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ENTREVISTA

Jonatan Armengol, primer crítico gastronómico ciego: "La IA se ha convertido en lo más parecido a recuperar la vista"

El periodista aboga por una tecnología inclusiva desde su origen y advierte sobre el peligro de caer en la "complacencia" de los sistemas inteligentes.

Jonatan Armengol y cómo Gemini Live le ayuda en las tareas cotidianas

Google | theGarage

Madrid

En el piso 21 de la Torre Picasso, las oficinas de Google en Madrid se convirtieron este martes en el escenario de un debate que va mucho más allá de los algoritmos. Bajo el título IA con propósito, el evento reunió historias donde la tecnología deja de ser una abstracción para convertirse en un apoyo vital. Entre los ponentes se encontraba Jonatan Armengol (Barcelona, 1977), periodista y el primer crítico gastronómico ciego de España, acompañado por Calo, su inseparable perro guía.

Durante su intervención, Armengol reclamó que cualquier avance debe estar "pensado para todos y contar con todos desde su inicio", recomendando además mantener un espíritu crítico ante unas IA que, según advirtió, tienden a ser demasiado "complacientes". Pese a la advertencia, no escatimó en el valor de la herramienta: llegó a afirmar que la inteligencia artificial es hoy "lo más cercano a recuperar la vista" para él.

Hubo espacio para su característico sentido del humor, bromeando sobre cómo había recurrido a Gemini antes de salir de casa para confirmar si los calcetines le conjuntan con el traje, pero también para la emoción. Tras proyectarse el vídeo que muestra cómo utiliza la tecnología en la crianza de su hijo, Jonatan, entre lágrimas, dejó una de las frases de la jornada: "Me habéis dado los recuerdos más bonitos de mi vida".

Jonatan Armengol, cocinando

Jonatan Armengol, cocinando / Google | theGarage

Es precisamente sobre esa línea entre la técnica y la humanidad sobre la que Armengol ha conversado con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. Periodista y activista por la accesibilidad, Jonatan utiliza la IA para tareas que van desde estructurar guiones hasta identificar las fechas de las bolsas de leche materna de su bebé, logrando una independencia que hace años era impensable. Tras la presentación, nos sentamos con él para profundizar en este nuevo mapa de posibilidades.

P.- Antes dijo que la IA le ha llevado a lo más cerca que ha estado de recuperar la vista. ¿Recuerda qué le hizo llegar a esa conclusión?

R.- Es difícil porque no hay un momento específico, sino un descubrimiento. Llevo muchos años siguiendo el tema de la IA; los que somos un poco tecnológicos leemos mucho sobre esto. Empecé a trastear mucho con ella cuando Elon Musk prometió, allá por 2015 o 2017, que los coches irían solos al año siguiente. Yo ya veía que eso iba a tardar.

Somos heavy users de todas las tecnologías que pueden ser un apoyo. En el vídeo sale lo de la leche porque en una reunión con la gente de Gemini se lo conté como anécdota y les impactó. Estoy tan embebido en la tecnología que se ha integrado de forma natural; no hay una fecha exacta, pero sí muchas situaciones. Por ejemplo, hay aplicaciones que nos dicen a los ciegos si el semáforo está en rojo o verde con total fiabilidad.

O un día que me emocionó mucho: le hice una foto a mi perro, Calo, y le pedí a la IA que lo describiera. Mi cerebro dice: "Es exactamente como lo has tocado". Pero me sirve para corroborarlo. Como para mí la vista han sido mis manos, lo impactante es llegar a sitios o a datos que los lectores no me podían dar: textos, información de botes o descripciones de paisajes.

"No ver es una ventaja emocional: tengo ángeles de la guarda todos los días y eso me hace ver que el mundo es mejor de lo que pensamos".

Jonatan Armengol

— Periodista y crítico gastronómico

P.- ¿Qué usos le da a la IA como crítico gastronómico además de leer las cartas cuando no son accesibles?

R.- Tiene mucho más interés la descripción del ambiente o la descripción visual de un plato. Yo voy un día a Atrio, tres estrellas Michelin, hago una foto —en ese momento todavía no había descripción a la velocidad que va ahora Gemini— y me describe detalles como que las letras de la tarjeta que pone mi nombre están en dorado.

Aluciné, dije: "Ah, cómo se lo han currado". Me describe el filo de los platos —al cual yo solo he prestado atención a la comida, pero no a toda su integración— o los detalles florales bordados en la servilleta. En ese sentido, la IA me permite entender más cómo hacéis los que veis. Es un poco raro, pero a veces me sirve más para entenderos a vosotros.

P.- Cuénteme sobre su faceta como youtuber de cocina. ¿Cuándo empezó todo?

R.- ¿Conoces el famoso refrán de "sujétame el cubata"? Pues esto viene de ahí. En mi programa de radio, Comer a ciegas, conocí a Juan Manuel Benayas, el Barbacoa Man. Conectamos y me invitó a un curso. Me metí 14 recetas en una mañana e interioricé todo lo que se puede aprender de barbacoa. Allí había un Kamado japonés. Lo toqué y dije: "¿Y esto qué es?". Me dice: "Tú no puedes comprarte eso, porque eres ciego y te vas a quemar". Sujétame el cubata. Mi mujer me lo regaló y empecé a cocinar en el jardín de mis suegros. La prima de mi mujer me veía y me decía que era "adictivo" verme cocinar; ella me propuso el canal de YouTube. Al principio dije que no porque no veía ni para enfocar el móvil, pero ella me ayudó durante seis meses. Hay que aprovechar lo que pasa por delante.

P.- Mencionó antes a los haters y los comentarios que recibe. ¿Cómo gestiona esa parte?

R.- Son pocos, pero hacen mucho ruido. Está el hater anti-perros y el nazi, que considera que no debería reproducirme porque perpetúo un defecto de la especie. Hubo uno al que le contesté con mucha ironía porque me dijo que mi hijo no podía ser mío porque yo "no veía para poderla meter". He desarrollado un carácter propio muy duro y les contesto con una mezcla de mala leche y sarcasmo. Me funciona mucho fijar el comentario del idiota y dejar que el resto siga; hemos llegado a hilos de 1.000 respuestas. El otro día, publicamos un vídeo vacunando a mi hijo y ya han salido los antivacunas. Le digo a Gemini cuál es mi sentimiento y añado "pero ahora documéntalo bien y ponle ironía". Si ves los comentarios fijados... soy yo, pero con datos.

P.- En cuanto a accesibilidad, ¿cree que los establecimientos por lo general son inclusivos o aún queda mucho camino?

R.- Creo que hay un 99% de establecimientos que son accesibles y hay un 0 con algo que anecdóticamente son inaccesibles, y suele ser por las personas. Además, hoy que hablamos de IA, creo que hay que defender mucho la inteligencia emocional. Si alguien no sabe que las normas dicen que hay que explicar el plato como si fuera un reloj (a las 12, las 3, las 6...), pero me dice "arriba del plato tiene esto y más cerca de usted tiene esto otro", sirve igual. O el camarero que me dice "¿Le puedo coger la mano?" y me la va moviendo por encima para que yo entienda el concepto. Es buena voluntad. Dentro del bajo porcentaje de rechazo, mucho se resuelve informando. Luego hay algún caso anecdótico de gente cafre por naturaleza, pero si le explicas qué es un perro guía y la ley, lo aceptan. Y si no, siempre puedes decirle: "Pregúntale a Gemini qué consecuencias tiene para mi negocio no dejar entrar a un ciego con perro guía".

El 'lenguaje secreto' entre Jonatan y su hijo Luka

El 'lenguaje secreto' entre Jonatan y su hijo Luka / Google | theGarage

P.- Ha mencionado que tiene un lenguaje secreto con su hijo Luka. ¿Cómo funciona?

R.- Conduce mi mujer y yo voy atrás con el niño. Ella me regaña porque dice que no le hago caso, pero lo que no ve es que a lo mejor nos estamos haciendo gestos con las manos. Luka, desde muy pequeño, entendió que conmigo hay que relacionarse de otra forma. Si quiere algo, me tiene que coger la mano y moverla hacia donde está el objeto. Mi mujer se mete mucho conmigo porque yo le toco los dientes para ver cuántos tiene; él ha descubierto el juego de morderme la mano. Le acaban de salir los dos colmillos de arriba hace dos días y yo le hago la inspección.

"La IA puede darles una segunda oportunidad a las personas que lo tienen más difícil"

P.- ¿Cuál es para usted la parte positiva de su situación?

R.- Para mí no ver es una ventaja emocional. Cuando yo cruzo la calle, lo más normal es que alguien me diga: "¿Necesitas ayuda?". Esa persona me ayuda, le doy las gracias, tenemos una mínima interacción y yo me voy feliz porque me he dado cuenta de que me he encontrado con otra buena persona. Tengo ángeles de la guarda todos los días y eso me permite entender que el mundo es mucho mejor de lo que pensamos.

No echo de menos un paisaje; con notar el sol y la brisa, lo vivo a mi manera. No echo de menos ver un plato; con olerlo y saborearlo, lo vivo a mi manera. Cuando mi mujer estaba embarazada, un ecógrafo en Málaga nos imprimió la cara del bebé en 3D. Yo toqué la cara de mi hijo antes de que naciera y tuve la misma emoción que un padre cuando ve una ecografía. Vives la vida de forma más intensa y bonita. Y además, me dejan ir con mi perro a todas partes.

P.- ¿Hacia dónde debe ir el futuro de la IA?

R.- El futuro de la IA para las personas ciegas es una locura. No me la imagino guiándome por la calle para no darme con una farola, porque verbalizar lo que vosotros veis en un segundo tarda un minuto. Pero para que te ayude a buscar un objeto concreto que se te ha caído o para que el futuro sea incluyente, es muy potente. La IA nos puede dar una segunda oportunidad a mucha gente a la que ahora mismo le cuesta más. Somos todos iguales y siempre estaré disponible para difundir esta idea.