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BROTE DE HANTAVIRUS

Fernando Prados, exdirector del Zendal: "La Agencia de Salud Pública mejoraría mucho la capacidad de coordinación y respuesta técnica en casos como el hantavirus"

El que fuera viceconsejero de Sanidad en la Comunidad de Madrid explica que el hospital Gómez Ulla y el Carlos III tienen capacidad para gestionar estos casos sin necesidad de recurrir a centros de apoyo como el Zendal

Llegan al Hospital Gómez Ulla los 14 españoles del MV Hondius para hacer la cuarentena

Europa Press

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Rafa Sardiña

Rafa Sardiña

Madrid

Los 14 españoles (13 viajeros y un tripulante) del crucero MV Hondius afrontan este miércoles su tercera jornada de cuarentena en el madrileño hospital Gómez Ulla. La cuarentena, según ha confirmado el Ministerio de Sanidad, se prolongará durante 42 días, hasta el próximo 21 de junio. Uno de ellos ha dado positivo provisional por hantavirus en la primera prueba PCR que se realizó a su llegada, aunque se encuentra asintomático y su estado general es bueno.

Tras haber estado al frente de uno de los centros clave de la pandemia en Madrid, el exdirector del Hospital Enfermera Isabel Zendal, Fernando Prados, recuerda a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA cuál es realmente la función dentro del sistema sanitario madrileño y por qué no puede acoger a los españoles del crucero. "El Zendal no sustituye a los hospitales del Servicio Madrileño de Salud, sino que actúa como una herramienta de apoyo cuando existe riesgo de saturación asistencial o necesidades extraordinarias, algo que quedó demostrado durante la pandemia", explica.

Y defiende que al estar hablando de un número muy reducido de personas, que además en muchos casos ni siquiera son pacientes con enfermedad activa, sino contactos o personas en observación epidemiológica, "tanto el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla como el Hospital Carlos III disponen de capacidad, experiencia y recursos suficientes para hacerse cargo perfectamente de este tipo de situaciones dentro de sus propias instalaciones".

El que fuera viceconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid llama a evitar el alarmismo ante los casos de hantavirus y rechaza comparar esta infección con el coronavirus. El doctor Prados defiende que el hantavirus no presenta una capacidad de transmisión masiva entre personas y subraya la importancia de actuar con protocolos claros, información rigurosa y una comunicación institucional “responsable” para evitar generar “incertidumbre social innecesaria”.

Pacientes ingresados por coronavirus en el Hospital Isabel Zendal de Madrid.

Pacientes ingresados por coronavirus en el Hospital Isabel Zendal de Madrid. / EUROPA PRESS

La importancia de una Agencia Estatal de Salud Pública independiente

El brote de hantavirus vinculado al crucero que salió el pasado mes de marzo de Argentina ha dejado varios casos confirmados y tres fallecidos. Los contagios se han detectado en varios países de Europa y América, con decenas de contactos bajo vigilancia sanitaria. El mapa epidemiológico muestra una dispersión limitada pero transnacional, con seguimiento activo y riesgo bajo para la población general. Sobre la posibilidad de que el brote creciera de manera importante, es tajante. “Tendría que existir una capacidad elevada de transmisión entre personas, algo que en el hantavirus no suele ocurrir. Habitualmente hablamos de infecciones muy vinculadas a exposiciones concretas y controlables”.

De ahí, recalca, que precisamente por eso sea tan importante “actuar con rapidez, aplicar protocolos claros y ofrecer información coherente. En salud pública, además de controlar el virus, hay que evitar generar incertidumbre social innecesaria”. Por eso, disponer de una Agencia Estatal de Salud Pública "puede mejorar mucho la capacidad de coordinación y respuesta técnica. Pero para que sea realmente útil debe funcionar con independencia profesional y criterios estrictamente científicos".

Uno de los problemas que "hemos visto tanto durante la pandemia como en situaciones posteriores es precisamente la dificultad para separar las decisiones técnicas de las estrategias políticas o de comunicación", matiza en conversación con este periódico. Y en salud pública eso es "especialmente delicado, porque la confianza de la población depende de que las decisiones se perciban como profesionales, coherentes y orientadas exclusivamente a proteger a los ciudadanos".

Las mascarillas solo para los afectados y sus contactos

La evidencia científica demuestra que en la gripe y la COVID-19 la posibilidad de contagio con la exposición entre personas es mucho mayor que con el hantavirus. “Las medidas preventivas dependen siempre de la vía de transmisión del virus. En las infecciones respiratorias, la mascarilla desempeña un papel fundamental, ya que la transmisión aérea es frecuente”, recalca el doctor Prados. 

Y en el caso del hantavirus, la prevención se centra principalmente en “evitar la exposición a entornos contaminados y en el control epidemiológico de los posibles contactos”. Por ello, es importante “aplicar criterios técnicos específicos y no trasladar de forma automática medidas generales a situaciones con características distintas”.

Preguntado sobre quiénes deberían usar mascarillas, recalca que “tanto los pacientes afectados como sus contactos” porque “deben considerarse potenciales transmisores del virus hasta confirmar que han superado el periodo de transmisión”. Mientras exista esa posibilidad, debe utilizarse protección respiratoria al atenderlos o tratarlos.

El director médico del Hospital Universitario Los Madroños advierte que España dispone de profesionales y unidades especializadas con enorme experiencia en medicina preventiva y gestión de crisis sanitarias, incluida la Sanidad Militar, que aporta una capacidad técnica de primer nivel.

Los pasajeros afectados por un brote de hantavirus desembarcan del MV Hondius fondeado en Tenerife

Los pasajeros afectados por un brote de hantavirus desembarcan del MV Hondius fondeado en Tenerife / EFE

¿Pueden aparecer más casos? La importancia del periodo ventana

El doctor Fernando Prados remarca que "existe la posibilidad de que aparezcan más casos y sería imprudente descartarla de forma absoluta". Y es que sabemos que hay personas que han estado en contacto con enfermos y que podrían encontrarse todavía dentro del llamado periodo ventana, desde que se tiene contacto con el patógeno hasta que se desarrolla y se puede detectar la infección. Por tanto, se realizan medidas de seguimiento, observación y cuarentena, para detectar precozmente cualquier posible caso nuevo.

"También es importante confirmar que el control epidemiológico haya sido completo y que no existan personas potencialmente expuestas fuera de ese seguimiento, por ejemplo si alguien abandonó el barco antes de activarse las medidas de control o pudo mantener contacto con otras personas fuera del circuito sanitario", hace hincapié.

Si todo el rastreo epidemiológico se ha realizado correctamente y no existen contactos fuera del control establecido, "los posibles nuevos casos deberían limitarse a las personas que actualmente permanecen en vigilancia y cuarentena".