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TOROS

Urdiales y Fortes, dos maneras de sentir el toreo en Las Ventas

El maestro de la Rioja, que tanto ha influenciado al torero malagueño, sienta las bases en San Isidro de un concepto irrepetible por único: la pureza del toreo

Extraordinaria verónica de Diego Urdiales ayer en Madrid.

Extraordinaria verónica de Diego Urdiales ayer en Madrid. / Carmelo Calvo

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Jaime Roch

Jaime Roch

La memoria del toreo guarda celosamente un puñadito de nombres sin cuya evocación no sería posible contar su historia. Es el caso de Diego Urdiales, que lo que hizo ayer en Las Ventas es mucho más importante, más transcendente para el sentir de muchos aficionados, de muchos toreros: ser el referente de una manera de entender la vida, de entender y sentir el toreo.

Urdiales manda en su propio concepto. Un toreo sembrado a lo largo de toda una vida con generosidad, autenticidad y verdad, para quien haya sabido recogerlo. Por eso, cada vez que su arte se hace presente en una plaza, muchos sentimos que Diego Urdiales representa una de las verdades más puras y profundas que aún conserva el toreo.

Y Madrid, en un día de San Isidro, volvió a regalarnos el privilegio de contemplarlo. Su capote, su muleta y su espada dictaron una vez más las claves de un concepto irrepetible, único. Aquellos diez minutos de emoción, belleza y verdad sólo podrán rescatarse ya en imágenes y fotografías; aunque para algunos aficionados que tuvimos la fortuna de vivirlo en directo quedarán guardados para siempre en ese rincón íntimo de la memoria que, desde hace muchos años, lleva el nombre de Urdiales.

Esos diez o doce muletazos al cuarto, alguno más puede ser. El brazo de torear parecía desvanecerse detrás de la embestida, como difuminado. Todo toreado con las yemas de los dedos. Su tauromaquia es un legado que no deja de engrandecerse con el paso del tiempo, sostenido por una pureza cautivadora y por esa torería innata que convierte cada detalle en una lección de clasicismo.

La forma de enganchar y soltar la embestida con la muñeca en sus dos toros, con temple, suavidad y gobierno, pertenece ya a ese territorio reservado para los elegidos. Y qué decir de la suerte suprema: una manera de ejecutar que debería enseñarse en las escuelas taurinas como ejemplo de verdad y técnica. Dos estocadas dos que son dignas de ser esculpidas por Benlliure.

Sin olvidar el prodigioso y caro ritmo de su capote, magistral a la verónica. Bárbaro. Así que Urdiales es un torero que ha influido claramente en el concepto de Saúl Jiménez Fortes, que ayer también dio una tarde de torero grande.

Hondísimo natural de Saúl Jiménez Fortes ayer, día de San Isidro.

Hondísimo natural de Saúl Jiménez Fortes ayer, día de San Isidro. / Carmelo Calvo

El toreo del malagueño emociona porque fluye hasta sus muñecas en un proceso mágico de difícil explicación: la colocación y la manera de hundirse la embestida en la cintura tiene el embrujo de esos toreros sublimes que nacen con la pureza en sus adentros, a imagen y semejanza del maestro de La Rioja.

Fortes no da la impresión del esfuerzo. Torea con una naturalidad que pasma. Naturalidad y facilidad para el toreo más difícil. Fortes tiene el estilo más puro del toreo al natural, donde brilló en el quinto y paseo una oreja de ley.

Y todo ello lo realizó después de operarse en la enfermería de una cornada en la tibia en una faena en la que fue feamente volteado dos veces y discurrió entre las aclamaciones del miedo y de los buenos pasajes. Recibió el unánime respeto de Madrid con una tremenda ovación.

Por todo lo dicho arriba, la puerta grande de Fernando Adrián en Madrid es tan barata. Su forma de torear ayer, tan periférica, levantó pasiones que son una especia de pólvora mojada. La chavalería que encaraba el fin de semana lo sacó en hombros, pero a buen seguro que cuando llegaron a sus casas se acordaría de los toreros nombrados arriba.

Y eso que él pertenecía a ese manojo de jóvenes con buen bagaje que luchan por sacar la cabeza en su dura carrera para llegar a verse anunciados en los abonos de las ferias de prestigio, con la flor y nata de la ganadería brava y acartelados junto a los matadores de postín. Pero con el gran lote que tuvo, con dos toros excelentes en la muleta de El Torero, seguirá en la misma casilla de salida. Al toreo solo le puede el toreo…

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