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NEGOCIOS CENTENARIOS

Carmen, la cuchillera de 81 años que solo admite pagos en efectivo: "El día que yo me jubile se irán a comprar a El Corte Inglés, pero me da igual"

La Cuchillería Viñas, que abrió sus puertas en en 1914, lleva más de un siglo vendiendo navajas en el barrio de Embajadores y aún conserva su estética original

Dentro de la Cuchillería Viñas, uno de los últimos negocios centenarios de Madrid

Alba Vigaray

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Han pasado siete décadas desde que aquella adolescente, con apenas 12 años recién cumplidos, comenzó a trabajar en el negocio familiar. Ahora, con 81, sigue detrás del mostrador. Quizás menos ágil que entonces, pero con la misma pasión por atender las dudas y peticiones de cualquier persona que cruce esa estrecha puerta. “Soy la tercera generación que pasa por aquí. Mi abuelo, mi padre y yo. Y de momento no lo voy a dejar. No sé qué pasará en un futuro. Las enfermedades y los accidentes no descansan, pero no veo relevo generacional para esta tienda. La juventud de hoy en día es muy buena pero también muy vaga. Seré yo quien la cierre. Hasta los más grandes lo hacen”, relata Carmen Viñas con tono tajante. Es eso, precisamente, lo que la caracteriza. En el local, que aún conserva los muebles originales, no se admite el pago en efectivo. 

Por la puerta entra gente del barrio, turistas y algún que otro curioso, atraído por la estética del lugar.

Por la puerta entra gente del barrio, turistas y algún que otro curioso, atraído por la estética del lugar. / ALBA VIGARAY

En el local, que aún conserva los muebles originales, no se admite el pago en efectivo. .

En el local, que aún conserva los muebles originales, no se admite el pago en efectivo. . / ALBA VIGARAY

Soy enemiga de los bancos. No me gustan. Los uso porque hay que usarlos, por no tener el dinero debajo del colchón, pero huyo de ellos. Los he conocido en otra época, cuando no vendían dinero a intereses altísimos”, dice. Aún así, confiesa no haber perdido clientes: “Tengo varias sucursales cerca y envío a los clientes a que saquen dinero”. Aunque Carmen es madrileña, su padre y fundador de la cuchillería, Antonio Viñas, era oriundo de La Roda, Albacete: “Llegó a la capital cuando tenía solo 10 años y tuvo que buscarse la vida. Empezó montando una perfumería y bisutería, que con el tiempo dejó para dedicarse al mundo de los cuchillos. Era lo que más le gustaba y yo le he seguido. En ello estoy”. Nacida en 1944, estudió en el Instituto Isabel la Católica, en el barrio de Retiro y, tras terminar el bachiller, se afincó de forma definitiva tras el mismo mostrador donde se encuentra hoy. “Cuando era jóven lo saltaba de un lado a otro”, recuerda.

"Soy feliz aquí"

Sus dos hermanos también pasaron por él. Sin embargo, fue ella quien tomó el testigo de su padre cuando éste se jubiló: “Ahora uno vive en Bruselas y el otro terminó montando su propia empresa”. En estos 69 años de profesión, Carmen ha sido testigo de la transformación de un barrio que parece haber olvidado a los negocios tradicionales. “Ha cambiado muchísimo. La vida evoluciona, para bien o para mal. La gente envejece, se jubila, se muere… Nace gente nueva, otros dejan sus negocios…”, reflexiona mientras contabiliza todos aquellos comercios con los que trabajó y hoy ya no existen. No hay una fórmula. Si hoy Viñas sigue levantando la verja cada mañana es porque le gusta: “Hablo con el público, nadie me manda. Soy feliz aquí. Abro y cierro cuando me da la gana. Eso es lo que me mantiene”.

En el número 1 del Pasaje Doré se vende de todo: navajas, cuchillos, tijeras, cortauñas, cuchillas de afeitar, limas, mandolinas y un largo etcétera que solo Carmen es capaz de relatar.

En el número 1 del Pasaje Doré se vende de todo: navajas, cuchillos, tijeras, cortauñas, cuchillas de afeitar, limas, mandolinas y un largo etcétera que solo Carmen es capaz de relatar. / ALBA VIGARAY

En el local todo el mobiliario es original, con 112 años de historia.

En el local todo el mobiliario es original, con 112 años de historia. / ALBA VIGARAY

Por la puerta entra gente del barrio, turistas y algún que otro curioso, atraído por la estética del lugar y los letreros vintage que decoran la fachada. “Tener una clientela que responda a día de hoy no es fácil. Hay que crearla con mucho mimo. Conservo algunos del barrio y también de otras partes de España, Europa y América que llevan comprando aquí toda la vida. Cada vez somos menos los comercios dedicados a la cuchillería, pero el público fiel nos sigue buscando. Imagino que el día que yo me retire se irán a comprar a El Corte Inglés o a Carrefour, pero me da igual”, añade. Su trayectoria le permite distinguir dos tipos de públicos: “Están los que saben lo que quieren y los que, simplemente, compran lo que hay. Les valga o no. En los comercios centenarios se les da una serie de recomendaciones. Es la base principal, saber dar al cliente lo que quiere y hacerle cambiar de opinión si es necesario”.

Piezas artesanales

En estos 112 años, Cuchillería Viñas ha estado abierta ininterrumpidamente, a excepción de unas semanas en las que Carmen se vio obligada a echar el cierre por un problema de salud: “Me tuvieron que operar, pero pedí el alta voluntaria para volver cuanto antes”. Esa entrega que tanto le caracteriza es lo que ella echa en falta cuando mira a las nuevas generaciones. “Años atrás existía el trabajo de aprendiz y ahora todos quieren ser capitán general desde el principio. Eso no puede ser”, critica. Esto tiene que ver con el volumen de ventas, directamente relacionado con el poder adquisitivo de los clientes: “El consumidor real es el que vive de un sueldo, el que lo estira para comprar de todo un poco. Los salarios son bajos y se da prioridad a la comida, indudablemente. Por eso la gente se priva de muchas cosas. No pretenden ahorrar porque no pueden. Y, en parte, lo entiendo”.

Carmen abre la tienda de 10:00 a 14:00 y de 17:30 hasta las 20:30 horas. Los sábados por la tarde descansa y los domingos el local permanece cerrado.

Carmen abre la tienda de 10:00 a 14:00 y de 17:30 hasta las 20:30 horas. Los sábados por la tarde descansa y los domingos el local permanece cerrado. / ALBA VIGARAY

La Cuchillería Viñas, que abrió sus puertas en en 1914, lleva más de un siglo vendiendo navajas en el barrio.

La Cuchillería Viñas, que abrió sus puertas en en 1914, lleva más de un siglo vendiendo navajas en el barrio. / ALBA VIGARAY

En el número 1 del Pasaje Doré se vende de todo: navajas, cuchillos, tijeras, cortauñas, cuchillas de afeitar, limas, mandolinas y un largo etcétera que solo Carmen es capaz de relatar. Estos pueden ir desde los dos o tres euros hasta 500 o más. “Se vende todo por igual, pero tenemos cuchillería selecta para gente interesada y coleccionistas. Son piezas artesanales, cada vez más escasas”, sostiene. En el local todo el mobiliario es original, con 112 años de historia. Incluso la caja registradora, que opera todavía en pesetas. Aquí se han rodado algunas películas como Pim, pam, pum... ¡fuego!, protagonizada por Concha Velasco. Carmen abre la tienda de 10:00 a 14:00 y de 17:30 hasta las 20:30 horas. Los sábados por la tarde descansa y los domingos el local permanece cerrado. “No me da miedo en lo que pueda convertirse esto cuando yo falte. Tengo a mis sobrinos como herederos, sé que no harán cualquier cosa. Aunque, sinceramente, el día que yo me muera, que se hunda el mundo. Me da igual”, zanja entre risas.