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ECONOMÍA

El suelo rústico en Madrid gana atractivo como refugio inversor frente al urbano tras crecer un 25%

El interés madrileño por el campo se vincula a proyectos de ocio, sostenibilidad y actividad agroambiental, consolidando la tendencia nacional

Imágenes de las instalaciones de la Finca El Encín, en Alcalá de Henares.

Imágenes de las instalaciones de la Finca El Encín, en Alcalá de Henares. / Alba Vigaray / EPE

Madrid

Madrid vuelve la mirada al campo. En un contexto de incertidumbre económica y geopolítica, el mercado de las fincas rústicas ha reforzado su atractivo como valor refugio y ha vuelto a situarse por delante del residencial urbano en ritmo de crecimiento. En febrero de 2026 se registraron en España 14.658 compraventas de fincas rústicas, un 5,8% más que en enero, por encima del avance del 3,8% anotado por la vivienda en el mismo periodo.

La tendencia también empieza a dejarse notar en Madrid, donde el interés por este tipo de activos se relaciona cada vez más con la búsqueda de seguridad patrimonial, diversificación de inversión y proyectos vinculados al ocio, la sostenibilidad y la actividad agroambiental. Aunque la comunidad sigue lejos de los grandes mercados rurales del país por volumen de operaciones, el foco inversor madrileño sobre el suelo rústico gana visibilidad.

La Comunidad de Madrid, con 151 compraventas en febrero, registra un notable incremento del 24,6% respecto a 2025. Mientras comunidades como Castilla y León, Andalucía, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana siguen concentrando el mayor número de operaciones, más de la mitad de las operaciones, la evolución de Madrid destaca por su dinamismo relativo y por su potencial de crecimiento en un mercado cada vez más atento a los activos rurales.

Regino Coca, fundador y CEO de Cocampo, señala que Madrid "está empezando a reflejar una tendencia de fondo que ya vemos en toda España: el suelo rústico gana protagonismo entre quienes buscan seguridad, estabilidad y valor a largo plazo. En un entorno incierto, el inversor prioriza activos tangibles y con recorrido”.

La fortaleza del segmento no se limita a España. La propia nota cita datos de Eurostat publicados en enero de 2026, según los cuales el precio medio de la tierra agrícola en la Unión Europea subió un 6,1% en 2024, una señal de que este tipo de activo mantiene su atractivo también a escala continental. Para Madrid, el fenómeno dibuja una tendencia de fondo: en un mercado inmobiliario más frío y selectivo, el campo deja de verse solo como un espacio productivo y gana peso como alternativa patrimonial, refugio inversor y apuesta a largo plazo.