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GASTRONOMÍA

El desayuno favorito de los madrileños: "No todos son recomendables para cada día desde el punto de vista nutricional"

Un estudio de la Comunidad de Madrid revela que la gran mayoría de los adultos de la capital se decanta por un desayuno tradicional aunque las opciones de los madrileños están cambiando

Leche con galletas

Leche con galletas / Suzy Hazelwood

Madrid

Existe un consenso generalizado en que el desayuno es una de las comidas más importantes del día (si no la que más). En los últimos años, las costumbres en torno a la primera comida del día han ido cambiando y las galletas, los cereales y las tostadas con mermelada han empezado a convivir con el queso, el pavo, los boles con fruta y yogur o el aguacate. Entre la tradición de siempre y la nueva búsqueda de bienestar, surge una pregunta sencilla: ¿qué desayunan los madrileños?

La respuesta, según los últimos estudios, no apunta a un desayuno sofisticado ni necesariamente moderno. La opción más popular entre los madrileños se mueve en torno a una fórmula muy tradicional: leche o derivados lácteos acompañados de galletas, alguna bollería o pan. Es decir, una versión tradicional, castiza y muy instalada en las costumbres de los madrileños pero que, desde hace unos años, convive con nuevas tendencias vinculadas al bienestar y a una mayor preocupación por el equilibrio nutricional o con la sofisticación de nuevas opciones hasta hace nada impensables en los desayunos de los madrileños.

Lo cierto es que no existe una fuente oficial reciente que permita afirmar con total precisión cuál es hoy el “desayuno favorito” de los madrileños pero sí una fotografía estadística del desayuno recogida por la Consejería de Sanidad en la publicación 'El desayuno saludable' de la Comunidad de Madrid. Según este documento, entre la población adulta de 18 a 64 años, el alimento más presente en el desayuno es la leche o los derivados lácteos, con un 86,9%. Después aparecen las galletas-bollería, con un 40,7%; el pan, con un 23,3%; la fruta o zumo, con un 18,5%; y los cereales, con un 7,5%. La combinación más destacada es la de lácteos con galletas o bollería, consumida por el 36,9% del total de los madrileños adultos analizados.

Cafe con leche con bollo

Cafe con leche con bollo / Imagen de Penny en Pixabay

El dato encaja también con la tendencia nacional descrita por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Según el Panel de Uso de los Alimentos citado por el Ministerio, el 94,4% de los españoles desayuna algo en casa por las mañanas y lo hace una media de seis veces por semana. El mismo estudio señala que, en el 65,6% de las ocasiones, se combinan alimentos y bebidas; en el 12,6% solo se toman bebidas; y en el 3,6% solo alimentos. El Ministerio destaca además la presencia habitual de la leche tanto en los desayunos dulces como salados.

Momento de cambio

Pero el desayuno madrileño está cambiando y, sin romper del todo con la tradición, empieza a abrirse espacio una forma de desayunar más vinculada al bienestar. El propio Ministerio apuntaba ya una tendencia creciente hacia el desayuno salado, con productos como pan, aceite, tomate, queso, fiambres o embutidos. Según esos datos, uno de cada cinco desayunos realizados en el hogar era salado, con una cuota del 19%. También se constataba el crecimiento de productos como el aceite, presente en el 8% de los desayunos, y de fiambres y embutidos, con un 4,7%.

Ese giro no significa que el madrileño haya abandonado el café con leche y las galletas sino que más bien indica que el desayuno tradicional convive con otra sensibilidad: la de quienes buscan empezar el día con algo más completo, menos azucarado o más saciante. En ese terreno aparece con fuerza la tostada con aceite de oliva o con tomate y embutido, el yogur con fruta, los cereales integrales o las combinaciones con frutos secos. No todos estos productos son mayoritarios en los datos oficiales disponibles para Madrid, pero sí forman parte de una conversación creciente sobre salud y alimentación.

La Fundación Española de la Nutrición también ha observado cambios de hábito. En su encuesta sobre hábitos de desayuno en 'España 2021', presentada con motivo del Día Nacional del Desayuno, el 91,2% de los encuestados declaraba desayunar todos los días y el 90,6% afirmaba hacerlo en casa. Además, el 42% aseguraba desayunar siempre lo mismo, un dato que refuerza la idea del desayuno como ritual repetido más que como decisión improvisada. Entre las combinaciones más frecuentes, la FEN señalaba los líquidos con cereales y derivados —pan, cereales de desayuno, bizcocho o cruasán—, así como fórmulas que incorporan fruta y otros alimentos como jamón serrano, tomate, aceite o pavo.

Bol de frutas con tostadas y zumo

Bol de frutas con tostadas y zumo / Imagen de Pexels en Pixabay

La dimensión del bienestar está precisamente ahí: en cómo una costumbre muy arraigada puede mejorar sin dejar de ser reconocible. Las fuentes nutricionales insisten en que el desayuno puede contribuir al equilibrio de la dieta cuando combina varios grupos de alimentos y defiende la importancia de integrar lácteos, cereales y fruta. En el caso madrileño, alrededor de una de cada cuatro personas adultas toma solo lácteos y/o fruta, mientras que un 5,9% no desayunaba nada o toma únicamente infusiones o café solo.

La tradición, pesa

Madrid no tiene un único desayuno identitario como podrían ser otros rituales gastronómicos asociados a territorios concretos, pero sí tiene una cultura de cafetería, barra y prisa que ha marcado la manera de empezar el día. El café con leche en vaso, la tostada, los churros ocasionales, la napolitana, las porras del fin de semana o las galletas de diario forman parte de esa geografía sentimental. No todos son desayunos recomendables para cada día desde el punto de vista nutricional, pero sí explican por qué el desayuno es también memoria, barrio y costumbre.

Por eso, a la pregunta es cuál es el desayuno favorito de los madrileños, la respuesta más honesta sería que no hay un dato oficial reciente que permita coronar un ganador absoluto, pero la mejor aproximación disponible sitúa en cabeza al desayuno de lácteos con galletas o bollería, seguido por opciones con pan. Si se amplía la mirada al conjunto de España, el patrón sigue siendo una bebida caliente o láctea, cereal o derivado, y una presencia creciente de alternativas saladas vinculadas a la búsqueda de equilibrio.

En plena era del aguacate, los boles de yogur y las tostadas de masa madre, el desayuno madrileño más reconocible continúa teniendo algo de cocina familiar: una taza, un plato pequeño y pocos minutos antes de salir. La novedad no está tanto en sustituirlo por completo como en ajustarlo mejor. Menos azúcar, más fruta, mejor pan, aceite de oliva, lácteos o alternativas adecuadas y una pausa algo más consciente. Porque quizá el desayuno favorito de los madrileños no sea solo lo que se come, sino ese pequeño ritual que, incluso en una ciudad acelerada, todavía marca el comienzo del día.