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QUÉ FUE DE...

Andre Agassi, la indomable estrella del tenis que odió este deporte durante la mayor parte de su carrera

El estadounidense publicó en 2009 una controvertida autobiografía en la que revela la complicada relación con su controlador padre y su coqueteo con las drogas

Andre Agassi, fotografiado en 2017.

Andre Agassi, fotografiado en 2017. / EFE

Madrid

Este 2006, más concretamente en el mes de septiembre, se cumplirán 20 años de la retirada de Andre Agassi, la estrella del tenis que ganó ocho títulos de Grand Slam, fue campeón olímpico y llegó a ser número uno del mundo. Su último partido como profesional lo disputó ante un jovencito y desconocido alemán, de nombre Benjamin Becker, quien se impuso por 7-5, 6-7 (4-7), 6-4 y 7-5 en la tercera ronda del Abierto de Estados Unidos. Aquel día, cuentan las crónicas, el estadounidense rompió en llanto “mientras los aficionados que llenaban la pista central Astur Ashe de Flushing Meadows, en Nueva York, aplaudían sin cesar durante tres largos minutos a una de sus figuras más queridas”. No mucho después de esto, en 2009, muchos de esos incondicionales alucinaron cuando Agassi publicó una conmovedora y sincera autobiografía, Open, escrita con ayuda del premio Pulitzer J. R. Moehringer, confesando que odiaba y amaba el tenis a partes iguales.

Desde luego, razones no le faltaban. Siendo todavía un bebé, al americano le colocaron un móvil hecho con pelotas de tenis justo encima de la cuna. Cuando apenas levantaba unos palmos del suelo, su padre Mike —un exboxeador olímpico iraní obsesionado por convertirlo en un astro del deporte— construyó una máquina que disparaba 2.500 pelotas al día contra el pequeño Andre, que no daba abasto tratando de perseguirlas y se ganaba una bronca cada vez que estrellaba una en la red. Aunque de niño se sentía agotado por la exigencia constante de rendimiento, temía defraudar a Mike, quien viajaba con un hacha en el coche, consideraba su colegio una pérdida de tiempo y hasta administró speed a su hijo para que jugase mejor, así que acabó poniendo todo su empeño en intentar ser una estrella.

PARIS (France), 08/06/2025.- Carlos Alcaraz of Spain receives the Coupe des Mousquetaires from former US tennis player Andre Agassi after winning his Men's final match against Jannik Sinner of Italy at the French Open Grand Slam tennis tournament at Roland Garros in Paris, France, 08 June 2025. (Tenis, Abierto, Francia, Italia, España) EFE/EPA/MOHAMMED BADRA

Andre Agassi, junto a Carlos Alcaraz en 2025. / EFE

“Seamos directos. ¿He sido un tirano? Sí. ¿He sido duro y severo? Sí. Pero mejor un padre al lado de un hijo deportista que un entrenador, esos gurús aman por contrato, no por sangre", reconocería luego el padre del tenista, quien a los 15 años fue enviado a la famosa academia de Nick Bollettieri, en Florida, donde dos años más tarde se convirtió en jugador profesional. Entonces era un adolescente con cierta sensación de fracaso que fumaba marihuana y no dudaba en saltar a la pista con shorts vaqueros, camisetas fluorescentes y hasta una peluca para ocultar que se estaba quedando calvo.

Portada de 'Open', las memorias de Andre Agassi.

Portada de 'Open', las memorias de Andre Agassi. / ARCHIVO

"Dicen que lo que quiero es llamar la atención, destacar sobre el resto. De hecho (como con mi cresta mohicana), lo que intento es ocultarme. Dicen que pretendo cambiar las costumbres del juego, cuando en realidad lo que procuro es que el juego no me cambie a mí. Me llaman rebelde, pero yo no tengo la menor intención de serlo, y solo participo de una rebelión adolescente normal y corriente. (...) Me comporto igual que cuando vivía en la Academia Bollettieri: me resisto a la autoridad, experimento con la identidad, envío mensajes a mi padre, me rebelo contra la falta de libertad de elección en mi vida", comentaría luego un hombre que a los 16 recién cumplidos ya firmó su primer acuerdo comercial con Nike, y en diciembre del 88 se erigió en el jugador más joven en superar la marca de un millón de dólares en premios, después de disputar solo 43 torneos.

Un tonteo con Barbra Streisand

Durante principios de los 90, Agassi protagonizó una gran rivalidad deportiva con el siempre elegante Pete Sampras. Y en el 92 se proclamó campeón de Wimbledon, un torneo que en un principio detestaba por sus estrictas normas y tradiciones (como esa que obliga a los tenistas a vestir de blanco). Sin embargo, aquel año sí mostró interés en conquistarlo para poder asistir al baile posterior, donde el campeón bailaba con la ganadora del cuadro femenino, que entonces solía ser la tenista alemana Steffi Graf. "Yo me enamoré de ella desde que la vi concediendo una entrevista en la televisión francesa”, dijo al respecto. “Me impactó, me deslumbró su gracia discreta, su belleza natural. Era como si su aspecto, de algún modo, mostrara que olía bien. Y, además, que era buena, una persona esencialmente buena, llena de rectitud moral y de una clase de dignidad que hoy ya no existe".

Pero las cosas no salieron como Agassi pensaba, porque el baile no se celebró en aquella edición, donde tuvo que conformarse con intercambiar un apretón de manos con la alemana. Antes de ese episodio, el deportista mantuvo un tonteo con Barbra Streisand, y luego estuvo saliendo con Brooke Shields, lo que dio mucho juego a la prensa del corazón de la época. En 1997, ambos se dieron el ‘sí, quiero’ pese a que su relación era francamente tumultuosa. De hecho, cuentan que él sufrió un ataque de ira después de presenciar la escena que la actriz protagonizaba junto a Matt Leblanc (a quien debía lamerle los dedos) en un cameo en la serie Friends. “Él me dijo: ‘Todo el mundo se está burlando de mí. Me has dejado en ridículo con ese comportamiento. A lo que yo le respondí: ‘¡Es una comedia! ¿Qué es lo que te pasa?”, explicó luego la intérprete de El lago azul, quien también recordó que ese mismo día, al llegar a casa, Agassi estaba tan cabreado que “destrozó todos sus trofeos”.

Wimbledon (United Kingdom), 13/07/2025.- Former US tennis player Andre Agassi (R) attends the Men's Singles final match between Carlos Alcaraz of Spain and Jannik Sinner of Italy at the Wimbledon Championships, Wimbledon, Britain, 13 July 2025. (Tenis, Italia, España, Reino Unido) EFE/EPA/NEIL HALL EDITORIAL USE ONLY. EDITORIAL USE ONLY

Andre Agassi, en Wimbledon 2025. / NEIL HALL / EFE

Al poco de la bronca, Shields descubrió que su maromo consumía metanfetamina, cosa que seguramente tuvo algo que ver en su exagerada reacción. “Al día siguiente de casarme ya sabía que me había equivocado”, confesó en sus memorias la actriz, que en enero del 99 se divorció de él, entre otras cosas, por el distanciamiento por sus respectivas carreras. Aquella no fue una época fácil para un Agassi que a lo largo de su irregular carrera sufrió varias crisis como esa de 1997 que le llevó a pasar un tiempo alejado de las pistas y a caer hasta el puesto 140 del ranking mundial. Años después se hizo público que el jugador tomó entonces metanfetamina y, tras un control antidopaje positivo, consiguió convencer a la ATP, el organismo que rige el tenis masculino, de que dejara correr el asunto, evitando así una sanción.

Encontró el camino

Tras una temporada en el infierno, Agassi encontró su camino: comenzó un riguroso programa de entrenamiento que le permitió recuperar su nivel de juego y, de hecho, llegó a hacerse con varios de los 60 títulos individuales que finalmente acumuló, volvió a convertirse en el número uno del mundo y levantó algunos trofeos del Grand Slam (Australia 2000, 2001 y 2003, Estados Unidos y Roland Garros 1999). Cuando su divorcio de Shields se hizo público, el tenista ya llevaba un tiempo saliendo con Graf, con quien tenía en común una infancia marcada por un padre controlador y una relación de amor-odio con el deporte que los elevó a los altares (por lo visto, Agassi la cortejó tras pedirle una cita con motivo del cumpleaños de la susodicha: “No quiero malentendidos… Estoy seguro de que has oído que Brooke y yo hemos roto. Creo que eres preciosa y fascinante y tengo un tremendo respeto por lo que parecen ser tus pilares en la vida. ¿Podemos comer, cenar, tomar un café, dar un paseo? No me importa. Solo quiero conocerte mejor”).

Con Graf se casó en 2001, en una ceremonia íntima en una capilla de Las Vegas, ciudad en la que reside el matrimonio —que tiene dos hijos en común y posee una fortuna conjunta valorada en alrededor de 200 millones de euros—. En 2005, Agassi cayó derrotado ante Roger Federer en la final del Abierto de Estados Unidos, y el verano siguiente perdió en su último partido de Wimbledon a manos de Rafa Nadal. Más tarde hablaría de los problemas físicos que arrastró en ese último tramo de su carrera, llegando a asegurar que dormía en el suelo para calmar los fuertes dolores de espalda que sentía al estar tumbado en la cama. “Jamás elegí jugar al tenis”, dijo. “No fue mi decisión. Puede que, sobre los 27 ó 28 años, sintiera que tenía cierto sentido, porque viví cosas maravillosas. Pero esa sensación de malestar volvió a regresar más tarde. El tenis me causaba demasiados trastornos personales, demasiadas rupturas... El amor desapareció por completo y sólo permaneció el odio”.

IPT13 SINGAPUR (SINGAPUR) 02/12/2014.- El tenista estadounidense Andre Agassi celebra un punto durante el partido contra el australiano Mark Philippoussis en la International Premier Tennis League (IPTL) en Singapur, hoy, martes 2 de diciembre de 2014. La IPTL, en la que participan cuatro equipos mixtos formados por tenistas retirados y en activo, celebra su segunda etapa en el país asiático tras comenzar en Filipinas y pasará por Nueva Deli antes de concluir en Dubai. EFE/Wallace Woon. HORIZONTAL

Andre Agassi celebra un punto durante el partido contra el australiano Mark Philippoussis en 2014. / EFE

Después de colgar la raqueta, el estadounidense de 56 años escribió su controvertido libro de memorias, todo un best seller que le hizo ganar varios millones de euros, “para intentar comprender mi vida, pero también para ayudar a otras personas”, y en 2011 entró en el prestigioso International Tennis Hall of Fame. También estuvo ejerciendo como entrenador de tenistas como Novak Djokovic y Grigor Dimitrov, y ha participado junto a su mujer en varios torneos de exhibición con fines benéficos. De hecho, ambos están volcados en la gestión de la Andre Agassi Foundation, que busca mejorar el sistema educativo público estadounidense y ayudar a los jóvenes desfavorecidos (y cuenta con el apoyo de la firma de relojes suiza Longines). Tanto es así, que el de Nevada tiene hoy un montón de escuelas repartidas por Estados Unidos.

“Creo que la razón por la que me he concentrado tanto en la educación es precisamente por mi falta de ella”, reconoció en una entrevista. “El resultado de este déficit es no haber podido elegir a lo largo de mi vida. No tener opciones, hayas tenido o no éxito, te lleva a desconectar del mundo, y esa desconexión abre un espacio infinito a la ira y a la desesperación. No creo que eso sea sano a ningún nivel. La posibilidad de conocerse mejor, de conocer el mundo, hace que puedas llevar las riendas de tu vida sin arrepentirte de nada. Para mí la única manera real de crear cambios en el sistema es dar esa posibilidad a niños que de otro modo estarían sometidos a realidades relativas a bandas, drogas o cárceles, conseguir romper esos círculos de violencia, esas espirales”.