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PROTECCIÓN DE MENORES

El 'derecho a imaginar' de Nuevo Futuro arroja luz sobre 50.000 menores tutelados en España: "No me siento un bicho raro, crecer en un centro fue mi salvación"

La asociación lanza la campaña 'Por el derecho a imaginar' para visibilizar la realidad de menores que crecen en contextos de máxima vulnerabilidad

Daniela Etayi Garrido (d) y Leire Lara (i), ambas menores tuteladas, participan en la presentación de la campaña de Nuevo Futuro 'Por el derecho a imaginar'.

Daniela Etayi Garrido (d) y Leire Lara (i), ambas menores tuteladas, participan en la presentación de la campaña de Nuevo Futuro 'Por el derecho a imaginar'. / Maria Aguilella Pardo / EFE

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Más de 50.000 menores viven en España bajo el sistema de protección porque no pueden hacerlo con sus padres. Para visibilizar esta realidad, la asociación Nuevo Futuro ha lanzado este lunes la campaña 'Por el derecho a imaginar', centrada en aquellos adolescentes que crecen en contextos de máxima vulnerabilidad y con pocas oportunidades para proyectar su futuro.

La entidad, sin ánimo de lucro, trabaja desde hace 57 años con menores y jóvenes que no pueden vivir con sus familias y se encuentran bajo el sistema de protección de las administraciones públicas. Su labor se desarrolla en pequeños hogares y programas de acompañamiento orientados a la prevención, la reparación y desarrollo de la autonomía.

Ese fue el camino que encontró Daniela Etayi Garrido. Entró en el sistema de protección a los 8 años y llegó a un hogar de Nuevo Futuro con 9, después de que los problemas de adicción de su madre derivaran en desempleo e inestabilidad. La situación hizo que dejara de acudir al colegio y activó la intervención de los servicios sociales. Primero fue trasladada a un hogar de acogida. Un año después, tras el cierre de ese centro, pasó a un hogar de Nuevo Futuro, donde vivió hasta cumplir los 18 años.

"No me siento un bicho raro por haber crecido en un centro, fue mi salvación. Nunca me ha dado vergüenza. Al revés, siempre me ha gustado mucho contar mi historia, incluso a gente que no conozco prácticamente porque me parece que este tema no tiene visibilidad y hay mucho estigma. Cuando dices 'estoy en un centro', la gente se piensa que has hecho algo malo. Siempre lo he contado abiertamente para que vieran que también existimos", relata.

Para Daniela, "Nuevo Futuro fue una salvación". En el primer centro convivía con unas 30 personas, mientras que en el hogar de Nuevo Futuro compartía espacio con nueve niños. "Fue una etapa bastante bonita, muy enriquecedora, porque el convivir con tanta gente te enseña muchas cosas", recuerda.

La joven reconoce que también atravesó momentos difíciles, especialmente durante la adolescencia, cuando sentía el deseo de vivir con una familia. Aun así, asegura que en Nuevo Futuro estuvo "muy contenta" y que salió "muy agradecida".

La entidad Nuevo Futuro presenta la campaña 'Por el derecho a imaginar', en una jornada donde se analizarán datos sobre la infancia y juventud en protección que viven en sus hogares con testimonios de jóvenes que han vivido en ellos.

La entidad Nuevo Futuro presenta la campaña 'Por el derecho a imaginar'. / Maria Aguilella Pardo / EFE

Daniela mantuvo siempre el vínculo con su abuela materna, con la que compartía fines de semana, vacaciones y tiempo libre. También retomó el contacto con su madre cuando cumplió 16 años. Sin embargo, al acercarse a los 18 sintió que empezaba la cuenta atrás para abandonar el sistema de protección.

Cuenta que esa salida supone un abismo para muchos jóvenes tutelados, especialmente para quienes no cuentan con familia extensa. "La sensación de abandono se incrementa", señala. Cuando cumplió 18 años, Daniela se fue a vivir con su abuela. "Era joven, estaba estupendamente, pero justo al año de mudarme con ella, le detectaron Alzheimer", explica.

Desde entonces, ha tenido que afrontar prácticamente sola una nueva etapa marcada por la incertidumbre. Hoy, con 21 años, estudia un grado superior de Integración Social y trabaja en un restaurante. La carga mental y el miedo a un futuro incierto la llevaron a retomar el contacto con Nuevo Futuro a través del programa de acompañamiento a la emancipación.

"La situación en mi casa no está muy bien porque, si mi abuela se va a una residencia, tendría que vender el piso en el que vivo", afirma. "Necesitaba saber si yo tendría algún tipo de ayuda, porque ahora no tengo los recursos para vivir sola y no tengo a nadie más, solo tengo a mi abuela", añade. A través de la entidad, Daniela ha encontrado una familia colaboradora que le ayuda económicamente con sus estudios. "Siempre he querido dedicarme a lo social, por eso estoy estudiando Integración Social", señala.

"Todo niño en protección siente el vacío de no vivir con una familia"

De su etapa en el hogar, Daniela echa especialmente de menos el apoyo psicológico. "Llevaba siete años yendo a terapia y cuando cumplí 18, de un día para otro, se terminó. A mí me había ayudado un montón", explica. Ahora cuenta con el apoyo de Abel Arteche, responsable del programa de acompañamiento a la emancipación de Nuevo Futuro, que la orienta en las dudas vitales que pueda tener. "Al final todo niño, sobre todo cuando es pequeño, y en la adolescencia también, tenemos ahí ese vacío de no vivir con una familia, lo cual te puede desarrollar un pequeño trauma", relata.

Por eso, anima a las familias a colaborar o acoger. "Cubrir esa necesidad es algo muy importante. Es darle una oportunidad a una persona que no ha tenido una vida fácil y le puede ayudar mucho". Daniela mira al futuro con el objetivo de ser "una buena profesional" en el ámbito social. "Quiero ayudar a los demás, ser independiente y, sobre todo, tener una buena salud mental", concluye.

Una red de apoyo para más de 2.000 menores y jóvenes

Nuevo Futuro acompañó en 2025 a 2.086 menores y jóvenes a través de 132 hogares y centros en España, Perú, Colombia, Portugal y Santo Tomé y Príncipe, según su Memoria Anual 2025, presentada en CaixaForum Madrid. La cifra supone un aumento de alrededor del 5% respecto a 2024 y refleja, según la entidad, la consolidación de un modelo de atención basado en respuestas estables y personalizadas.

"Cada cifra refleja una historia acompañada. En 2025 hemos seguido avanzando en programas clave como la prevención de conductas de riesgo, el acogimiento familiar, la atención psicosocial o el acompañamiento a la emancipación, reforzando un modelo que no solo protege, sino que abre oportunidades reales de desarrollo y autonomía. Y todo ello ha sido posible gracias al impulso de casi 700 trabajadores y 2.500 voluntarios en toda España", destaca la directora general de Nuevo Futuro, Miriam Poole Quintana.