, precisamente, lo que para algunos marca la diferencia. “La Generación Z ha crecido en un entorno digital, con acceso inmediato a vídeos, plataformas interactivas, simuladores de exámenes, podcasts o herramientas de apoyo basadas en IA. Antes se dependía de los apuntes, las academias o los libros de texto, pero hoy cada estudiante puede adaptar el aprendizaje a su forma de estudio y encontrar explicaciones al instante cuando algo no se entiende”, resalta Alejandro Rodríguez, catedrático de la ETS de Ingenieros Informáticos de la Universidad Politécnica de Madrid. El estudio ya no se centra en la lectura de apuntes o la memorización de contenidos. Los nuevos formatos, más dinámicos, han llegado para quedarse.

"El reto no es ignorarla"

“La inteligencia artificial es la culpable. Muchos estudiantes la utilizan para resumir apuntes, generar esquemas, practicar ejercicios o recibir explicaciones alternativas adaptadas a su nivel. En muchos casos, la IA se está convirtiendo en una especie de profesor de apoyo disponible las 24 horas del día”, añade. También para los docentes esto se ha convertido en una realidad propia, teniendo que adaptar los métodos de enseñanza y evaluación constantemente: “Todavía estamos adaptándonos. El reto no es ignorarla, sino aprender a integrarla de forma responsable. Tenemos que diseñar modelos de aprendizaje donde los estudiantes puedan aprovechar estas herramientas sin dejar de desarrollar conocimientos, pensamiento crítico y capacidad de razonamiento propio”. Contrario a lo que algunas personas piensan, para Alejandro la IA puede fomentar la comprensión de contenidos, al ser una explicación adaptada al nivel del estudiante. 

La PAU es uno de los momentos más importantes en la vida de cualquier estudiante de bachillerato.

La PAU es uno de los momentos más importantes en la vida de cualquier estudiante de bachillerato. / Agencias

Sin embargo, todo conlleva un riesgo que, en estos casos, aparece cuando se emplea para obtener respuestas rápidas sin reflexionar sobre ellas. “No sustituye el esfuerzo intelectual. De hecho, uno de los grandes retos actuales es evitar la dependencia excesiva de estas herramientas y seguir razonando, analizando y cuestionando la información. Aún así, son varias las ventajas que aporta a la hora de preparar la selectividad. Permite generar ejercicios nuevos, corregir respuestas o detectar errores frecuentes. También organiza el estudio y ayuda a practicar de forma interactiva”. El catedrático también alerta de algunos errores a la hora del estudio, como la memorización en lugar de la comprensión, los cambios constantes de métodos, dejar demasiados contenidos para las últimas semanas o la sobrecarga de información. Es esto último, precisamente, lo que María P. Terroba, psicóloga general sanitaria en Psikids, pone de manifiesto. “Estar sobreestimulados afecta a la capacidad de concentración y atención, que vemos en consulta a diario. Sin embargo, el rato de scrolling en TikTok no se lo saltan”, dice.

Efecto Pigmalión

Todo esto deriva, según asegura, en falta de concentración y dificultad para tomar decisiones, pues todo requiere un esfuerzo mental similar: “Hay que prestar atención, valorar, organizar ideas. Esa capacidad de frustrarnos o de pensar en un mundo tan inmediato es difícil. Quieren todo ya”. María habla de una desesperanza generalizada entre jóvenes y adolescentes a la hora de imaginar un futuro laboral y económico estable. “A los que acaban bachillerato no les preocupa tanto como a quienes están a punto de acabar la universidad. Esto condiciona la elección de unos estudios, pero es importante no basarse en lo que hay fuera, sino en lo que a cada uno le mueve y motiva como persona. Cuando encontramos un sentido a lo que hacemos es más fácil seguir adelante, aunque las condiciones no siempre sean las mejores”, sostiene. La preocupación por el futuro, alimentada por el ruido mental y la comparación en redes sociales termina generando ansiedad o expectativas poco realistas.

Imagen de la PAU 2025 en la Universidad Complutense de Madrid.

Imagen de la PAU 2025 en la Universidad Complutense de Madrid. / Agencias

“Se dice que las generaciones actuales vienen más flojas. Lo que pasa es que antiguamente, cuando también había problemas de salud mental, no se abordaban o se reducía a pensar que eras el loco de la familia. Hoy en día la sociedad está más concienciada, pero la sobreinformación hace que muchos adolescentes se autodiagnostiquen por lo que ven en redes. Creen que tienen TDAH, por ejemplo”, relata la especialista,que aconseja hacer deporte, pasar tiempo al aire libre y llevar una alimentación ordenada los días previos al examen. Las familias suponen uno de los principales pilares de apoyo en esta etapa educativa: “Es el efecto Pigmalión: hay que motivar a los adolescentes y apoyarles para que ellos crean también en sí mismos, tanto si va bien como si no sale como esperábamos”. La selectividad, concebida como un “ahora o nunca” para los estudiantes, no es más que uno de tantos caminos. “Cuando crecemos nos damos cuenta de que sí, era relevante, pero ni de broma lo más importante que nos pasará. La vida es mucho más que la PAU”, concluye.