Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

TRATA DE PERSONAS

Once detenidos por explotar sexualmente a mujeres en Madrid: una menor atendía hasta 100 llamadas de clientes al día

Las organizaciones captaban a mujeres en el extranjero con falsas promesas y las sometían mediante amenazas, coacciones y prácticas de santería

Agentes de la Policía Nacional registran un piso donde mujeres eran explotadas sexualmente

Policía Nacional

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Héctor González

Héctor González

Madrid

La Policía Nacional ha detenido a once personas en Madrid y Alicante en el marco de tres operaciones contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Según ha informado este lunes la Jefatura Superior de Policía de Madrid, los arrestados formaban parte de dos organizaciones criminales que explotaban sexualmente a mujeres en situación precaria en varios pisos utilizados como prostíbulos.

En total, los agentes han liberado a once víctimas y han precintado varios domicilios en la capital donde las chicas eran obligadas a prostituirse. De los 11 detenidos, dos han ingresado ya en prisión, acusados de presuntos delitos de trata de seres humanos, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal relacionados con la prostitución.

La primera investigación comenzó en octubre de 2025, después de que una mujer denunciara que había sido engañada en su país para venir a España a prostituirse. Era el modus operandi habitual: captaban a mujeres en el extranjero con falsas promesas para explotarlas sexualmente. Los responsables recurrían a amenazas, coacciones y prácticas vinculadas con la santería para generar miedo y reforzar el sometimiento de las víctimas.

También las obligaba a consumir drogas y a mantener relaciones sexuales sin protección, lo que provocó que algunas contrajeran enfermedades de transmisión sexual con tratamientos médicos de por vida. Entre las víctimas liberadas en esta primera actuación había incluso una menor de 15 años. La adolescente era obligada a gestionar citas, informar a los clientes de precios, formas de pago y servicios sexuales, y atender hasta un centenar de llamadas diarias mediante cuatro teléfonos móviles.

En una segunda operación, desarrollada también en Madrid, los agentes liberaron a otras cuatro víctimas que habían sido captadas en el extranjero con la promesa de unas buenas condiciones laborales. Al llegar a España, la organización les comunicaba que habían contraído una deuda de 10.000 euros que debían saldar ejerciendo la prostitución.

Las mujeres trabajaban los siete días de la semana, con horarios marcados por la demanda de los clientes, y estaban sometidas a un sistema de multas. Según la investigación, podían ser sancionadas con 100 euros si no acudían a trabajar, incluso estando enfermas, o si llegaban tarde. Tampoco podían negarse a las exigencias sexuales de los clientes, incluidos servicios sin preservativo.

La tercera actuación se inició tras la denuncia de otra víctima, que relató que había sido captada a través de una página web erótica. Un hombre le ofreció empleo como trabajadora sexual, le pidió fotografías desnuda y después las utilizó en una aplicación de mensajería con la que controlaba la agenda de clientes.

En este caso, la actividad se desarrollaba en tres domicilios durante jornadas de 12 horas. Las víctimas descansaban por la noche para no alertar a los vecinos. Si alguna intentaba abandonar el negocio, era amenazada con revelar su identidad y contar a su entorno que ejercía la prostitución. Los clientes accedían a los pisos mediante un código de apertura y disponían de bonos con ofertas sin límite de tiempo.