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OCIO EN MADRID

El Álamo se convierte en villa medieval: justas, dragones, música celta y 400 puestos para tomar el puente de mayo al asalto

La localidad madrileña acogerá del 30 de abril al 3 de mayo este evento con más de 400 puestos, 17 conciertos gratuitos y un espectáculo de justas que regresa a la plaza de toros

El Álamo espera volver a llenar sus calles con miles de visitantes en la feria medieval más larga de Europa.

El Álamo espera volver a llenar sus calles con miles de visitantes en la feria medieval más larga de Europa. / Cedida

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

La XXIX Feria Medieval de El Álamo regresa del 30 de abril al 3 de mayo con más de 400 puestos, un centenar de espectáculos diarios, 17 conciertos gratuitos del V The Celtival Music y un torneo de justas que vuelve a ser el gran imán del puente. La feria, que ocupa dos kilómetros de recorrido y abre de 11:00 a 00:00 sin interrupción, se ha consolidado como una de las grandes citas populares de estos días en la Comunidad de Madrid.

El Álamo espera volver a llenar sus calles con miles de visitantes en la feria medieval más larga de Europa.

El Álamo espera volver a llenar sus calles con miles de visitantes en la feria medieval más larga de Europa. / Cedida

Hay planes para el puente y luego está El Álamo, que directamente ha decidido montar un viaje exprés a la Edad Media, pero con más organización, más comida y bastante más espectáculo. Durante cuatro días, este municipio madrileño vuelve a llenarse de caballeros, criaturas fantásticas, gaitas, fuego, talleres, puestos de artesanía y familias enteras caminando entre armaduras, dulces, tabernas y pasacalles. El año pasado recibió más de 350.000 visitantes, y esta edición llega además con récord histórico de participación comercial, al superar los 400 puestos.

Más de 400 puestos de artesanía y gastronomía recorren las calles de El Álamo durante cuatro días de celebración medieval.

Más de 400 puestos de artesanía y gastronomía recorren las calles de El Álamo durante cuatro días de celebración medieval. / Cedida

Sangre y acero en La Chacona

Si hay un momento capaz de concentrar todas las miradas, ese es el Gran Torneo de Justas de la Villa de El Álamo, que se celebra en la plaza de toros La Chacona. El montaje reúne a 16 especialistas y seis caballos de pura raza española en un espectáculo inspirado en los torneos medievales, con armaduras, fuego, armas de época y una puesta en escena pensada para convertir la arena en un auténtico campo de combate. El recinto tiene capacidad para 4.500 personas y mantiene varios pases diarios durante la feria.

La historia del torneo está planteada como una lucha por el poder: seis paladines llegados de Castilla y Aragón, Portugal, Bretaña y Sajonia combaten para proclamarse soberano del Reino de El Álamo. Los nombres no se quedan cortos: Nuño de Portugal, Hernán Gómez de Bahamonde, Juan I de Castilla, Pedro Álvarez de Soutomaior, Ramón de Sera y Sir Richard Fizh Gilber de Clare. Antes del choque final, los caballeros deben superar pruebas de habilidad ecuestre como el golpe al estafermo, el lanzamiento de jabalina, el enganche de anillas y la puerta de fuego. Después llega lo que espera el público: las justas a caballo, con lanzas estrellándose contra escudos y armaduras, y el combate a pie con espada, mandoble, hacha de doble filo y maza.

La feria transforma El Álamo en un gran viaje al Medievo con animación constante, música, fuego y espectáculos para todos los públicos.

La feria transforma El Álamo en un gran viaje al Medievo con animación constante, música, fuego y espectáculos para todos los públicos. / Cedida

Todo se cuenta, además, con un punto de humor. Los narradores Payo Veloso Escudero y ‘Soplillo’ son los encargados de explicar las reglas, azuzar al público y poner contexto a una batalla en la que cada caballero entra acompañado de su escudero, su estandarte y su propia hinchada improvisada. Detrás del espectáculo está Hípica Celta, compañía gallega fundada en 2012 y especializada en torneos ecuestres y recreaciones históricas medievales.

No todo son lanzas: aquí también manda la música

El otro gran polo de atracción será el V The Celtival Music, que del 1 al 3 de mayo programará 17 conciertos gratuitos en el Recinto Ferial Cantarranas. La cita reúne a 14 bandas procedentes de distintos puntos de España, con la colaboración especial de Al Folk de Marruecos, y confirma que esta feria no quiere limitarse a la postal medieval de manual: aquí también hay espacio para una escena folk que mezcla tradición, electricidad y ganas de directo.

Entre los nombres del cartel figuran formaciones de Madrid, Aragón, Galicia, León, Sevilla y Toledo, en una programación donde las gaitas y los violines conviven con bajos y guitarras eléctricas. Una de las actuaciones más esperadas será la de Profecía, banda de folk-power metal fundada en 2015, que debutará en El Álamo con su nuevo trabajo, Nostos (2025). La feria ha entendido algo importante: la música medieval, en 2026, también puede sonar con pegada.

XXVIII Feria Medieval El Álamo.

XXVIII Feria Medieval El Álamo. / Cedida

Dragones, bufones y criaturas para perder el hilo del reloj

Más allá del torneo y los conciertos, la feria despliega un programa continuo de animación callejera con pasacalles de gran formato, comedia, circo, danza, fuego y personajes fantásticos. El pasacalles inaugural está previsto para el viernes 1 de mayo a las 12.30 desde la Plaza de la Constitución, y a partir de ahí el recorrido entre la calle de las Escuelas y la Avenida de Madrid se convierte en una especie de tablero medieval en movimiento.

Por las calles irán apareciendo ogros comepiedras, gigantes rojos, hadas en llamas, demonios, alquimistas, soldados a caballo, bufones, druidas, monjes apocalípticos y toda clase de criaturas pensadas para que los niños alucinen y los adultos se resignen a sacar el móvil cada cinco minutos. La programación mezcla nombres como El Cordel de Vulcano, Human No Limits, Konfusion, Malatitsch, Somnium, La Recua Teatro, A todo trapo o Tripmalabart, responsables de mantener en pie una feria que no para quieta en todo el día.

Los pasacalles llenan el municipio de dragones, bufones, criaturas fantásticas y personajes llegados de otro siglo.

Los pasacalles llenan el municipio de dragones, bufones, criaturas fantásticas y personajes llegados de otro siglo. / Cedida

Oficios antiguos, cetrería y hambre medieval con apetito muy actual

La feria no se limita a vender. También enseña. Los artesanos muestran cómo trabajan el hierro, la lana, la piedra, el esparto, la madera o la cerámica, con demostraciones en vivo de técnicas como la forja, la cantería, la alfarería o el repujado. En paralelo, la Plaza Sacristán Eugenio Pérez acoge la exposición de aves rapaces y exhibiciones de cetrería, una práctica reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Y luego está la parte que nunca falla: comer. A los puestos de embutidos, quesos, panes, dulces, licores y cervezas se suma de nuevo el Zoco Árabe, instalado junto a la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, y una zona gastronómica de culturas del mundo en la Plaza de la Ermita, con propuestas de países como Colombia, Venezuela, Ecuador, Turquía o Arabia. Es decir: uno puede ir a ver una justa y acabar merendando como si hubiera dado la vuelta al mapa.

Caballeros, escuderos y combates en la arena convierten La Chacona en uno de los escenarios más espectaculares de la feria.

Caballeros, escuderos y combates en la arena convierten La Chacona en uno de los escenarios más espectaculares de la feria. / Cedida

Un plan pensado para que nadie se aburra

La feria también reserva espacio para los más pequeños en la Haima del Despertar, instalada en la Plaza de la Ermita, con campamento de duendes, torneo medieval infantil, títeres, magia, cuentacuentos, talleres, tiro con arco, laberinto celta, noria y sillas voladoras. Es, probablemente, uno de los grandes secretos del éxito de El Álamo: aquí siempre está pasando algo, y además está pasando para públicos muy distintos a la vez.

Por eso esta feria se ha convertido en una de las grandes tradiciones del puente. No hace falta ser fanático de la Edad Media para caer en la trampa. Basta con tener ganas de calle, de espectáculo y de pasar el día entre puestos, música y criaturas imposibles. El Álamo no propone una visita: propone una inmersión. Y una vez dentro, lo raro no es quedarse. Lo raro es salir sin una foto con un dragón, una bolsa de dulces y la sensación de haber pasado la tarde en otro siglo.

La feria transforma El Álamo en un gran viaje al Medievo con animación constante, música, fuego y espectáculos para todos los públicos.

La feria transforma El Álamo en un gran viaje al Medievo con animación constante, música, fuego y espectáculos para todos los públicos. / Cedida