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ESCAPADAS

La ruta secreta a menos de una hora de Madrid que atraviesa trincheras, olivares y un antiguo tren de la Guerra Civil: perfecta para ciclistas

El recorrido comienza en Carabaña y avanza durante más de 13 kilómetros entre olivares, campos de cereal, vegas agrícolas y trincheras excavadas en la roca

Lejos de los caminos más concurridos de la sierra o de los grandes parques naturales, esta ruta permite descubrir una zona menos visitada del territorio madrileño

Lejos de los caminos más concurridos de la sierra o de los grandes parques naturales, esta ruta permite descubrir una zona menos visitada del territorio madrileño / REAL FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE CICLISMO

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Victoria Saulyak

Victoria Saulyak

Madrid

Aunque parezca mentira, descansar cerca de Madrid es posible. A menos de una hora de la capital, el sureste conserva una de esas rutas poco conocidas que combinan paisaje, historia y memoria, perfecta para una escapada de fin de semana.

Se trata la Vía Verde del Tren de los 40 días, que recorre el antiguo trazado de una línea ferroviaria levantada durante la Guerra Civil. El recorrido comienza en Carabaña y avanza durante más de 13 kilómetros entre olivares, campos de cereal, vegas agrícolas y trincheras excavadas en la roca. Sin duda, un paisaje tranquilo que esconde el origen de una de las infraestructuras ferroviarias más singulares de la historia reciente de Madrid.

A menos de una hora de la capital, el sureste conserva una de esas rutas poco conocidas que combinan paisaje, historia y memoria

A menos de una hora de la capital, el sureste conserva una de esas rutas poco conocidas que combinan paisaje, historia y memoria / Ayuntamiento Villar del Olmo

Una vía verde que nació en uno de los momentos críticos de la Guerra Civil

Lejos de los caminos más concurridos de la sierra o de los grandes parques naturales, la Vía Verde del Tren de los 40 días permite descubrir una zona menos visitada del territorio madrileño, marcada por el río Tajuña, los cultivos tradicionales y los restos de un antiguo ferrocarril de guerra.

Resulta difícil imaginar que este camino, ahora frecuentado por senderistas y ciclistas, nació en uno de los momentos más críticos de la Guerra Civil española. A finales de los años treinta, con Madrid cercada y la conexión ferroviaria con Levante cortada tras la batalla del Jarama, el Gobierno republicano impulsó una obra urgente para mantener abastecida la capital.

La solución fue construir una nueva línea férrea capaz de conectar Madrid con Valencia evitando las zonas controladas por el frente franquista. Aquel trazado acabaría siendo conocido como el Tren de los 40 días o Vía Negrín, en referencia al presidente del Gobierno republicano, Juan Negrín, uno de los impulsores del proyecto.

Resulta difícil imaginar que este camino, ahora frecuentado por senderistas y ciclistas, nació en uno de los momentos más críticos de la Guerra Civil española

Resulta difícil imaginar que este camino, ahora frecuentado por senderistas y ciclistas, nació en uno de los momentos más críticos de la Guerra Civil española / Ayuntamiento Villar del Olmo

El Tren de los 40 días: un ferrocarril construido a contrarreloj

Por otro lado, el nombre de esta ruta no es casual. La línea fue levantada a toda prisa por miles de trabajadores entre Torrejón de Ardoz y Tarancón, con el objetivo de restablecer la comunicación ferroviaria entre Madrid y el Mediterráneo.

El trazado aprovechó algunos tramos ya existentes y añadió cerca de un centenar de kilómetros de nuevas vías. Su construcción, realizada en plena guerra, logró completarse en apenas 40 días, un plazo excepcional que terminó dando nombre al ferrocarril.

Durante el conflicto, esta infraestructura tuvo un papel estratégico para el abastecimiento de Madrid y para mantener la conexión con Levante y Andalucía. Sin embargo, tras el final de la Guerra Civil, la línea perdió su utilidad militar y, a partir de 1940, buena parte de las vías fueron desmontadas para reutilizar el material ferroviario en otras líneas dañadas por la contienda.

Carabaña, el punto de partida de una ruta diferente cerca de Madrid

Décadas después aquel corredor ferroviario, se ha convertido en una vía de 13,4 kilómetros que arranca en Carabaña. Desde esta localidad situada junto al río Tajuña y famosa por su pasado agrícola y sus aguas medicinales, parte una ruta sencilla y accesible que permite adentrarse poco a poco en un paisaje rural que hará que muchos viajeros piensen que están saliendo de la Comunidad de Madrid.

El camino avanza en dirección a Estremera y, tras cruzar el entorno del Tajuña, se incorpora al antiguo trazado ferroviario construido durante la Guerra Civil. A partir de ahí, la vía verde atraviesa grandes trincheras excavadas entre cerros de yeso, arcilla y caliza, una de las imágenes más características del recorrido.

En definitiva, la Vía Verde del Tren de los 40 días es una opción ideal para quienes buscan una ruta fácil cerca de Madrid, alejada de las zonas más masificadas y con un importante valor histórico. Su baja dificultad la convierte en un recorrido recomendable tanto para senderistas como para ciclistas. Más que una simple ruta al aire libre, este recorrido permite viajar por una página poco conocida de la historia de Madrid: una antigua línea de guerra convertida hoy en camino natural.

Datos prácticos

  • Longitud: 13,4 kilómetros
  • Inicio de la ruta: Carabaña
  • Final de la ruta: Estremera
  • Conexiones: Vía Verde del Tajuña y Camino Natural de la Cañada Real Soriana Oriental
  • Uso recomendado: senderismo y bicicleta
  • Dificultad: baja