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NEGRA PRIMAVERA

Negra primavera: cuatro asesinatos, varios heridos y la batalla política disparan el debate sobre la inseguridad en las calles de Madrid

La oleada de asesinatos y agresiones de abril y mayo ha despertado a alerta vecinal y reavivado el choque político entre las administraciones madrileñas

Un menor de 17 años muere tras ser apuñalado por la espalda por otro joven desde un patinete en Madrid

Lucía Feijoo Viera

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Héctor González

Héctor González

Madrid

La sangre, alterada, ha sido protagonista de esta primavera en Madrid. Entre abril y lo que llevamos de mayo, la región ha sido testigo de una serie de truculentos sucesos que han regado de dolor las calles y puesto en alerta a los madrileños, inquietos por una creciente sensación de inseguridad y violencia. Desde Villanueva de la Cañada a Vallecas, pasando por San Blas o Galapagar, reyertas juveniles, ajustes de cuentas, peleas por drogas y robos con violencia han dejado un saldo de cuatro muertos y varios heridos graves en poco más de un mes de negra primavera.

El primer y, quizás, más funesto suceso, llegó pronto. El 9 de abril, David, un niño de 11 años, fue asesinado en un centro cultural de Villanueva de la Cañada. El agresor le acorraló en el baño a la salida de una clase de inglés y le apuñaló reiterada y salvajemente en el cuello, el tórax y la espalda. En un primer momento, los sanitarios lograron estabilizarlo y fue trasladado en estado crítico al Hospital 12 de Octubre, pero terminó muriendo pocas horas después. La Guardia Civil detuvo al día siguiente al presunto autor, Julio, otro joven de 21 años con problemas de salud mental y un historial de episodios alarmantes con los chavales de la localidad.

Solo un día después, otro cuchillo salió a escena, esta vez en Collado Villalba. Una discusión familiar acabó con un hombre de 62 años herido de gravedad tras ser apuñalado presuntamente por su cuñado, de 65. El herido tuvo que ser evacuado en helicóptero al Puerta de Hierro, pero, por fortuna, logró salvar la vida. A medias de mes, el día 19, un menor de 15 años fue perseguido y acuchillado en plena calle en Alcalá de Henares, en un nuevo episodio de violencia entre bandas juveniles, tan tristemente habitual en la ciudad complutense.

También en la calle, por la espalda y por un ajuste de cuentas entre grupos rivales fue el suceso ocurrido el 24 de abril en Entrevías, en Puente de Vallecas. Un menor de 17 años, Diler V.S., caminaba con su novia por la calle Vizconde de Arlesson, cerca de la estación de Cercanías, cuando otro joven se acercó desde un patinete y le asestó dos puñaladas a traición antes de salir huyendo. En un visto y no visto, la víctima quedó tirada en el suelo, donde murió desangrada. Según fuentes de la investigación, la víctima podría ser de los Trinitarios y el asesino, de los Ñetas, dos bandas que vienen disputándose el territorio desde hace meses.

Continuando con este tipo de violencia callejera, al día siguiente la estación de Gregorio Marañón fue escenario de una reyertas con armas blancas. La pelea empezó en un vagón y continuó en el andén, donde tuvo que intervenir la policía. Hubo dos heridos y ocho detenidos. El cambio de mes no mejoró las cosas. En la madrugada del 2 de mayo, dos hombres fueron apuñalados a la salida de una discoteca en Arroyomolinos. El responsable fue uno de los puertas del local, arrestado tres días después, y el motivo un intento de venganza de los heridos por una pelea anterior. Ese mismo fin de semana, otra vez en Puente de Vallecas, dos policías nacionales fuera de servicio fueron atacados con unas tijeras en un bar cuando intentaban mediar en un incidente.

El 5 de mayo, la muerte volvió a hacer acto de presencia. Un joven de 20 años fue asesinado en el parque El Paraíso, en San Blas. Vecinos lo encontraron en un charco de sangre, con una herida mortal en el pecho. La Policía Municipal detuvo poco después a un hombre de 38 años como presunto autor. Todo apunta a una discusión por drogas, en una zona frecuenta por indigentes y consumidores, aunque el caso sigue todavía abierto.

Apenas 24 horas después, con el foco mediático todavía apuntando a San Blas, una mujer de 80 años apareció muerta en el interior de su chalé de la Navata, en Galapagar. La Guardia Civil la encontró amordazada en el suelo y con el cuerpo cubierto de golpes. La puerta estaba forzada y la vivienda había sido revuelta de arriba a abajo, en lo que a todas luces apunta a ser un robo con violencia que terminó de la peor manera posible. La víctima, Elia Cobián, había sido la dueña  míticos Almacenes Cobián, en la plaza de Pontejos de Madrid.

A falta de ver qué depara el resto del mes, por el momento esta cadena de sucesos, especialmente el de San Blas, ha generado una intensa inquietud en la región. El asesinato en El Paraíso ha reactivado el sempiterno choque político entre la Delegación del Gobierno, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. El delegado, Francisco Martín, convocó una reunión a cuatro bandas para abordar la situación junto a los vecinos, pero tanto Almeida como el Ejecutivo de Ayuso rechazaron asistir y le reprocharon que la seguridad ciudadana es competencia suya, exigiéndole más policía y medios.

Finalmente, el Consistorio sí acudió a la mesa, celebrada el viernes en la Delegación del Gobierno. Allí se sentaron la concejal del distrito, Almudena Maíllo, responsables de la Policía Nacional y Municipal y representantes vecinales para analizar la situación en el entorno del parque El Paraíso y perfilar un Plan Integral de actuación. Los vecinos de San Blas, no obstante, lo hicieron con el hartazgo acumulado de años. "Estamos muy cansados", resumió Sara, portavoz vecinal, cansados de que el problema se reduzca solo a una cuestión de seguridad. Por ello, exigen que Gobierno, Comunidad y Ayuntamiento dejen de usar la inseguridad como arma política y "apechuguen con sus responsabilidades" también en el plano social.