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OCIO

El edificio científico escondido junto al Retiro que muchos madrileños no conocen: el tesoro del siglo XVIII que sigue en pie

Su historia remite al Madrid ilustrado del siglo XVIII, cuando la ciudad quiso convertirse en un espacio de ciencia, arte y conocimiento

No es una simple dependencia ni un jardín cerrado más, pues detrás de esa entrada discreta se conserva uno de los grandes vestigios del Madrid ilustrado

No es una simple dependencia ni un jardín cerrado más, pues detrás de esa entrada discreta se conserva uno de los grandes vestigios del Madrid ilustrado

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Victoria Saulyak

Victoria Saulyak

Madrid

Madrid está llena de lugares que pasan desapercibidos incluso para quienes caminan a diario por sus calles. Y es que hay edificios que no necesitan grandes carteles ni colas en la puerta para guardar una historia sorprendente. Uno de ellos se encuentra junto a uno de los parques más visitados de la capital.

A pocos metros de la Puerta del Ángel Caído, donde miles de personas entran y salen cada semana sin levantar demasiado la vista, se esconde un recinto que parece quedar al margen del ritmo habitual del parque. No es una simple dependencia ni un jardín cerrado más, pues detrás de esa entrada discreta se conserva uno de los grandes vestigios del Madrid ilustrado: el Real Observatorio de Madrid.

Archivo - El Retiro cerrado

A pocos metros de la Puerta del Ángel Caído se esconde un recinto que parece quedar al margen del ritmo habitual del parque / AYUNTAMIENTO DE MADRID - Archivo

Su historia remite al Madrid ilustrado del siglo XVIII, cuando la ciudad quiso convertirse en un espacio de ciencia, arte y conocimiento. Se levanta en el cerro de San Blas, junto al parque de El Retiro, y su ubicación no fue casual. Formaba parte del gran proyecto impulsado durante el reinado de Carlos III para transformar el entorno del Prado y del Buen Retiro en un eje dedicado al saber, la investigación y el progreso.

El sueño científico de Carlos III

Carlos III quiso hacer de esta zona de Madrid algo más que un espacio monumental. Su programa ilustrado buscaba reunir en torno al Paseo del Prado distintas instituciones vinculadas a la pedagogía, la industria, la ciencia, las artes y la naturaleza.

En ese contexto se impulsaron proyectos como el Real Jardín Botánico, el Gabinete de Historia Natural, origen del actual Museo del Prado, o la Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, conocida popularmente como la China. También se abrieron nuevas calles, paseos arbolados y espacios pensados para embellecer la ciudad y acercarla a las ideas ilustradas de la época.

El Retiro, hasta entonces muy ligado al ámbito cortesano, comenzó además a abrirse a los ciudadanos, aunque con normas de comportamiento estrictas. Aquella transformación convirtió esta parte de Madrid en una especie de laboratorio urbano donde arte, ciencia y naturaleza quedaban conectados.

Una obra clave del Madrid ilustrado

El Real Observatorio fue una de las últimas piezas de ese plan ilustrado. Aunque su origen está vinculado a Carlos III, las obras no comenzaron hasta el reinado de su sucesor, Carlos IV.

La idea de crear un observatorio astronómico en Madrid fue planteada en 1785 por Jorge Juan, una de las grandes figuras científicas españolas del siglo XVIII. El objetivo era dotar a la capital de un centro dedicado al estudio de la astronomía, la geodesia, la geofísica y la cartografía.

El proyecto fue encargado a Juan de Villanueva, arquitecto esencial en el Madrid de la Ilustración y autor también del edificio que hoy ocupa el Museo del Prado.

El Real Observatorio fue una de las últimas piezas de ese plan ilustrado

El Real Observatorio fue una de las últimas piezas de ese plan ilustrado / INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL

Un lugar que muchos pasan por alto

Pese a su importancia histórica y científica, el Real Observatorio de Madrid sigue siendo un gran desconocido para muchos madrileños. Su localización, pegada al Retiro pero fuera de los recorridos más habituales del parque, hace que muchos paseantes pasen junto a él sin reparar en lo que se esconde tras su acceso.

Ese carácter discreto es precisamente una de sus singularidades. Al otro lado de la puerta aparece un rincón que permite viajar al siglo XVIII y recuperar una parte menos conocida de la historia de Madrid: la de una ciudad que también quiso situarse en el mapa europeo de la ciencia.

La recuperación del entorno del Observatorio

En los últimos años se ha trabajado en la rehabilitación del entorno del Observatorio y en su integración con los jardines del Buen Retiro. La intervención ha buscado poner en valor distintos vestigios históricos de esta zona, como el Reservado de El Retiro, el jardín isabelino próximo al castillo del telégrafo óptico, el Mirador de la Reina o el Baño de la Elefanta.

También se han acondicionado paseos y ámbitos próximos a las puertas de Granada y del Niño Jesús, además de realizar actuaciones sobre el arbolado, los elementos vegetales, la obra civil y las infraestructuras.