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FILOSOFÍA

María Zambrano, filósofa de la 'Escuela de Madrid', ya adelantaba: "Escribir es defender la soledad en la que se está"

En un mundo saturado de estímulos, la pensadora invitaba a desconectar y centrar la mirada en el folio en blanco para defender la propia autenticidad

María Zambrano falleció en 1991 a los 86 años, y sus palabras aún resuenan en un contexto mundial marcado por los conflictos internacionales

María Zambrano falleció en 1991 a los 86 años, y sus palabras aún resuenan en un contexto mundial marcado por los conflictos internacionales / Fundación María Zambrano

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Ángela Berná

Ángela Berná

Madrid

María Zambrano definía la escritura no como un simple oficio, sino como una herramienta de supervivencia. Con José Ortega y Gasset como eterno maestro, ya en junio de 1934 escribía en las páginas de su emblemática Revista Occidente una sus frases más célebres: "Escribir es defender la soledad en la que se está". En este texto, titulado precisamente ¿Por qué se escribe? La autora asentaría las bases de su relación con la creación literaria.

María Zambrano vivió durante 45 años en el exilio hasta su regreso a Madrid en 1984

María Zambrano vivió durante 45 años en el exilio hasta su regreso a Madrid en 1984 / Raúl Cancio

Un acto de resistencia íntima

La filósofa malagueña ya adelantaba algo que hoy en día cobra gran significado. Zambrano reflexiona sobre la rutina y la vida cotidiana que nos sumerge en una corriente constante de estímulos y palabras vacías que diluyen nuestra identidad. Al retirar la mirada del entorno y centrarla en un folio en blanco, se realiza un acto de legítima defensa en la que reside la verdad de su ser. Así el aislamiento no se padece como un castigo, sino que se conquista como un territorio de libertad y autenticidad.

En una actualidad en la que se vive conectado a pantallas, Zambrano invita a desconectar a través de la exploración de la propia identidad, para dar protagonismo a la escucha de nuestra propia voz. Un ejercicio de revelación donde la soledad se convierte en el puente necesario para comprender la existencia.

María Zambrano se sentía muy identificada con Antígona, pues ambas fueron víctimas de circunstancias políticas que marcaron sus vidas

María Zambrano se sentía muy identificada con Antígona, pues ambas fueron víctimas de circunstancias políticas que marcaron sus vidas / Fundación María Zambrano

La obra de María Zambrano

La extensa obra de la filósofa no fue reconocida hasta el último cuarto del siglo XX, tras un largo exilio en diferentes países como Francia, Cuba, México, Puerto Rico, Italia o Suiza. María Zambrano siempre se movió entre el compromiso cívico y el pensamiento poético y solo hay que salir al aire libre y explorar el callejero para entender el impacto de su obra en la actualidad.

María Zambrano vivió en Madrid antes de su exilio.

María Zambrano vivió en Madrid antes de su exilio. / CEDIDA

Una mujer que trató de entender la razón de su ser en momentos de adversidades. Así lo admitió en una de sus últimas reflexiones en una entrevista con José Miguel Ullán: "Es terrible lo feo que está el mundo. No hay un rostro de verdad, puro o impuro, pero un rostro. El mundo está perdiendo figura y se está volviendo monstruoso (...). Sí, encuentro que el mundo se está vaciando de pensamiento. Es horrible". En la actualidad las palabras de Zambrano resuenan más que nunca y hoy, todavía más, día en el que se celebra el nacimiento de la filósofa y, sobre todo, su gran legado.