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CUARENTENA

Dentro de la planta 22 del Gómez Ulla de Madrid: así es la unidad de aislamiento que espera a los españoles del crucero con hantavirus

Los 14 españoles afectados por el brote serán trasladados a esta unidad especial del hospital madrileño

Así es la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Gómez Ulla de Madrid

Ministerio de Defensa

El hantavirus era para muchos una enfermedad desconocida hasta que salió a principios de 2025 a la luz que había sido la causa de la muerte del actor estadounidense Gene Hackman. Ahora ha vuelto a ocupar titulares por el brote del crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia el pasado mes de marzo. Tres personas han muerto y otras 147 se han visto afectadas. En estos momentos, la embarcación se dirige rumbo hacia Tenerife, donde está previsto que atraque el próximo sábado en el puerto de Granadilla de Abona, donde pasajeros y tripulación serán evacuados.

Mientras que los extranjeros a bordo del barco serán repatriados a sus respectivos países de origen, el destino de los españoles está en la capital. Los 14 que viajan a bordo - 13 pasajeros y un miembro de la tripulación- serán examinados a su llegada a Canarias y trasladados después en un avión militar a la base de Torrejón, desde donde irán al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, para permanecer en cuarentena.

Allí les espera una de las mejores unidades de aislamiento de toda España. Ubicada en la planta 22 del edificio, la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel (UAAN) con capacidad para siete camas de hospitalización y un laboratorio de bioseguridad BSL-3. Las instalaciones están diseñadas para el aislamiento preventivo de pacientes con sospecha o confirmación de enfermedades infecciosas de alto riesgo, reduciendo así al máximo el riesgo de transmisión tanto al personal sanitario como a la población general.

El personal de la planta 22 se coloca el traje de protección.

El personal de la planta 22 se coloca el traje de protección. / Ministerio de Defensa

Todo está diseñado para que el paciente infectado no atraviese los circuitos convencionales del hospital. El acceso puede realizarse desde el aparcamiento del sótano, con un montacamas específico de uso exclusivo, presión negativa y ventilación filtrada. Las habitaciones cuentan con equipamiento similar al de un box de UCI, doble escalón de presión negativa, agua hiperclorada en los inodoros y sistemas de desinfección con peróxido de hidrógeno. La entrada se realiza por una esclusa limpia y la salida por una esclusa sucia, en un circuito pensado para evitar contaminaciones cruzadas.

La planta está dividida en varias áreas funcionales: una zona de hospitalización, espacios comunes con un centro de control domótico, áreas de trabajo de enfermería y del personal facultativo, zonas de descanso, almacenes, espacios de desinfección para personal y equipos, y un laboratorio. Toda la planta está sometida a un estricto control de accesos, salidas y circulación de personal y pacientes, con sistemas de videovigilancia continua.

Zona separada dentro de la Unidad de Aislamiento del centro hospitalario.

Zona separada dentro de la Unidad de Aislamiento del centro hospitalario. / Comunidad de Madrid

Del ébola al hantavirus, pasando por el covid

Esta planta 22 nació como respuesta a una de las mayores alertas sanitarias de la historia de España: el brote de ébola de 2014. Aquella crisis evidenció la necesidad de contar con instalaciones especializadas, personal entrenado y circuitos separados para atender patologías de alta letalidad sin poner en riesgo al resto del hospital. La reforma de la planta se completó en 2015 y convirtió el espacio en la unidad de aislamiento de mayor capacidad de todo el país.

La pandemia de coronavirus volvió a situar al Gómez Ulla en el centro del foco mediático. En enero de 2020, antes de que el coronavirus golpeara con fuerza a España, 21 personas procedentes de Wuhan iniciaron allí una cuarentena tras aterrizar en la base aérea de Torrejón. El hospital repitió después ese papel con otros evacuados españoles procedentes de la ciudad china, en una etapa en la que el aislamiento preventivo era una de las principales herramientas frente a un virus todavía poco conocido.

Durante la crisis de la covid, la Unidad NRBQ-Infecciosas del hospital quedó asignada a la hospitalización de pacientes con sospecha o confirmación de infección por coronavirus dentro del marco de la red de hospitales para enfermedades infecciosas de alto riesgo. Los planes internos distinguían entonces entre ocho camas de aislamiento estándar, destinadas a pacientes con coronavirus, y siete camas de aislamiento de alto nivel, reservadas para fiebres hemorrágicas o incidentes NRBQ (nucleares, radiológicos, biológicos y químicos).