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EL LATIR DE MADRID

Juan Gómez-Jurado: "Madrid no estresa; lo que pasa es que, si no te planificas, la ciudad te atropella"

El escritor madrileño, que firma el prólogo de Los 20 iconos de Madrid, reivindica una ciudad luminosa, viva y mucho más compleja que una postal

Juan Gómez-Jurado posa con Los 20 iconos de Madrid, el libro de Manu García del Moral al que el escritor madrileño pone prólogo.

Juan Gómez-Jurado posa con Los 20 iconos de Madrid, el libro de Manu García del Moral al que el escritor madrileño pone prólogo. / A.S.M.N.

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Madrid no cabe en una postal, ni en una lista cerrada, ni siquiera en uno solo de sus grandes monumentos. Esa es la idea de fondo de Los 20 iconos de Madrid, el libro de Manuel García del Moral que propone mirar la ciudad como un collage de símbolos, hábitos y escenas reconocibles: del Prado al bocadillo de calamares, del Retiro al Rastro, del Bernabéu al Templo de Debod. Y para introducir ese mapa sentimental, el proyecto cuenta con dos nombres propios de peso: Juan Gómez-Jurado y Sonsoles Ónega, que firman los prólogos de esta primera edición.

Juan Gómez-Jurado y Manu García del Moral posan con Los 20 iconos de Madrid, el libro que recorre los símbolos monumentales y cotidianos que mejor explican la identidad plural de la capi

Juan Gómez-Jurado y Manu García del Moral posan con Los 20 iconos de Madrid, el libro que recorre los símbolos monumentales y cotidianos que mejor explican la identidad plural de la capi / A.S.M.N.

En plena programación de San Isidro, FNAC Callao ha acogido la presentación y firma del libro con Juan Gómez-Jurado y Manu García del Moral, en una cita pensada para redescubrir la ciudad desde sus iconos más monumentales y también desde sus rituales más cotidianos. Con ese punto de partida, Gómez-Jurado habla de Madrid como quien no la recita, sino como quien la ha caminado mucho. Defiende su luz, sus terrazas, su cultura y también sus capas subterráneas. Y lo hace con una idea muy clara: hay ciudades que se venden mejor, pero pocas que se vivan con tanta intensidad.

Madrid aparece en sus novelas casi como un personaje. ¿Cuándo deja una ciudad de ser decorado y empieza a decidir la historia?

En el momento en que tienes ganas de contar cosas sobre esa ciudad. En mi caso, se ve un montón en Reina Roja. Cuando hicimos incluso la adaptación a la serie, teníamos muy claro que el Madrid que yo veía, en el que nací, no era el más oscuro, más surrealista o más nocturno que se ha contado otras veces. Yo quería hablar de un Madrid de cielos azules, luminosos, de una luz hermosa y cristalina.

¿Cuál es entonces el Madrid de Juan Gómez-Jurado?

Para mí, es el Retiro, el oso y el madroño, por supuesto, pero también es la Feria del Libro y estar en una terraza con unos amigos con una Mahou bien fresquita. También es esa parte de la ciudad que no siempre aparece en los listados solemnes, pero que forma parte total de su identidad.

En Los 20 iconos de Madrid se mezclan monumentos y costumbres muy reconocibles. ¿Cree que Madrid se cuenta peor de lo que merece?

Madrid se está empezando a vender bien ahora. Hay otras ciudades que se venden estupendísimamente bien, como París o Berlín, y nosotros no tenemos nada que envidiarles. Nada. Lo que pasa es que ahora estamos empezando a poner el foco en las cosas buenas, bonitas, bellas e importantes que tiene nuestra ciudad, que no son solo los museos, sino también los ambientes y las sensaciones que te encuentras cuando caminas por ella.

¿Cree que a veces los propios madrileños no terminan de conocer su ciudad?

No la conocemos. Hay muchísimas cosas que no conocemos. Yo tengo amigos madrileños que no han puesto un pie en el Museo del Prado en su vida. Como lo tienes cerca, piensas que ya irás, y al final te mueres sin ir. Eso pasa. Y no saben de muchas calles, ni de dónde vienen ciertos nombres, ni viven la ciudad como podrían vivirla".

¿Y en su caso? ¿Cómo la ha descubierto?

Andando mucho y escribiendo historias sobre ella. Al final, cuando escribes, tienes una responsabilidad. No puedes contar de oídas. Tienes que conocer. En mi caso, además, me obsesiona mucho la investigación previa. Si no haces ese trabajo, luego no puedes hablar ni contar cosas con verdad.

Sus lectores internacionales también se han acercado a Madrid a través de tus novelas. ¿Siente que ha terminado siendo un embajador involuntario?

Embajador seguro. Reina Roja se ha traducido a 47 idiomas y la serie ha sido top 10 en 110 países. Que millones de personas hayan visto esos tejados de Madrid, ese arranque en Lavapiés, esa ciudad que yo quería contar, para mí es un motivo de orgullo enorme. El día que me muera, si tengo tiempo de mirar atrás, será una de las cosas en las que piense.

En sus libros también aparece mucho el Madrid subterráneo, el que está debajo de nuestros pies.

Claro, porque esta ciudad es muy antigua. Tiene siglos de historia y debajo de nosotros hay cinco, seis y a veces hasta siete pisos de profundidad de lugares escondidos, abandonados, sitios que daban servicio a un propósito concreto y hoy ya casi nadie ve. Estaciones de metro abandonadas, túneles, espacios que no forman parte de nuestro día a día. A mí me interesan mucho porque, por contraste, te hacen darte cuenta de lo hermoso que es lo que está arriba".

¿Y ha bajado a esas tripas de Madrid?

Sí, y a veces volviendo mal. No recomiendo a nadie bajar a las tripas de Madrid. Dejadnoslo a los que nos dedicamos a contar historias. Recuerdo un rodaje en una estación abandonada y lo pasamos francamente mal. Éramos unas 200 personas en un túnel muy estrecho y el metro pasaba literalmente al lado.

El escritor madrileño Juan Gómez-Jurado posa con Los 20 iconos de Madrid, el libro que reivindica los símbolos monumentales y cotidianos que mejor explican el imaginario de la capital.

El escritor madrileño Juan Gómez-Jurado posa con Los 20 iconos de Madrid, el libro que reivindica los símbolos monumentales y cotidianos que mejor explican el imaginario de la capital. / A.S.M.N.

¿Hay que aprender a marcar el ritmo propio para que Madrid no absorba?

Madrid no estresa. Lo que pasa es que, si no te planificas, la ciudad te atropella. Pero eso no es lo mismo. Madrid tiene una energía altísima, claro, pero también tiene una capacidad de acogida muy fuerte. Hay ciudades que impresionan y otras que abrazan. Madrid hace las dos cosas a la vez.

¿Qué diría que es lo más madrileño de todo?

Probablemente los madrileños. Madrid tiene una cultura riquísima, pero al final lo mejor de Madrid son sus habitantes, ese carácter abierto, bonito y humano. Es una ciudad gigantesca, con millones de personas, y aun así conserva una manera muy especial de hacerte sentir dentro.

Bocadillo de calamares o cocido.

Las dos cosas. Soy gran defensor del bocadillo de calamares y también del cocido, aunque muchas veces me lo tengo que comer a escondidas porque a mi mujer no le gusta.

¿Y un paseo favorito para explicar Madrid sin necesidad de teoría?

Tengo uno clarísimo: Plaza de Tirso de Molina, bajar por la calle Magdalena, Atocha, Paseo del Prado, subir por la Cuesta de Moyano con sus librerías, entrar al Retiro por la zona del Ángel Caído y acabar en el estanque, en el kiosco, pidiéndote una Mahou. Si alguien quiere entender algo de esta ciudad, que haga ese recorrido.

Ha utilizado Madrid de muchas formas en sus novelas. ¿Hay todavía algún escenario de la ciudad que no haya explorado y que le apetezca llevar a una historia?

Sí. Y está extraordinariamente unido a mí. Os voy a llevar a un lugar de Madrid que no habéis estado. Seguro que no, pero no puedo decir más. Creo que lo vais a pasar muy bien.