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GASTRONOMÍA

Luna & Wanda se alía con Hoff en Madrid y convierte sus zapatillas en una tarta de queso efímera

El obrador madrileño instala un córner propio en el flagship de Velázquez y presenta una edición limitada de mango y fruta de la pasión inspirada en la colección cápsula de la firma

La tarta de queso La Dopamina, colaboración de Luna & Wanda y Hoff.

La tarta de queso La Dopamina, colaboración de Luna & Wanda y Hoff. / LUNA & WANDA

Marina Armas

Marina Armas

Madrid

Hay marcas que crecen abriendo tiendas y otras que, además, saben hacerlo tejiendo alianzas. En el caso del obrador madrileño Luna & Wanda, su expansión en la capital no se entiende sin esa capacidad para encontrar socios afines y convertir una colaboración en una experiencia de marca. La cata en la que participó El Periódico de España para conocer su nueva creación junto a Hoff lo resume bien: una colección de zapatillas transformada en sabor y una tarta de queso convertida en vehículo de identidad.

La colaboración se materializa en el nuevo flagship de la firma de moda, situado en la calle Velázquez, 37. Allí, el obrador de Sergio Arjona ha instalado un córner efímero hasta el próximo 1 de junio (como en sus tiendas) con algunas de sus tartas más reconocidas y una propuesta de café de especialidad. El espacio traslada al barrio de Salamanca la estética cuidada y la filosofía artesanal con la que Luna & Wanda ha construido una comunidad fiel en la capital.

La protagonista de esta unión es La Dopamina, una tarta de queso creada en exclusiva para Hoff e inspirada en su nueva colección cápsula de sneakers, Dopamine. La línea de zapatillas juega con la energía de la ciudad, el color y la tendencia monocolor, y Luna & Wanda ha llevado ese imaginario al obrador en forma de una edición limitada de mango y fruta de la pasión.

El resultado es una tarta fresca, cremosa y de acento tropical, con base crujiente y un equilibrio entre dulzor y acidez que busca traducir en el paladar el espíritu vibrante de la colección. La propuesta parte de la receta clásica de la casa: una mezcla de tres quesos -fresco de cabra, crema y azul- sobre una base fina de galleta María, ligeramente tostada. Sobre esa base, el mango suma dulzor y textura, mientras que la fruta de la pasión rompe la densidad de la crema con un punto ácido y aromático. Como en las tartas más reconocibles de Luna & Wanda, el interior se mantiene cremoso y la superficie, tostada.

Corner en la tienda de Hoff en la calle Velázquez de Madrid.

Corner en la tienda de Hoff en la calle Velázquez de Madrid. / LUNA & WANDA

Pero la colaboración va más allá del producto. Durante la cata, el equipo insistió en una idea que explica bien el momento de Luna & Wanda: el objetivo no es tanto enseñar como invitar a probar. "No queremos imponer sabores, sino dar permiso para descubrirlos", resumieron. La frase funciona casi como declaración de intenciones de una firma que ha hecho de la tarta de queso un terreno abierto a la experimentación, sin perder el gancho comercial de sus sabores más populares.

El consultor reconvertido en repostero

Ese equilibrio entre identidad y expansión ha acompañado a Luna & Wanda desde su origen. El proyecto nació en plena pandemia, cuando Sergio Arjona pasó de su trayectoria como consultor a hornear en casa durante el confinamiento. Lo que empezó en una cocina doméstica, con un horno sencillo y sin formación previa en repostería, acabó convirtiéndose en una marca reconocible en Madrid, con una receta convertida en seña de identidad: tostada por fuera, cremosa en el centro y con base de galleta María.

Hoy la firma suma tres tiendas en la capital -Ferraz 92, Ponzano 55 y Belén 2-, prepara ya su cuarto local en Madrid y presume de haber superado las 100.000 tartas de queso vendidas en 2024. Su aterrizaje en el retail, de la mano de Hoff, refuerza esa nueva fase de crecimiento: más presencia física, más visibilidad y un esfuerzo por sacar el producto del obrador para convertirlo también en experiencia.

La alianza, además, conecta con un tipo de consumo cada vez más habitual en Madrid, donde moda, café de especialidad y repostería conviven en espacios híbridos pensados para que el cliente no solo compre, sino que se quede, pruebe y compare. En este caso, Luna & Wanda encuentra en Hoff un escaparate coherente con su universo visual; Hoff, por su parte, suma a su tienda una propuesta gastronómica capaz de prolongar la narrativa de su colección.

El resultado es una colaboración medida al detalle y con vocación de impacto inmediato. Una tarta efímera, un córner temporal y una estrategia clara: crecer sin perder personalidad. Porque si algo demuestra esta unión entre Luna & Wanda y Hoff es que, en la nueva escena madrileña del consumo, una marca ya no solo se viste o se come: también se degusta como experiencia.