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LEÓN XIV EN MADRID

Paloma, una de las voluntarias para la visita del Papa a Madrid: "Esta vez quería estar ahí y ayudar"

A sus 60 años, se ha "puesto a disposición de la organización para lo que necesite" movida por la "ilusión" de participar en el viaje de León XIV

El papa León XIV en la plaza de San Pedro, en Ciudad del Vaticano.

El papa León XIV en la plaza de San Pedro, en Ciudad del Vaticano. / ALESSANDRO DI MEO / EFE

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Héctor González

Héctor González

Madrid

Todavía no sabe dónde estará cuando el Papa León XIV llegue a Madrid, pero tiene claro que quiere estar presente. Puede que le toque orientar a los asistentes en alguno de los grandes actos, comprobar acreditaciones, ayudar en los preparativos o recibir a peregrinos alojados en colegios y otros espacios habilitados por la organización. Lo que sí tiene claro es por qué se ha apuntado: “Esta vez quería estar ahí y ayudar”, afirma Paloma, uno de los 18.000 voluntarios registrados para la visita del Santo Padre a la capital.

A sus 60 años, se presentó como voluntaria casi en cuanto supo que el pontífice vendría a Madrid. No pudo implicarse en la visita de Benedicto XVI porque tuvo que estar con su familia y, aunque sí participó en los actos de Juan Pablo II, de los que guarda "un recuerdo maravilloso", entonces tampoco fue voluntaria. Ahora no ha querido dejar pasar la oportunidad.

"Me parece un regalo", afirma sobre el viaje. "Juan Pablo II es mi Papa, con el que crecí, pero también me acuerdo perfectamente de la de Benedicto XVI. Y ahora me hace muchísima ilusión que León XIV haya decidido venir a España y, en concreto, a Madrid, y poder participar", cuenta, "por eso me he puesto a disposición de la organización para lo que necesite".

De momento, Paloma está ayudando a Jesús Pascual, uno de los responsables de la coordinación del voluntariado, en la atención a los medios, mientras la organización termina de distribuir a los miles de inscritos. Ella se ha ofrecido para tres de las grandes áreas: eventos, tareas de preparación y cierre (las llamadas TPC) y acogida de peregrinos en colegios y otros espacios. La única opción a la que no se ha apuntado es la acogida en familia.

Y es que, con "una perrita enferma y tres gatos, sería un poco complicado", reconoce, aunque añade enseguida que, si fuera necesario, también lo haría. "Estoy segura de que Madrid se va a portar", afirma. De las que sí se ha apuntado, la labor que menos le gustaría es la de eventos, pues teme que le toque estar en una entrada comprobando acreditaciones o códigos QR y perderse al Papa. "Aunque si me toca eventos, lo haré encantada, ya que tengo muchísima, muchísima ilusión", apunta. Del resto de posibles tareas, "la que me toque", añade.

Esta ilusión tiene una raíz claramente espiritual. Paloma recuerda el primer momento en que vio al nuevo Papa en el balcón y la impresión que le produjo. “Me transmitió calma, con esa sonrisa medio tímida y de asombro. Me conmovió y, desde entonces, estoy encantada con él”, asegura con emoción. De la visita espera, sobre todo, cercanía y escucha. Cree que poder estar cerca del pontífice y escuchar “lo que nos cuente” ayudará mucho a los creyentes.

La organización del voluntariado aún está en plena fase de reparto de tareas. Según explica Paloma, los manuales se colgarán próximamente en la web y los voluntarios recibirán dos formaciones, una presencial y otra online. Mientras tanto, hay parroquias y equipos trabajando “como locos” con las acreditaciones y la coordinación de todos los inscritos.

En su caso, la inscripción llegó a través de su parroquia. En concreto, Paloma participa en dos de Moratalaz, la Presentación y Nuestra Señora de los Apóstoles, y varios miembros de ambas se han apuntado también. Aunque la mayoría ha llegado al voluntariado por esta vía, apunta que el reparto final no se hará necesariamente por parroquias, sino en función de la experiencia y los conocimientos de cada uno. “Yo, por ejemplo, no tengo ni idea de informática, por lo que no puedo ayudar mucho con el cribado que están haciendo ahora”, comenta.

La Archidiócesis de Madrid ha seleccionado finalmente a 18.000 voluntarios, después de recibir más de 21.000 solicitudes para una previsión inicial que primero fue de 10.000 personas y después subió a 15.000. La dimensión del dispositivo refleja la magnitud de la visita. Solo en la misa de Cibeles se calcula que harán falta entre 5.000 y 6.000 voluntarios para atender a la multitud prevista. En total, el voluntariado procede de parroquias, congregaciones, colegios, movimientos, asociaciones, capellanías universitarias y familias, con una participación mayoritariamente femenina y perfiles de edades muy diferentes.

Para muchos de ellos, el encuentro final con el Papa en Ifema será uno de los momentos más esperados. También para Paloma. Si tuviera ocasión de hablar con León XIV, reconoce que probablemente se quedaría “sin palabras”. Pero cree que acabaría diciéndole algo muy sencillo: gracias. “Gracias por todo lo que va a pasar, que todavía no sé lo que es, pero tengo claro que me va a gustar; gracias por venir y gracias por todo lo que está haciendo hasta ahora, que me encanta”.