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HISTORIA

La plaza escondida de Madrid que fue más importante que la Plaza Mayor en la Edad Media: palacios, nobles y una joya gótica

Situada en pleno barrio de La Latina, la plaza conserva una fisonomía irregular, inclinada y algo incómoda para el paseo, pero precisamente ahí reside parte de su encanto

Con el paso del tiempo, esta plaza fue perdiendo protagonismo a medida que Madrid se expandía hacia otras zonas

Con el paso del tiempo, esta plaza fue perdiendo protagonismo a medida que Madrid se expandía hacia otras zonas

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Victoria Saulyak

Victoria Saulyak

Madrid

Mucho antes de que la Plaza Mayor se convirtiera en el gran escenario urbano de Madrid, hubo otro lugar que ocupó ese papel en la vida cotidiana de la Villa. Hablamos de la plaza de la Paja, uno de los rincones más singulares del Madrid medieval y uno de los enclaves que mejor permiten imaginar cómo era la ciudad cuando todavía crecía más allá del entorno del antiguo Alcázar.

Situada en pleno barrio de La Latina, la plaza conserva una fisonomía irregular, inclinada y algo incómoda para el paseo, pero precisamente ahí reside parte de su encanto. No es una plaza monumental al uso ni un espacio diseñado para la postal perfecta. Es un lugar con capas de historia, con edificios que hablan de linajes, de poder, de religión y de una ciudad que empezó a expandirse desde su núcleo más antiguo.

La plaza de la Paja debe su denominación a una antigua costumbre por la que los vecinos de la Villa tenían que entregar cierta cantidad de paja para alimentar las caballerías vinculadas al Obispado. Al estar allí la Capilla del Obispo, este punto se convirtió en el lugar al que muchos madrileños acudían para cumplir con aquella obligación.

La plaza de la Paja debe su denominación a una antigua costumbre

La plaza de la Paja debe su denominación a una antigua costumbre / WIKIPEDIA

Un rincón clave del Madrid medieval

La plaza de la Paja formaba parte del primer gran crecimiento de Madrid más allá del entorno del Alcázar. A su alrededor se levantaron edificios vinculados a algunas de las familias más influyentes de la ciudad, como los Lasso de Castilla y los Vargas.

Las casas de los Lasso de Castilla, hoy desaparecidas, fueron uno de los grandes palacios de la zona. Según los cronistas, allí se alojaron los Reyes Católicos y también se celebraron reuniones decisivas de la nobleza castellana. Uno de los episodios más recordados es el atribuido al cardenal Cisneros, quien al ser preguntado por los poderes con los que gobernaba hasta la llegada de Carlos V, habría señalado a las tropas y respondido: "Con estos poderes gobernaré hasta que el príncipe venga".

La plaza de la Paja formaba parte del primer gran crecimiento de Madrid más allá del entorno del Alcázar

La plaza de la Paja formaba parte del primer gran crecimiento de Madrid más allá del entorno del Alcázar / REDES

La Capilla del Obispo, una joya poco común en Madrid

Uno de los grandes atractivos de la plaza es la Capilla del Obispo, construida entre 1520 y 1535 para albergar los restos de San Isidro. Aunque parece formar parte del conjunto de San Andrés, se trata de un recinto con identidad propia y una gran importancia artística.

La capilla es uno de los escasos ejemplos de arquitectura gótica que se conservan en Madrid. En su interior destacan el retablo mayor, las bóvedas de crucería y los sepulcros de Gutierre de Vargas, Francisco de Vargas e Inés de Carvajal, realizados en alabastro por Francisco Giralte.

Una plaza para entender el origen de Madrid

Con el paso del tiempo, la plaza de la Paja fue perdiendo protagonismo a medida que Madrid se expandía hacia otras zonas. Sin embargo, esa pérdida de centralidad ayudó a conservar parte de su carácter antiguo.

Hoy, este rincón de La Latina combina historia, arquitectura y vida cotidiana. Sus terrazas conviven con palacios, capillas y recuerdos de una ciudad que empezaba a crecer más allá de su núcleo medieval.