ENTREVISTA
Carlos Calderón, artista circense: "Los adultos también necesitan sorprenderse y emocionarse"
Su nombre artístico es Charly Chan Cha y es uno de los cuatro socios de la compañía madrileña Alquimia Circus, que lleva el circo, el teatro, la danza o los títeres por colegios, festivales y eventos

El artista circense Carlos Calderón, de nombre artístico 'Charly Chan Cha'. / Alba Vigaray

¿A qué se dedica exactamente su compañía?
Al circo y teatro contemporáneo dedicados a crear espectáculos y pasacalles para espacios públicos y eventos culturales. Trabajamos mucho con ayuntamientos, festivales, colegios, empresas o eventos privados. Contamos con los espectáculos unipersonales de cada uno de los socios de la compañía, desde circo a cuentacuentos o títeres; y hemos creado espectáculos grupales adaptados a cada propuesta donde mezclamos circo, teatro y danza para eventos culturales, ferias medievales y programación municipal. Además, tememos varios espectáculos itinerantes, como los pasacalles, con multitud de diversas temáticas adaptadas a las peticiones de los clientes. Gracias a los vestuarios diseñados y confeccionados por nuestra socia podemos ofrecer una experiencia única en animación en municipios y eventos privados.
¿La mayoría de sus contrataciones son para fiestas infantiles?
No exactamente. Es verdad que el circo tiene una relación muy natural con la infancia, pero en nuestro caso trabajamos para públicos muy diversos. Actuamos en cabalgatas, festivales culturales, ferias del libro, eventos corporativos o bodas. Muchas veces el formato es familiar, lo que significa que funciona tanto para niños como para adultos. Al final el circo tiene esa capacidad de reunir a varias generaciones mirando en la misma dirección. Se tiende a pensar que es para público infantil, pero las personas adultas también necesitan sorprenderse y emocionarse. Por eso cada vez más nos solicitan para la animación de eventos corporativos. Recuperar la emoción y despertar a nuestro niño interior, la magia del circo es esa: un lenguaje universal y atemporal que nos conecta con nosotros mismos.
En una época en la que todo pasa por una pantalla, el circo sigue siendo un arte vivo, físico y presente. Eso conecta muchísimo con el público
¿Qué tiene el circo que tanto gusta a pequeños y mayores?
El circo tiene algo muy humano como es el asombro, el riesgo y la superación. Ver a una persona volar en telas aéreas, mantener el equilibrio sobre cilindros o jugar con el fuego despierta una emoción muy directa. No hace falta hablar, ni tener la misma edad para entenderlo. En una época en la que todo pasa por una pantalla, el circo sigue siendo un arte vivo, físico y presente. Eso conecta muchísimo con el público.
¿Son un público exigente los niños?
Muchísimo, el público más honesto que existe. Si algo les interesa, se entregan completamente y si se aburren se dispersan y tienes que captar de nuevo su atención. Actuar para público infantil es una gran escuela: te obliga a estar muy presente, a escuchar y a sostener la energía del espectáculo de verdad.
¿Cuál es la destreza más complicada del circo?
Probablemente, la acrobacia aérea y los equilibrios de alto nivel, porque combinan una gran exigencia física con años de entrenamiento. Pero más allá de la técnica, lo realmente difícil del circo es encontrar tu propio lenguaje artístico. Dominar un truco es solo el principio; lo complejo es convertirlo en algo que emocione al público. Por eso en el teatro de calle es tan importante ser payaso y jugar desde el clown para conectar emocionalmente con el público. El teatro gestual es la base escénica para cualquier puesta en escena y poder transmitir más allá de la técnica.
¿Y la que más les demandan?
Los espectáculos de fuego y los pasacalles con zancudos siguen siendo de los más solicitados, sobre todo en fiestas populares y eventos al aire libre. Son propuestas muy visuales y con mucho impacto en la calle. También funcionan muy bien los espectáculos de circo-teatro para público familiar con acrobacia aérea para ofrecer espectáculos de gran formato que emocionen al público adulto y a la infancia. En eventos privados y espectáculos en interior los malabares LED programables tienen una gran demanda porque podemos personalizar los elementos de circo con el logo de las empresas para ofrecer una puesta en escena impactante y corporativa. Por eso parte del circo es la adaptabilidad de formatos, desde lo más tradicional con pasacalles a los espectáculos LED para eventos corporativos y actuaciones nocturnas. Muchas veces el fuego, aunque impresionante, conlleva riesgos para el artista y para el entorno. La adaptabilidad a las necesidades de cada cliente es básica a la hora de aterrizar las propuestas.

Calderón está especializado en adaptar malabares y equilibrios a la creación digital. / Alba Vigaray
Además de la Comunidad de Madrid, ¿se mueven por toda España?
Sí, trabajamos por toda España. Aunque nuestra base está en Madrid y Toledo, actuamos con frecuencia en otras comunidades. Al final es parte de la esencia del circo y del teatro, desplazarse por todo el territorio llevando la cultura a todos los rincones. Nos permite llevar espectáculos a pueblos, ciudades o festivales donde a veces el público no tiene acceso habitual a artes escénicas.
¿Qué requisito piden a sus clientes?
Sobre todo que entiendan que el circo es un trabajo profesional que requiere unas condiciones mínimas de seguridad y de respeto al artista. Disponemos de protocolos de Prevención de Riesgos Laborales adaptados a las condiciones de cada disciplina y espacio porque siempre pueden surgir imprevistos climatológicos que dificultan la realización de los eventos de calle. Pero por nuestra parte contamos seguro de Responsabilidad Civil, para poder ofrecer una cobertura completa en caso de accidentes. La seguridad es el objetivo principal para poder ofrecer espectáculos de calidad en cualquier ámbito profesional. Los requisitos no son los mismos en cada evento, pero en Alquimia Circus tenemos toda nuestra documentación actualizada porque somos profesionales y nos gusta demostrarlo ofreciendo las máximas garantías de seguridad y conocimiento de la legalidad vigente. En general todos los clientes entienden, respetan y valoran nuestro trabajo como profesionales.
El payaso trabaja con la fragilidad, el conflicto y la capacidad de improvisar aceptando el fallo como parte del proceso. En un mundo tan serio y tan acelerado puede ser casi revolucionario.
¿Y qué es fundamental para trabajar con ustedes?
La comunicación y la confianza. Cada evento es diferente, así que nos gusta trabajar con clientes que quieran construir el espectáculo con nosotros y no solo contratar algo cerrado. Cuando hay esa complicidad, el resultado siempre es mucho mejor.
¿Cree que todos podemos llevar un payaso dentro?
Sí, pero no en el sentido de hacer el ridículo, sino en el de aceptar nuestra parte más humana. El payaso en el circo trabaja con la fragilidad y el conflicto que se genera en la realización de cualquier tarea, con el error y con la capacidad de improvisar soluciones que puedan salir bien o mal aceptando el fallo como parte del proceso. En un mundo tan serio y tan acelerado, recuperar esa mirada puede ser casi revolucionario.
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