TOROS
Olga Casado, la gran esperanza de una nueva generación del toreo: "Mi objetivo y mi sueño empieza y acaba en el toro, quiero ser la mejor mujer torero de la historia"
La novillera madrileña de 23 años se ha convertido en un referente para su generación, rompiendo esquemas en un sector tradicionalmente masculino

Olga Casado, torera, en el parque Feliciano Hernández, Navalcarnero / Álvaro Raya-Demidoff Valencia
La feria de San Isidro es un evento único, trepidante e intrínsecamente ligado a la ciudad de Madrid. Un espectáculo en toda regla, vibrante, en el que un público entregado se vuelca con la magia del arte magistral del capote, muleta y espada. La fiesta taurina celebrada en torno a la plaza más importante del mundo, Las Ventas, ha vuelto a batir récord de abonados, superando los 18.500 fieles, y confirma por el momento 10 tardes de "No hay billetes", demostrando un año más que no hay mejor máquina a la hora de impulsar la industria del toreo que la Monumental de Madrid.
Para entender los entresijos y el trasfondo de la cultura del toreo y la devoción que empieza a desatar en las nuevas generaciones, nos trasladamos a Navalcarnero, lugar de residencia y de entrenamiento de una de las grandes perlas de la industria, Olga Casado, seguramente la novillera más mediática de la actualidad, llamada a coger el testigo de los grandes maestros y consagrarse como figura de referencia del toreo femenino.
Nos hace un hueco en su apretada agenda, ligada a una vida dedicada por completo a la tauromaquia. Todo pasa por ejercitarse a todas horas, cuidar cada aspecto de su cuerpo, de su alimentación y seguir un riguroso plan de entrenamiento con un objetivo definido: "Llegar a ser la mejor mujer torero de la historia". Una pasión que a diferencia del resto de figuras no le viene de familia, sino que nace de su curiosidad innata y de la admiración que le despertaban los encierros y las novilladas sin caballos celebrados en su pueblo Aguilafuente. "Siempre me llamaba mucho la atención que solo veía a chicos en los festejos populares, nunca veía a ninguna chica, ni en el ruedo ni en el callejón", nos cuenta Olga, "y yo, sobre todo, quería saber qué sentía ese novillero que estaba delante del toro y experimentar esas sensaciones".

Olga Casado en el festival de Madrid, junto al Maestro Morante de la Puebla / Olga Casado
Por eso a los dieciséis años decide dar el paso y apuntarse a la Escuela de Tauromaquia José Cubero "Yiyo", "la cual descubrí yo por internet, porque no tenía ni idea del mundo del toro", donde sin experiencia previa ni ideas preconcebidas aprende "a formarse como torero, tanto en lo personal como en lo profesional". Sus padres de inicio se mostraron sorprendidos por su decisión, dado que ninguno de los dos eran aficionados, pero a día de hoy Olga puede decir con orgullo "que tanto mi padre como mi madre son muy, muy aficionados y les gusta mucho sentarse en cualquier plaza a ver una corrida de toros o una novillada."
Una carrera disparada
A partir de ese momento se produce un ascenso meteórico en su carrera, toreando en numerosas plazas a lo largo de todo el mundo, un hito poco común que la hace inmensamente "feliz de que las principales ferias de cada país hayan querido contar conmigo en mi primer año, como novillera con caballos. Y espero volver todos los años de mi carrera profesional a estos países". No es casualidad su éxito caracterizado por "un aporte fresco, puro y joven" capaz de "incentivar a mucha gente de mi generación a asistir a las plazas de toros y aportar una estética distinta a la acostumbrada a ver, ya que no hay mujeres acarteladas en los carteles de toros, en las grandes ferias o en las ferias en general."

Olga Casado indulta al novillo Luctuoso II, en Ambato, Ecuador / Olga Casado
A sus 23 años, ya es toda una figura de referencia en un sector donde la pasión se suele transmitir de abuelos y padres a hijos y nietos, unos esquemas que la madrileña rompe por completo propiciando que se produzca el fenómeno contrario: "Muchas niñas y niños llaman a sus padres para que les lleven a la plaza de toros a verme". Por eso la torera siente que tiene un compromiso con su generación, la responsabilidad de "ser un referente para ellos por la manera en que me esfuerzo, en la profesión más difícil del mundo, la profesión en la que te juegas la vida. Al fin y al cabo, esta es una profesión artística y ellos tienen que ver algo en nosotros". En ese momento nos confiesa su mayor obsesión: "Mi mayor sueño y lo que me llena siempre es que acudan a las plazas de toros y que paguen una entrada por ir a verme".
Torear en Las Ventas es "un sueño"
El toro mide al torero, retrata todos sus defectos y le confiere la humildad necesaria, pero para conocerse a uno mismo, para saber la pasta de la que se está hecho, es necesario someterse "al público más exigente del mundo, el público madrileño de la Monumental de Las Ventas". Una experiencia que disfrutó el 12 de octubre de 2025, en pleno día de la Hispanidad, llegando a salir a hombros de la plaza junto a Curro Vázquez y Cesar Rincón en una faena donde cortaron además dos orejas. "Para mí haber podido torear en la Monumental de Madrid, hacer mi presentación en la plaza de toros más relevante del mundo, en un cartel de ensueño, un festival organizado por el Maestro Morante de la Puebla, que quiso que yo estuviera en ese cartel tan importante, fue un día soñado".
"Siempre que entrenaba en la Escuela Taurina de Madrid, en la arena de Las Ventas, miraba hacia las gradas, los tendidos vacíos y me los imaginaba llenos, y ese mismo día se cumplió" nos relata emocionada evocando el momento. "A mí lo que más me impactó de ese día sin duda fue hacer el paseíllo, porque sentía que se caían los tendidos hacia mí, fue increíble ver un lleno absoluto en la Monumental, 23.000 personas acudieron, no hay billetes, en mi presentación y poder sentir el calor de todos esos aficionados fue totalmente increíble para mí y espero volver."

Olga Casado durante el festival de Madrid / Olga Casado
Madrid y la feria de San Isidro no tiene parangón en el mundo taurino. Poder torear en la feria, en la plaza más solemne del mundo y enfrentarse al juicio del público más entendido y selectivo, no tiene comparación. Olga nos destaca dos factores que distinguen a la plaza madrileña de todo lo demás "el público y el trapío del animal, es el animal más grande que hay entre todas las plazas de toros, por eso es la plaza más relevante del mundo del toro."
La Olga Casado más personal
En una profesión restringida casi exclusivamente a los hombres, Olga Casado tiene claro que desea ganarse a base de trabajo y sacrificio su hueco en un mundo donde no se regala nada. Influenciada por figuras como el Maestro Alejandro Talavante, lo señala como su "máximo referente, la fuente de la que bebo, en la que me inspiro. Mis mayores referentes a día de hoy son él, el maestro José Tomás, el maestro Miguel Abellán y por supuesto la maestra Cristina Sánchez. Por todo lo que ha conseguido en el mundo del toro, sus grandes hitos y por su esfuerzo, no diría lucha, por su esfuerzo." Una Cristina Sánchez a la que reconoce como "la mejor mujer torero de la historia. Por eso yo quiero serlo ahora, en la actualidad, en mi generación, en el presente."

El tatuaje de Olga Casado en referencia a Dios y al toreo / Olga Casado
Mientras nos lo cuenta, desliza su mano acariciando el tatuaje que adorna en tinta azul los dedos de su mano izquierda. Dos letras del alfabeto griego, alpha y omega, el principio y el fin. Nos confiesa que está muy relacionado con sus dos pilares en la vida: su fé en Dios, que la guía y la protege desde arriba y evidentemente con el toreo. "Me lo tatué cuando tenía 16 años y significa... tiene que ver con Dios, yo también creo mucho en Dios, y Él marca el principio y el fin de todo. Pero también tiene mucho que ver con el mundo del toro, porque mi sueño empieza en el toro y acaba en el toro y en querer ser la mejor mujer torera de la historia."
La joven madrileña acuña una impresionante trayectoria a su espalda y continúa trabajando para afianzarse como una de las figuras emergentes del toreo, con una proyección en la que no se le atisban límites. Su ambición va más allá de los ruedos: desea convertirse en un referente para todas las mujeres dentro de la tauromaquia y reivindicar, con su ejemplo, que ellas tienen su lugar propio y legítimo en este arte. Y lo logrará construyendo una carrera en torno a las bases de su toreo, siempre con un ojo puesto en la plaza que vio sus inicios, siempre con un ojo puesto en la Monumental de Las Ventas de Madrid.
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