TALENTO JOVEN
David, el madrileño que pilota aviones con 20 años: "Siempre supe que mi futuro estaba dentro de una cabina"
El joven, que trabaja como instructor de vuelo en una escuela de aviación, comparte su día a día en redes sociales, donde acumula cerca de 300.000 seguidores

David trabaja como instructor de vuelo en una escuela de aviación y comparte su día a día en redes sociales. / CEDIDA

No podía ser de otra manera. Sus sueños, desde pequeño, siempre tenían lugar en la cabina de un avión, donde se imaginaba trabajando. “Nunca tuve a nadie en mi entorno relacionado con el mundo de la aviación, pero no recuerdo haber soñado con un futuro diferente. Tenía claro que iba a ser este. La vocación la llevo dentro desde que nací”, cuenta David Virosta, piloto comercial. A sus 20 años trabaja como instructor de vuelo en European Flyers, una escuela de aviación ubicada en el aeródromo de Cuatro Vientos. El madrileño, que cursó el último año de Bachillerato en Wisconsin, Estados Unidos, estudió la licencia de piloto comercial meses después de graduarse.
“Los últimos años de formación han sido algo sacrificados. Desde el primer día compaginé los estudios con trabajos en función de la temporada del año: desde socorrista a repartidor de Burger King. Entendí que debía poner de lado mi vida social y centrarme cien por cien en esto, pero sabía que ese esfuerzo se vería compensado pronto”, relata. No ha dado ningún paso en solitario, dice. Su familia ha tenido mucho que ver en que él hoy pueda vivir rodeado de aviones cada día de su vida: “Ellos fueron partícipes del esfuerzo que supone costear la licencia, fue un trabajo en equipo”. La profesión es un continuo aprendizaje, asegura, en el que dejar de estudiar nunca es una opción: “Me gustaría conseguir la licencia de piloto acrobático en unos años”.

A sus 20 años trabaja como instructor de vuelo en una escuela de aviación. / CEDIDA
14 exámenes teóricos hasta convertirse en piloto comercial. Esa ha sido la parte más dura para David, que “sin duda” se considera team ventanilla cuando vuela como pasajero: “Me encanta poder ver el despegue, el aterrizaje y las vistas desde el cielo”. Sin embargo, no hay nada como un día de vuelo como instructor, donde la ilusión se dispara más que cualquier otro. “La jornada comienza con un briefing en el que nos reunimos profesor y alumno para comentar el tipo de vuelo que vamos a realizar, la meteorología y los NOTAM, que son boletines emitidos por las autoridades para informarnos de la situación aérea y aeroportuaria”, añade.
300.000 seguidores
Una vez terminado, se realiza la inspección exterior para comprobar que todo está en correcto estado antes del despegue, que se produce tras varias comunicaciones con radio y chequeos de motor: “Durante el vuelo, estas comunicaciones son clave para garantizar la seguridad, pues somos varios aviones sobrevolando el mismo espacio aéreo. Debemos saber en todo momento quiénes pueden llegar a ser tráficos para nuestra ruta. Según la misión del día, practicamos navegación, maniobras, tomas o despegues, entre otras”. Virosta ha pisado decenas de aeropuertos y confiesa que el O’Hare de Chicago es su favorito por la dimensión y número de pistas que contiene.
No todo es destreza. La habilidad mental juega un importante papel para cualquier piloto. “Debemos saber gestionar el estrés, la toma de decisiones, la conciencia situacional, la adaptabilidad, la disciplina y el rigor. Las seis son claves para soportar la presión en cabina”. Con cerca de 300.000 seguidores en sus redes sociales, el madrileño se ha convertido en creador de contenido e influencer del sector de la aviación. “Empecé a documentar mi formación porque no mucha gente la conoce realmente. Todo el mundo sabe que los aviones vuelan, pero casi nadie sabe todo el esfuerzo que los pilotos hacen para dedicarnos a esto. Las redes sociales permiten dar a conocer la profesión y que muchos jóvenes puedan orientarse a la hora de cumplir su sueño”, añade.
Con tantos ojos pendientes de cada publicación, David se ha convertido en un referente para todos ellos, por lo que la transparencia es clave. “He compartido todo en redes sociales. Los baches que hay por el camino y la cantidad de pruebas a superar para ser piloto comercial de líneas aéreas”, reconoce. Su mayor referente no se dedica a la aviación ni comparte su experiencia con otros usuarios. Está en casa y es su madre: “Ella es el claro ejemplo de que quien la sigue, la consigue. Y de que da igual qué baches encuentres por el camino: si sueñas con algo, debes perseguirlo hasta el final”. Su consejo siempre es el mismo: “La aviación no se estudia por descarte, sino por pasión y vocación. Si la vida te puso ese sueño en el corazón es porque sabe que eres capaz de conseguirlo”.
80.000 euros
La profesión no es la misma que hace 10 o 20 años y él lo sabe. “Ha habido un progreso en seguridad, es notable. No sólo en los avances tecnológicos de los aviones, que a día de hoy cuentan con automatismos capaces de reducir la carga de trabajo, sino también en cómo se forma a los nuevos pilotos. Se da mucha importancia al uso de procedimientos, checklists y comunicación en cabina”, suma. También en la modernización de las naves, en las que el consumo de combustible es menor. David cree que la sostenibilidad irá ganando terreno de forma progresiva: “Es algo que ya se nota y los números lo demuestran. Existen iniciativas de descarbonización que reducen emisiones”. No solo eso. También la inteligencia artificial, con la que vaticina tendrán que aprender a convivir tanto en vuelos como en operaciones de tierra durante las escalas: “Aún así, no creo que pueda sustituir a las tripulaciones”.
Pese a todos estos avances, sigue siendo una carrera que no todos pueden permitirse financiar. Virosta cree que hay “más opciones que nunca” para hacer realidad este sueño y algunas escuelas empiezan a ofrecer opciones de financiación progresiva para cursos que rondan un precio medio de 80.000 euros, según European Flyers: “Hace años esto era impensable y ha abierto las puertas a muchos jóvenes que, de otra manera, no habrían podido planteárselo”. “Dicho esto, sigue siendo una carrera que requiere una inversión importante y es fundamental informarse bien desde el inicio para planificarla. La aviación comercial no es el único camino, hay muchos más, como la vía militar, una buena alternativa”, sostiene.

Imágenes compartidas por David Virosta en sus redes sociales. / CEDIDA
No todo se puede compartir en redes sociales, confiesa. “Lo primero es la seguridad y los creadores de contenido debemos prestar mucha atención a lo que publicamos y lo que no. Mantenemos ciertas cosas en privado”, zanja. Aunque preparar la oposición de Policía Nacional fue su plan B durante años, ahora tiene claros sus objetivos. “En 10 años me veo volando como piloto en alguna aerolínea, a poder ser española, a la vez que imparto clases en alguna escuela de pilotos. Quiero seguir compartiendo con las futuras generaciones la pasión por la aviación”, concluye.