NUEVOS ESPACIOS
Leche destilada, cacao que huele a whisky y una bebida única en Madrid: así es MAANNA, el nuevo templo del café y el cacao en Justicia
El proyecto acaba de abrir y ya ha logrado el premio 'Coffee Master 2026' con una propuesta que mezcla café, cacao, trazabilidad y relato. Detrás de la barra, Camilo Gómez resume bien la idea de la casa: "Comer y tomar con conciencia"

Camilo Gómez, barista y gerente de MAANNA Café Cacao. / Cedida

Madrid se ha llenado de cafeterías de especialidad, pero no todas quieren contar lo mismo. Algunas ponen el foco en la extracción, otras en el tueste y muchas repiten un discurso cada vez más reconocible. MAANNA ha decidido entrar por otro sitio: el del origen, la trazabilidad y la experiencia entendida casi como una cata guiada. El nuevo espacio, abierto en la calle San Lucas, 15, en pleno barrio de Justicia, no quiere ser solo una cafetería donde tomar un buen flat white o comprar una tableta bonita. Quiere explicar qué hay detrás de cada taza y de cada chocolate: quién lo cultiva, cómo se trabaja, qué sabor deja el proceso y por qué no todo lo que llamamos chocolate es, exactamente, lo mismo.

Nibs, manteca de cacao, perfiles aromáticos y chocolate bean-to-bar forman parte de la experiencia que propone el local. / Cedida
La bebida juega además con un cambio visual. Lleva una costra de cacao con panela y un punto de chile que busca, en palabras del propio gerente Camilo Gómez, "darle ese toque de MAANNA también y traer una forma diferente de tomar el cacao". La combinación se completa con café, y el resultado es una creación pensada para entrar por varios sitios a la vez: la vista, el aroma, la textura y el gusto. Camilo la define como una bebida prácticamente irrepetible: "La diseñé para ser única".

MAANNA abre en Justicia como un punto de encuentro para descubrir el café y el cacao desde una mirada más consciente. / Cedida
Una de las cosas que más llaman la atención en MAANNA es que el cacao no queda relegado a acompañante del café. Tiene entidad propia, discurso propio y hasta su propio ritual. De hecho, gran parte de la experiencia de sus catas programadas gira en torno a desmontar ideas preconcebidas sobre cómo se consume y cómo se entiende este producto
Camilo lo resume de manera muy directa: "El chocolate es un nombre genérico". Y a partir de ahí empieza la explicación. Una cosa es el cacao, otra el chocolate y otra muy distinta todo lo que suele llegar al consumidor final mezclado con azúcar, leche u otros ingredientes. En MAANNA ese matiz no es menor, porque forma parte de la pedagogía de la casa.

MAANNA, en el barrio de Justicia, propone una nueva forma de acercarse al café y al cacao desde el origen y la trazabilidad. / Cedida
Ese planteamiento ya le ha dado un primer espaldarazo. MAANNA se ha alzado con el Coffee Master 2026, un reconocimiento de la plataforma Coffee Master España con apoyo de la Embajada de Colombia en España. Y lo ha hecho, además, con una elaboración de esas que llaman la atención antes de probarse.
Durante el taller, el cliente puede oler nibs tostados y sin tostar, tocar la manteca de cacao, comparar perfiles aromáticos y entender que un cacao puede recordar a frutas, a especias o incluso a whisky. La idea no es impresionar con tecnicismos, sino afinar la percepción. "Los sabores están relacionados con los recuerdos", apunta Camilo. Y ahí está una de las claves del espacio: convertir la degustación en algo menos automático y bastante más consciente.
De Colombia a Suiza, pasando por la capital española
El proyecto se sostiene sobre dos grandes pilares. Por un lado, el café. Por otro, el cacao. Ambos elegidos con un criterio muy concreto: calidad, trazabilidad, sostenibilidad y coherencia. En café, MAANNA trabaja con orígenes muy seleccionados y con una relación cercana con productores y asociaciones, como la Asociación de Mujeres Caficultoras del Cauca (AMUCC), en Colombia.

La suite de cata de MAANNA con chocolate LAFLOR de origen Colombia, una de las referencias que permiten recorrer los distintos perfiles del cacao desde su procedencia. / Cedida
La idea, explica la cofundadora Sol Pérez-Bryan, es no limitarse a servir una taza: "Para nosotras era importante crear un espacio que no solo ofreciera producto, sino que ayudara a entender todo lo que hay detrás de cada café o cada tableta: las personas, los procesos y el origen".
En cacao, el aliado es LAFLOR, firma suiza con sede en Zúrich que elabora chocolate bajo el proceso bean-to-bar. En MAANNA trabajan con cinco orígenes distintos —Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela— y cada uno se presenta como una pieza con identidad propia, no como un simple porcentaje en la etiqueta. La cofundadora insiste en esa idea de fondo que también sirve para leer el proyecto entero: "Con el cacao ocurre algo parecido al café: es un producto con una riqueza enorme que muchas veces no se comunica. Queremos devolverle ese valor y esa identidad".

La suite de cata de MAANNA con chocolate LAFLOR de origen Brasil, una de las propuestas con las que el local explora los matices del cacao desde el origen. / Cedida

La suite de cata de MAANNA con chocolate LAFLOR de cacao de Perú, una de las referencias con las que el espacio acerca al cliente al origen y la trazabilidad del producto. / Cedida
Uno de los movimientos más interesantes de MAANNA es que no quiere apoyarse demasiado en el vocabulario habitual del specialty coffee. Lo conoce, lo utiliza cuando hace falta, pero intenta ir más allá. Hay una cierta voluntad de salirse del carril que domina buena parte de las aperturas recientes en Madrid.
Sol lo dice con claridad: "Creemos que el café de especialidad ha evolucionado mucho, pero también se ha homogeneizado en la forma de contarse". Y ahí es donde MAANNA quiere diferenciarse: menos pose, más contexto; menos etiqueta, más relato real.
Eso se nota también en el espacio. El local se divide entre una zona front, más pensada para elegir café o chocolate y llevarse una experiencia cuidada, y The Room, un entorno más íntimo para profundizar en la parte sensorial y retail. Todo está diseñado para que el cliente pueda preguntar, probar y detenerse.

MAANNA, el nuevo local madrileño reivindica el café y el cacao como productos con origen, relato y matices propios. / Cedida
Hay una frase de Camilo que probablemente condensa mejor que ninguna otra lo que pretende MAANNA: "Durante toda la experiencia voy a resaltar mucho comer y tomar con conciencia". No parece solo una fórmula para guiar una cata. Es casi el lema del proyecto.
Porque aquí no se trata simplemente de vender café y cacao premium, sino de hacer visible todo lo que normalmente queda fuera de la taza y de la tableta: el trabajo agrícola, el tiempo, la fermentación, el tostado, los matices, los errores de percepción que damos por buenos y también el valor de sentarse a probar algo sin prisas.
En una ciudad que consume café cada vez mejor, pero a veces demasiado deprisa, MAANNA ha detectado un hueco claro: parar, contar y afinar el paladar. Y lo ha hecho con una apertura que mezcla retail, degustación, pedagogía y una bebida ganadora que, entre leche destilada, cacao, café y memoria sensorial, ya se ha convertido en su mejor carta de presentación.
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