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BARÇA - REAL MADRID

La última cruzada del Real Madrid: un Clásico para sobrevivir al caos

El equipo de Arbeloa llega al Camp Nou obligado a ganar para impedir que el Barça se proclame campeón en medio de una semana marcada por la fractura del vestuario blanco

Hujisen, Asencio y Lamine, en un Barça-Real Madrid.

Hujisen, Asencio y Lamine, en un Barça-Real Madrid. / STRINGER / EFE

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El Real Madrid afronta este domingo uno de los Clásicos más delicados de los últimos años. El equipo blanco visita al FC Barcelona en el Camp Nou con la obligación de ganar para evitar que su eterno rival se proclame campeón de Liga ante su afición. El conjunto azulgrana llega con 11 puntos de ventaja a falta de cuatro jornadas y sabe que un empate le bastaría para cantar el alirón.

Semanas convulsas en el vestuario

El contexto con el que aterriza el Madrid en Barcelona es cualquier cosa menos estable. La semana blanca ha estado marcada por el grave enfrentamiento entre Aurélien Tchouaméni y Federico Valverde, un incidente que terminó con el uruguayo hospitalizado y que ha dejado al descubierto la tensión interna que atraviesa el vestuario. El episodio, unido a otros roces recientes dentro del grupo, ha alimentado la sensación de que el Madrid llega al tramo decisivo de la temporada convertido en un auténtico polvorín.

En medio de ese ambiente ha tenido que aparecer Álvaro Arbeloa, cuyo futuro en el banquillo blanco parece cada vez más lejano. El técnico ha salido públicamente en defensa de sus jugadores para rebajar el incendio interno antes del Clásico. “Valverde y Tchouaméni merecen que pasemos página y que les demos una oportunidad de seguir peleando por este club”, aseguró el entrenador madridista, que además confirmó la presencia del francés en la convocatoria pese al altercado.

Arbeloa defiende a Tchouaméni y Valverde tras su pelea: "No voy a quemar a mis jugadores en una hoguera pública, ¿Juanito nunca se equivocó?"

Arbeloa defiende a Tchouaméni y Valverde tras su pelea: "No voy a quemar a mis jugadores en una hoguera pública, ¿Juanito nunca se equivocó?" / EFE

Otro de los protagonistas más cuestionados en los últimos días es Kylian Mbappé, sobre todo al captar las cámaras su salida de Valdebebas sonriendo tras el entrenamiento posterior al incidente. “Quien quiera descontextualizar eso está sacando las cosas de lugar”, explicó Arbeloa, en defensa de la estrella francesa.

Un Barça que llega lanzado

En lo futbolístico, el contraste entre ambos equipos es evidente. El Barcelona de Hans-Dieter Flick atraviesa el mejor momento del curso y acumula diez victorias consecutivas en Liga, la mejor racha del técnico alemán desde su llegada. Los culés acarician el título proyectando 100 puntos en liga, en caso de ganar todos sus partidos restantes.

Vinicius Junior y Kylian Mbappé celebran el gol anulado al Real Madrid en el clásico.

Vinicius Junior y Kylian Mbappé celebran durante El Clásico. / MANU FERNÁNDEZ / AP

Los merenguen son conscientes de que un triunfo no cambiaría demasiado el panorama liguero, pero sí evitaría una imagen muy dolorosa para el madridismo: ver al Barça celebrando la Liga en un Clásico y delante de ellos. Además, el Madrid ya ha demostrado en otras temporadas que es capaz de competir en el Camp Nou con tres victorias en sus últimas cinco visitas ligueras al feudo azulgrana.

Plantillas mermadas por las bajas

Las bajas también condicionarán el encuentro. El Madrid no podrá contar con Valverde, además de las ausencias ya conocidas de Ferland Mendy, Dani Carvajal, Arda Güler, Éder Militão y Rodrygo. Mbappé tampocó será de la partida, tras no superar las molestias musculares que ya le hicieron perderse el duelo ante el Espanyol, mientras que Thibaut Courtois podría reaparecer tras varias semanas de baja. En el Barcelona, Lamine Yamal tampoco tiene asegurada su presencia y Andreas Christensen está descartado.

El precedente más reciente entre ambos deja todavía más presión sobre el conjunto blanco. La pasada temporada, el Barcelona remontó un 0-2 para acabar imponiéndose 4-3 en uno de los Clásicos más espectaculares de los últimos años, pese al hat-trick de Mbappé. Ahora, el Madrid vuelve a llegar al Camp Nou rodeado de dudas, con un vestuario fracturado y con la sensación de jugar mucho más que tres puntos.