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FILOSOFÍA

María Zambrano, filósofa de la 'Escuela de Madrid' ya afirmaba en 1977: "El corazón es centro, porque es lo único de nuestro ser que da sonido"

La filosofía Zambraniana estaría marcada por esta idea de escuchar la intimidad del ser desde el silencio, donde el corazón, con su "incesante sonar", es lo que revela la vida

María Zambrano, en un primer plano, tras su regreso del exilio, en el que estuvo entre 1939 y 1984, durante 45 años.

María Zambrano, en un primer plano, tras su regreso del exilio, en el que estuvo entre 1939 y 1984, durante 45 años. / Fundación María Zambrano

Irene Pérez Toribio

Irene Pérez Toribio

Madrid

En 'Claros del Bosque', ya definía María Zambrano en 1977 uno de los aspectos más fundamentales de su filosofía a través de su célebre frase: "El corazón es centro, porque es lo único de nuestro ser que da sonido". Esta expresión que ha dado forma a una manera de entender la vida con el corazón como entrada al conocimiento, continúa siendo muy estudiada en la actualidad, y es que, ¿quién no ha luchado alguna vez entre la lógica y la emoción para tomar una decisión?

El ritmo de nuestra existencia interior

María Zambrano definía el corazón como el centro del ser, porque, a diferencia de otros órganos o partes del cuerpo, este era el único capaz de producir un "sonido incesante". Así, de acuerdo con Zambrano, si observamos al ser humano desde el silencio, el corazón, con su latido, revela vida, actuando como motor, ritmo y voz.

Zambrano defendía el latido del corazón como un ritmo primigenio de la existencia que la lógica no podía captar

Zambrano defendía el latido del corazón como un ritmo primigenio de la existencia que la lógica no podía captar / Freepik

Como una huella de nuestra existencia interior, nuestros pasos en el mundo son, según la autora, la huella de ese sonido interior que actúa independientemente de nuestra voluntad, sosteniéndonos. Así, en un debate que aún persiste en la actualidad, frente al pensamiento lógico, Zambrano defiende el corazón como la entrada al conocimiento del ser, de la filosofía y del sentir.

Así, inspirada por Spinoza y Pascal, dos de sus filósofos preferidos, Zambrano daría forma a la metáfora del corazón: "un dentro oscuro y misterioso que en ocasiones se abre y da acogida a otras realidades". De esta manera, el corazón se configura como el lugar donde se almacenan los sentimientos, las más profundas certezas, que nos empujan por encima de juicios y otras lógicas formales.

Heredera del pensamiento de Ortega y Gasset

Junto a otros filósofos como Julián Marías, Xavier Zurbiri, José Gaos, Pedro Laín Entralgo o José Luis Aranguren, María Zambrano formó parte de la denominada como 'Escuela de Madrid', un grupo de pensadores que, partiendo de las reflexiones de Ortega y Gasset transformaron y ampliaron su pensamiento para dar vida a sus propios trabajos.

María Zambrano con miembros de la Federación Universitaria Escolar (FUE) en Madrid

María Zambrano con miembros de la Federación Universitaria Escolar (FUE) en Madrid / Fundación María Zambrano

Así, es posible establecer una relación entre la "razón vital" del maestro Ortega, y la "razón poética" de Zambrano, y es que mientras que Ortega buscaba la luz y el orden del pensamiento, Zambrano defendía que el pensamiento debe escuchar el latido del corazón porque este representa el ritmo más primigenio de la existencia, que la lógica no puede captar.