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CRISIS HABITACIONAL

La capital será el epicentro de una primavera caliente contra la crisis de vivienda: "Vamos a reivindicar que Madrid puede estar al servicio de la gente"

Los sindicatos de inquilinas preparan una ronda de movilizaciones por todo el país con Madrid como gran escenario de las protestas

Archivo- Miles de personas durante una manifestación por la vivienda en 2025.

Archivo- Miles de personas durante una manifestación por la vivienda en 2025. / Mateo Lanzuela - Europa Press / Europa Press

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Héctor González

Héctor González

Madrid

Madrid se prepara para convertirse en el gran epicentro de una nueva oleada de movilizaciones contra la crisis de la viviendaque sufre casi toda España. Esa es, al menos, la intención del Sindicato de Inquilinas, que esta mañana ha dado una rueda de prensa para detallar la ronda de protestas que recorrerá el país durante las próximas semanas bajo el lema 'La vivienda nos cuesta la vida' y que arrancará el 23 de mayo en Guadalajara, para continuar al día siguiente con una gran manifestación en la capital.

La marcha madrileña, convocada para el domingo 24 de mayo, partirá a las 12:00 horas de Atocha, como ya hiciera hace dos años, y recorrerá el centro hasta desembocar en Sevilla. Los colectivos convocantes esperan que sea una de las citas más multitudinarias de esta primavera caliente por la vivienda, con Madrid como símbolo de una crisis habitacional que, denuncian, se ha vuelto insostenible para miles de vecinos.

Desde el Sindicato de Inquilinas señalan que la capital vive una crisis "sin precedentes" marcada por alquileres disparados, hacinamiento, contratos abusivos y un aumento de los excesos por parte de los caseros. Un modelo de ciudad que los organizadores quieren disputar con esta movilización: “Vamos a reivindicar que Madrid puede estar al servicio de la gente”, ha lanzado Alicia del Río, portavoz del sindicato madrileño.

La organización denuncia que la inestabilidad residencial está condicionando la vida de miles de personas. Los contratos temporales, las subidas de precios y los desplazamientos forzosos hacia barrios cada vez más alejados están impidiendo a muchos inquilinos independizarse, separarse, formar una familia o mantenerse cerca de sus redes cotidianas. El problema, advierten, afecta también a los menores, que ven amenazada incluso la posibilidad de completar la educación obligatoria en el mismo colegio en el que la comenzaron.

La protesta madrileña contará con el apoyo de colectivos sociales, vecinales, ecologistas, migrantes y pensionistas. Entre ellos, COESPE, cuyo portavoz, Damián Rodríguez, ha recalcado que la gentrificación y la turistificación no son un conflicto entre generaciones, sino un problema de clase que atraviesa a jóvenes, mayores y familias trabajadoras. "Esto no va de generaciones, va de clases”, ha resumido Rodríguez.

La convocatoria apunta directamente contra rentistas, inmobiliarias, fondos, bancos, empresas de alarmas y grandes conglomerados, a los que responsabiliza de sostener un modelo especulativo favorecido por políticas públicas. El manifiesto lanzado por el Sindicato de Inquilinas llama a la desobediencia y a la organización vecinal para defender los barrios, con un mensaje de confrontación al negocio inmobiliario: “se les ha acabado el chollo” y “no podemos más”.

Esta primavera volcada en las calles se plantea, además, como antesala de una futura huelga general por la vivienda. La Confederación de Sindicatos de Inquilinos reclama recuperar los contratos de alquiler indefinido, una bajada generalizada de las rentas, una subida del salario mínimo hasta los 1.500 euros, medidas contra la especulación y la ampliación del parque público de vivienda. También exige una ley que ponga freno a los abusos en los contratos de alquiler y de temporada.