Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

HISTORIA

La polémica letra de himno de la Comunidad de Madrid que escribió un filósofo de izquierdas por una peseta: lleva 42 años sin apenas sonar

Agustín García Calvo recibió el encargo en 1984 tras la reorganización de las autonomías en España: el resultado tenía tanta sorna que Enrique Tierno Galván medió para retocar algunos versos

Recreación de la Defensa del Parque de Artillería de Monteleón que se realiza cada 2 de mayo.

Recreación de la Defensa del Parque de Artillería de Monteleón que se realiza cada 2 de mayo. / DAVID RAW

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Una peseta. Esto es lo que costó hacer la letra del himno de la Comunidad de Madrid. Un símbolo que, pese a su popularidad en otras autonomías, ojo, aquí jamás caló. Lleva 42 años olvidada. Y, posiblemente, salvo sorpresa, seguirá relegada en el ostracismo. De hecho, apenas suena en los actos del 2 de Mayo. ¿La culpa? La sorna con la que Agustín García Calvo la alumbró en 1984. Era tal su nivel de socarronería que Joaquín Leguina, su presidente, recién llegado al poder, le pidió matizar algunos versos. "Mire, Anacleto, las vueltas que da el mundo para estarse quieto", recogía la versión original. Las reacciones no tardaron en llegar. Y, por carta, a través de Enrique Tierno Galván, alcalde de la ciudad, salvaron la papeleta. Aunque, dada su repercusión, sin demasiado éxito.

Todo empezó con la reorganización del mapa tras la dictadura de Franco. Por aquel entonces, se fijó que Madrid se escindiera de Castilla para proclamarse uniprovincial. Una decisión que, tal y como recogió el recién publicado Estatuto de Autonomía, la obligaba a dotarse de un himno. Y debía hacerlo cuanto antes. Sólo había una condición: según la Ley 2/1983, de 23 de diciembre, "no podría ser ni meramente casticista, por pluralidad y riqueza de origen de nuestro pueblo, ni tradicional, entendiendo como tal aquellos que exaltan cualquier forma de exclusión y agresividad". Con esta premisa, Leguina le encargó la letra a Agustín García Calvo y la música a Pablo Sorozabal Serrano.

AGUSTIN GARCIA CALVO, POETA, ENSAYISTA Y FILOSOFO. PREMIO NACIONAL DE ENSAYO Y PREMIO NACIONAL DE LITERATURA DRAMATICA. ENTREVISTA

Agustín García Calvo falleció en 2012 a los 86 años. / ARCHIVO

El proceso fue complejo. Sobre todo, por las intenciones de su autor. García Calvo, pensador y ensayista, fue catedrático de Filosofía y Letras en la Universidad Complutense. Sin embargo, en 1965, fue apartado junto a Santiago Montero Díaz y José Luiz López-Aranguren, por apoyar las protestas estudiantiles. Entonces, se exilió a París, donde ejerció en el Collège de France. Desde allí, coordinó una tertulia política en el café La Boule d'Or que se convirtió en un punto de encuentro para los sectores ácratas del momento. Al morir el dictador, regresó a su puesto. Fue ahí cuando le llegó el encargo. Un cometido que, quizá, vista la primera versión, asumió con un enfoque poco institucional. En este primer boceto, no sólo hablaba en primera persona, también se pitorreaba de la nueva distribución geográfica de España.

Joaquín leguina, ex presidente Comunidad de Madrid

Joaquín leguina, ex presidente Comunidad de Madrid. / ARCHIVO

Por este motivo, Leguina pidió a Tierno Galván, colega de García Calvo, que mediara para retocar algunos versos. Lo hicieron por carta, corrigiendo palabra por palabra el texto recibido. En una de ellas, fechada el 7 de septiembre de 1983, el compositor reconoce haber "un par de trances excesivos". Y, a continuación, se adentra en la parte más conflictiva: "En gracia de la consideración que le tengo, podría hacerle al himno la violencia de reemplazar el verso 'Capital de la nada' por otro en que esa aparición de la nada hubiera desaparecido". A los 15 días, el alcalde le respondió agradeciéndole el gesto y aclaró: "Yo sé, entre otras razones, que usted intentó expresar a través de este último cómo la nada no es el contrario lógico de ser, o lo que es lo mismo el no ser, sino algo sustantivo que, sin ser el ser, es la nada".

La oposición en contra

Las cartas, desveladas por El País, se encontraban fotocopiadas en los archivos de Francisco Bobillo, profesor de Políticas de la Complutense, más tarde director general del Libro. No obstante, su existencia ya era conocida gracias a la tesis doctoral que María del Consuelo Tierno defendió en la Universidad de Murcia en 2015. El himno se estrenó en 1984 con la oposición en contra. Lo criticaron desde el principio, nunca les gustó. La forma en la que ironiza sobre el desarrollo urbano y el papel de Madrid como centro de poder les puso en alerta. La letra da lugar a múltiples interpretaciones. "Yo estaba en el medio. Giraban las otras en corro y yo era el centro. Ya el corro se rompe, ya se hacen Estado los pueblos. Y aquí, de vacío, girando sola me quedo", dice en una crítica a la nueva configuración de Madrid, alejada ya de Castilla.

El alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, inaugura en la Plaza Mayor la Semana de la Juventud, un ciclo de actividades culturales por toda la ciudad, en 1985.

Enrique Tierno Galván, en la Plaza Mayor de Madrid en 1985. / RAMÓN CASTRO

Y prosigue: "Cada cual quiere ser cada una. No voy a ser menos: Madrid, uno, libre, redondo, autonómo, entero. Mire el sujeto las vueltas que da el mundo para estarse quieto. Yo tengo mi cuerpo: un triángulo roto en el mapa por ley o decreto, entre Ávila y Guadalajara, Segovia y Toledo. Provincia de toda provincia, flor en del desierto. Somosierra me guarda del norte y Guadarrama con Gredos; Jarama y Henares al Tajo se llevan el resto. Y a costa de esto, yo soy el ente autónomo último, el puro y sincero. Viva mi dueño que solo por ser algo soy madrileño". Pocos conocen cómo sigue. Aunque el final, atención, es más que conocido: "Lo que pasa por ahí todo pasa en mí. Y, por eso, funcionarios en mí y proletarios y números, almas y masas, caen por su peso. Y yo soy todos y nadie, político ensueño. Y ese es mi anhelo, que por algo se dice: de Madrid al cielo".

TEMAS