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QUÉ FUE DE...

Carmen Rigalt, la periodista catalana que se erigió en una de las columnistas más brillantes de nuestra crónica social

La mordaz articulista y escritora pasó varias décadas trabajando en el diario 'El Mundo', de donde fue despedida en 2020. Desde hace un tiempo no firma ya en ningún medio

Carmen Rigalt, fotografiada en 1997.

Carmen Rigalt, fotografiada en 1997. / SERGIO LAINZ

Madrid

"Soy susceptible, orgullosa, depresiva, maniática, asquerosamente descreída, asquerosamente insegura. Carezco de atractivos físicos". Así se definía Carmen Rigalt en uno de sus libros. Aunque muchos la ven más como una mujer activa, educada y mordaz. Catalana afincada en Madrid, Rigalt estudió Periodismo en la Universidad de Navarra allá por los 60. "Mi casa no era una casa de bien, sino de regular”, ha comentado. “No éramos ricos, pero había libros. Lo de leer y escribir viene de mis tías. Eran maestras". Ella se inició profesionalmente en el diario malagueño Sol de España, donde hizo de todo, "hasta cortar teletipos y barrer la redacción", y tomó impulso para saltar al diario Pueblo, en el que a comienzos de los 70 formó parte del equipo de reporteros que dirigía el legendario Emilio Romero. "José María García fue uno de los compañeros más constantes en la tarea de protegerme. Entonces me encargaban cosas irrelevantes, pequeños reportajes, era el último mono", recordaría sobre una etapa en la que conoció al también periodista Antonio Casado, con el que luego contrajo matrimonio y tuvo dos hijos —Toño y Daniel, diplomático y arqueólogo—.

En 1976 publicó su primer libro, Yo fui chica de alterne, una suerte de reportaje novelado sobre las mujeres que trabajan en barras americanas, que prologó Paco Umbral. En el 77 entró a trabajar en el diario Informaciones, y un año más tarde asumió la dirección de la revista femenina Libera, del grupo Ana Editorial. “Es una revista de la mujer que, curiosamente, no lleva secciones como cocina, tricot, decoración, etcétera”, señaló al presentarla. “Pienso que a la mujer le interesan muchas otras cosas. La revista tendrá un 30% de reportajes de información general, aunque enfocados, preferentemente, hacia la mujer. También tiene secciones de información cultural y de espectáculos, además de una sección fija de lo que podríamos llamar contracotilleo, es decir, justo lo contrario de las secciones típicas de las revistas del corazón”.

19971016 : BARCELONA : 16-0CT-97 : CARMEN RIGALT, HIZO SEGUNDO AYER EN EL 46 PREMIO PLANETA CON SU OBRA "MI CORAZON, QUE BAILA CON ESPIGAS". COPYRIGHT by SERGIO LAINZ NEG.N: --- ---- SOCIEDAD. CARMEN RIGALT , LIBROS , " MI CORAZON QUE BAILA CON ESPIGAS " , PREMIOS LITERARIOS , PLANETA 1997 , SEGUNDO PREMIO

Carmen Rigalt fue finalista del Premio Planeta en 1997 con 'Mi corazón que baila con espigas'. / SERGIO LAINZ

Rigalt también se dejó los dedos en las máquinas de escribir de Diario 16 y la revista Tiempo antes de integrarse en el equipo de El Mundo, que prácticamente estaba naciendo en aquella primavera del 91. De su entonces principal responsable, Pedro J. Ramírez, ha comentado que fue él quien la especializó como cronista social, y que el logroñés no era uno de esos típicos directores que se pasan el tiempo encerrados en su despacho, sino que "estaba todo el día zascandileando por la redacción y pendiente de las noticias y de lo que sus periodistas escribían. Es mucho más periodista que la mayoría de directores que he conocido". En ese periódico permanecería varias décadas, al tiempo que colaboraba en programas como Pasa la vida —aquel exitoso espacio de la sobremesa de TVE presentado por María Teresa Campos—, Día a Día, Hormigas blancas o Sálvame —estos tres últimos emitidos en Telecinco —.

MADRID 16/01/2008 LA VICEPRESIDENTA DEL GOBIERNO MARIA TERESA FERNANDEZ DE LA VEGA RECIBIO ESTA TARDE EN MADRID  EL PREMIO MONTBLANC A LA MUJER DEL AÑO, EN LA IMAGEN JUNTO A CARMEN RIGALT , MARIA TERESA CAMPOS Y AGATHA RUIZ DE LA PRADA. IMAGEN DAVID CASTRO. PREMIOS , ENTREGA PREMIO MONTBLANC A LA MUJER DEL 2007 , DE IZQ. A DER. CARMEN RIGALT , MARIA TERESA FERNANDEZ DE LA VEGA , MARIA TERESA CAMPOS Y AGATHA RUIZ DE LA PRADA _ ENTREGA DE PREMIO

Carmen Rigalt, junto a María Teresa Rodríguez de la Vega, María Teresa Campos y Ágatha Ruiz de la Prada. / DAVID CASTRO

“Escribir es un oficio, el único oficio que se me da más o menos bien. Pero me gusta más no escribir que escribir”, confesó una vez Rigalt, autora de novelas como Mi corazón, que baila con espigas, quefue finalista del premio Planeta en 1997, año en que Juan Manuel de Prada se hizo con el preciado galardón. En 1999 semetió en un enredo morrocotudo tras escribir un artículo en el que se sugería que el cantante Alejandro Sanz había mantenido una relación homosexual. Este decidió demandar al periódico y la autora de aquel texto, y en 2008 el Tribunal Supremo condenó a ambos a pagar 30.000 euros al intérprete de Corazón partío por un delito de intromisión ilegítima en el derecho al honor. Claro que este no ha sido el único encontronazo con famosos de Rigalt, una brillante columnista de la crónica social española a quien han vetado muchas veces por cosas que ha firmado. “La duquesa de Alba una vez me llamó llorando porque me metí con su marido”, dijo. “Otra, Gunilla también me puso la proa. Con el que me llevé muy mal fue con Alfonso de Hohenlohe, pero tengo que decir que cuando se estaba muriendo me llamó para hacer las paces y me pidió perdón".

Gil y la decadencia

La última vida de la periodista empezó la Nochevieja de 2019, cuando terminó en el Hospital Puerta de Hierro, doblada por un infarto. Mientras terminaba de recuperarse, escribió un email al entonces director de El Mundo, Paco Rosell, comunicándole que su corazón había descansado suficiente y se acercaba el momento de reincorporarse al trabajo. “En el correo electrónico que envié al director le pedía encarecidamente que me relevara de mi cometido en el suplemento Crónica, puesto que desde el principio se había comprometido a negociar conmigo un destino en el que estuviéramos de acuerdo los dos”, contaría luego. “Llevaba más de un año escribiendo una página dedicada al personaje de la semana (siempre que no lo eligieran también en la sección de nacional, internacional, deportes, economía, etc.). Es decir, siempre que estuviera de acuerdo el director, que no lo estaba nunca. Por primera vez en el periódico me negaban la libertad de elegir el personaje y el tema. El propio director me relevó de la contraportada dominical sin avisar siquiera. Fue mi sustituto quien me lo dijo, creyendo que ya había sido avisada por mis superiores”. Al final, Rosell fue un paso más allá y decidió quitarle su columna de El Mundo. Pero Rigalt no se rindió, ni tampoco pensó en abandonar la pluma. De hecho, aquel 2020 empezó a colaborar con el diario El Español, dirigido por su antiguo jefe Pedro J., y a dar forma a un libro de memorias, Noticia de mi vida, exhibición y compendio de su talento de siempre, que vio la luz en junio de 2021.

Madrid, 20 jun El escritor y nobel José Saramago,tras recibir esta noche de manos de Carmen Rigalt el premio "Hombre del Año", un galardón que le ha concedido el Club de las 25, un foro de debate al que pertenecen mujeres de diferentes ámbitos sociales.EFE/Andres Ballesteros. Carmen Rigalt, José Saramago. Club de las 25, premios, premiados

Carmen Rigalt y José Saramago. / EFE

Ahora se le ve menos el pelo, aunque el pasado año se encontró en su amplio chalet de Las Rozas (Madrid) con Beatriz Miranda, quien le hizo una entrevista para El Mundo en la que entre otras cosas rememoró los tiempos en que fue testigo de primera fila del auge y caída de Marbella. “La decadencia vino de la mano de Gil y otros. [Gil] Me tenía enfilada. Le salieron imitadores, véase Julián Muñoz, que acabó de mala manera por Pantoja. Gil alternaba con los rusos de conducta poco recomendable. También con los árabes. Se llevaba bien con Khashoggi, que fue quien convenció a la familia real saudí para que cambiasen Montecarlo por Marbella. Nunca olvidaré cuando nos invitaron a su finca, La Baraka. Detrás de nosotros venía un autobús lleno de prostitutas recién llegadas al aeropuerto. El yate Nabyla tenía grifos de oro. El barco lo acabó comprando Trump y Khashoggi fue condenado en Suiza por blanqueo. Un perla, como diría Rosalía”. Desde hace cosa de un año, Rigalt ya no escribe en ningún medio por culpa del glaucoma que padece, aunque todavía vive “pegada a la televisión” y conserva esa ironía y ese humor que encandilaron a varias generaciones de españoles.