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GASTRONOMÍA

Almara saca el Mediterráneo al jardín: así es la terraza escondida que se estrena en plena Castellana

El restaurante de Aitor Mena, última apertura de Grupo La Fábrica en el número 62 del Paseo de la Castellana, inaugura su terraza entre vegetación y refuerza una propuesta de cocina mediterránea donde mandan el producto, las brasas y el ritmo pausado

La terraza de Almara, un jardín urbano en plena Castellana donde la cocina mediterránea de la casa se disfruta al aire libre con otro ritmo.

La terraza de Almara, un jardín urbano en plena Castellana donde la cocina mediterránea de la casa se disfruta al aire libre con otro ritmo. / Cedida

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Con la primavera ya instalada en Madrid, Almara abre su terraza y saca al aire libre una cocina donde el Mediterráneo se expresa a través del producto, las brasas y el gusto por la sobremesa. Se trata de una de las aperturas más recientes de Grupo La Fábrica en el Paseo de la Castellana y encuentra ahora en esta terraza ajardinada un buen escenario para una carta en la que conviven la gamba blanca, el atún rojo, el espárrago de Navarra y varios de los platos que ya definen la identidad de la casa.

Aitor Mena, chef de Almara, firma la propuesta gastronómica del restaurante con una cocina mediterránea centrada en el producto, el sabor y el ritmo pausado.

Aitor Mena, chef de Almara, firma la propuesta gastronómica del restaurante con una cocina mediterránea centrada en el producto, el sabor y el ritmo pausado. / Cedida

Inaugurado hace apenas tres meses en el número 62 de la gran arteria madrileña, el restaurante ha querido aprovechar la llegada del buen tiempo para abrir una terraza rodeada de vegetación que funciona como una prolongación natural del local. No cambia el concepto, pero sí el tempo. Aquí se mantiene la misma carta firmada por Aitor Mena, chef ejecutivo del grupo, aunque con ese plus estacional que convierte cualquier comida o cena al aire libre en un plan con ventaja.

Una terraza escondida con sabor mediterráneo

La propuesta de Almara nace como un tributo al Mediterráneo, no solo en el plato, también en la atmósfera. El restaurante, concebido para disfrutar del sabor y de la sobremesa sin prisa, traslada ahora ese mismo espíritu a una terraza protegida, discreta y ajardinada, pensada para quienes buscan aire libre sin renunciar a una cocina cuidada.

La lubina a la brasa de Almara, uno de los platos que mejor reflejan la apuesta de la casa por el producto y la sencillez bien entendida.

La lubina a la brasa de Almara, uno de los platos que mejor reflejan la apuesta de la casa por el producto y la sencillez bien entendida. / Cedida

La carta se apoya en una cocina de raíz mediterránea donde el producto marca el paso. En esta nueva etapa ganan protagonismo algunas sugerencias fuera de carta ligadas a la temporada, como la gamba blanca, el atún rojo o el espárrago de Navarra, que se suman a platos ya reconocibles de la casa.

Entre ellos aparecen la gilda XXL, la ensaladilla con ventresca, el puerro a la brasa con mojama, los canelones de txangurro o la lubina a la parrilla, en una oferta que mira al mar, pero que no olvida la huerta ni ciertas concesiones al recetario más apetecible.

La gilda XXL de Almara, uno de los bocados más reconocibles de la casa, elaborada con anchoa, boquerón, pulpo y atún rojo.

La gilda XXL de Almara, uno de los bocados más reconocibles de la casa, elaborada con anchoa, boquerón, pulpo y atún rojo. / Cedida

Detrás de Almara está Aitor Mena, cocinero navarro y chef ejecutivo de Grupo La Fábrica, que ha planteado una cocina reconocible, honesta y con bastante sentido del disfrute. Su trayectoria pasa por la escuela de hostelería de Pamplona, Barcelona, el hotel boutique Neri, el restaurante Moo del hotel Omm y etapas de formación en casas como Quique Dacosta o El Celler de Can Roca, además de experiencias en Australia, Inglaterra e Irlanda.

En Almara, Mena vuelve a una cocina que conecta con los sabores de casa y con una cierta idea de Mediterráneo entendida desde la actualidad. En la carta conviven platos como la parpatana de atún rojo al oloroso, la lubina de estero a la sal o a la parrilla con bilbaína, el sapito del Cantábrico, el steak tartar sobre patata hojaldrada o la chuleta de vaca madurada.

La parpatana de atún rojo de Almara, uno de los platos que mejor resumen la cocina mediterránea y de producto firmada por Aitor Mena.

La parpatana de atún rojo de Almara, uno de los platos que mejor resumen la cocina mediterránea y de producto firmada por Aitor Mena. / Cedida

La parte dulce también mantiene el tono clásico y goloso, con postres como el flan con yemas de huevo de corral y chantilly, la torrija caramelizada con helado de dulce de leche o el chocolate con AOVE y pan.

Barra, tardeo y vinos por copas

La terraza no está pensada solo para comidas largas. A media tarde y hasta la cena, el espacio cambia de registro y permite apoyarse en la carta de barra, una opción más informal y muy pensada para compartir.

Ahí entran platos como las croquetas, las gildas, el trío AL-marino de anchoa 00, boquerón y atún rojo, el jamón 100% ibérico de bellota con pan cristal, las conservas o las milhojas de patata con salsa brava y alioli. Un formato que encaja bien con esa idea de terraza urbana donde se puede ir tanto a comer con calma como a improvisar un picoteo largo.

La barra de Almara, uno de los espacios protagonistas del restaurante, pensada para comer de manera más informal sin renunciar a la propuesta de la casa.

La barra de Almara, uno de los espacios protagonistas del restaurante, pensada para comer de manera más informal sin renunciar a la propuesta de la casa. / Cedida

A eso se suma una bodega concebida como extensión natural de la cocina. Almara recorre denominaciones españolas con presencia de albariños, godellos, txakolis, Rioja o Ribera del Duero, pero también incorpora champagnes, vinos internacionales y una oferta por copas con 25 referencias. Como guiño añadido, el restaurante dispone además de una selección especial de Vega Sicilia, con nombres como Valbuena 5º Año, Alión o Macán Clásico, además de etiquetas singulares como Oremus Aszú.

Interiorismo sereno, jardín protegido y sello de grupo

El proyecto se completa con un interiorismo de Pablo Baruc, que ha construido un espacio cálido y elegante inspirado en el mar, la tierra y el fuego. Materiales naturales, tonos claros, curvas que recuerdan al oleaje, madera, cerámica y una gran luminosidad definen un local distribuido en dos plantas, con cocina semiabierta y una barra protagonista.

Almara inaugura su terraza rodeada de vegetación, un espacio exterior que traslada el ritmo pausado de la casa al corazón de Madrid.

Almara inaugura su terraza rodeada de vegetación, un espacio exterior que traslada el ritmo pausado de la casa al corazón de Madrid. / Cedida

Los grandes ventanales miran precisamente a ese jardín protegido que ahora se convierte en uno de los grandes reclamos del restaurante. Una terraza acondicionada para todo el año, pero especialmente apetecible en primavera, cuando Madrid empieza a mirar más hacia fuera y la Castellana suma direcciones donde quedarse un rato más.

Con Almara, Grupo La Fábrica refuerza su línea más gastronómica. La compañía, con más de 30 años de trayectoria y hoy en manos de la segunda generación de la familia Talavera, cuenta ya con 15 restaurantes en Madrid, más de 400 empleados y supera el millón de clientes al año. En ese mapa, Almara quiere ocupar el lugar de restaurante elegante pero amable, actual pero reconocible, donde la cocina mediterránea se sirve ahora también al aire libre.