Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

FAMOSOS

Cambió el volante por la copla: este es el taxista de Madrid que acabó convertido en mito de barrio

El cantante, cuyo nombre real era José Luis Cantero, se convirtió en un icono de la música española tras cambiar el volante de su taxi por los escenarios

El artista madrileño durante en una actuación en 1985

El artista madrileño durante en una actuación en 1985 / EFE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Irene Pérez Toribio

Irene Pérez Toribio

Madrid

Nacido en el madrileño barrio de Las Ventas en el seno de una familia humilde, José Luis Cantero era conocido entre sus vecinos porque desde bien pequeño ya prefería cantar a estudiar. En las proximidades de la famosa plaza de toros, José Luis jugaba a imitar a uno de sus grandes ídolos, Rafael Farina, de quien, sin saberlo heredaría parte de su nombre.

Trabajando desde los 13 años como vendedor de fruta a domicilio, después como jardinero en Torrejón y, al volver del servicio militar, como taxista por las calles de Madrid, José Luis fue abriéndose un hueco en el mundo de la música participando en tantos concursos radiofónicos como pudo y actuando en tantas fiestas locales como le fue posible.

Sus imitaciones de Farina en las proximidades a la Plaza de Las Ventas hizo que sus vecinos le apodasen como 'El Fary'

Sus imitaciones de Farina en las proximidades a la Plaza de Las Ventas hizo que sus vecinos le apodasen como 'El Fary' / Kike Para

Así, lo que comenzó como un sueño a los pies de Las Ventas, terminaría por convertirse en su vida, cuando en 1967, durante unos festejos en Córdoba, un cantaor enfermo le cedió su lugar en el escenario. Quiso la casualidad que entre el público se hallara Antonio Molina, quien decidió ficharlo para su gira. De esta forma, cambiando el volante por la copla, el entonces taxista ya nunca volvería a ser conocido como José Luis, sino que quedaría grabado en las páginas de la historia de nuestro país como: El Fary.

Un disco de 80.000 pesetas y una deriva hacia la música pop

Gracias a la ayuda de algunos amigos y a sus propios ahorros, El Fary consiguió reunir las 80.000 pesetas que necesitaba para grabar su primer disco. Así, en 1969, las 500 copias de 'Tres Maletillas' comenzaron a venderse en el Rastro de Madrid, donde transeúntes y amantes del flamenco podían disfrutar de un repertorio compuesto por bulerías y fandangos.

Sin embargo, la crisis de la copla en la década de 1970, propició que el Fary se decantara por la música pop, llegando a colaborar con músicos y productores como Manuel Gas, Eddy Geruin y Jose Luis de Carlos. Su primer elepé 'Ritmo Caló' en 1975, fue seguido por 'Soy gitanillo' en 1977, entonces vendrían los programas de televisión, las ventas de casetes en gasolineras y en mercadillos que terminarían de consolidar su carrera en la década de 1980.

'Apatrullando la Ciudad' y apadrinando jóvenes promesas

En 1998, Santiago Segura recurriría a él para grabar el tema principal de la que sería la primera película de una de las sagas más conocidas en nuestro país: 'Torrente, el brazo tonto de la ley'. Titulada 'Apatrullando la ciudad', la canción tuvo tanto éxito que para la tercera entrega Santiago Segura decidió incluirlo como personaje, permitiendo que El Fary se interpretase a sí mismo.

De izquierda a derecha Richy Castellanos, José Mota, Santiago Segura y El Fary

De izquierda a derecha Richy Castellanos, José Mota, Santiago Segura y El Fary / @richycastellanos

Publicando su último disco, 'Ese Fary', en 2003, en los últimos años de su carrera, el cantante apadrinó y produjo a jóvenes promesas del mundo de la canción como Javi Cantero, uno de sus hijos, y Melody, conocida por su gran éxito 'El baile de los gorilas' de 2001, y última representante de España en Eurovisión antes de la retirada del certamen musical.

El Fary junto a Melody en la gala Corazones de Oro en 2001

El Fary junto a Melody en la gala Corazones de Oro en 2001 / Kote Rodrigo

Tras su fallecimiento en el año 2007, fueron muchos los personajes de la sociedad española que se acercaron a la capilla ardiente del tanatorio de la M-30 en Madrid. Descrito como "un hombre lleno de coraje, bondadoso y alegre" por la ministra de cultura Carmen Calvo, destacan las palabras que Antonio Carmona dedicó al taxista madrileño que cambió el volante por la copla, señalándole como "un gran amigo y un genio del flamenco".