MASTERS 1.000 DE MADRID
Estrellas que 'se borran' y gradas semivacías, pero muchos famosos en primera fila: ¿por qué hay polémica siempre que el tenis llega a Madrid?
El misterio del aspecto de las gradas, que presentan un aspecto desangelado en muchos momentos de las primeras rondas pese a estar oficialmente todo vendido, se ha convertido en un tema clásico de conversación en los últimos años y un misterio por resolver

Aspecto del graderío de la Caja Mágica durante el partido del local Rafa Jódar. / @2010MisterChip
Acabó su partido de la sesión nocturna Rafa Jódar, la nueva promesa del tenis español, y no lo dudó. El joven tenista madrileño se abrió de brazos tras la primera victoria de su vida en el torneo de su casa, y miró directo a uno de los palcos, donde estaba Jude Bellingham viendo como el chico le dedicaba el partido imitando su celebración. La típica escena, la del famoso que se cruza con el tenista, que tanto gusta en un torneo que, un año más, vuelve a estar en el foco de la polémica por la poca presencia de aficionados 'rasos', más allá de los rostros conocidos, en muchos partidos.
Porque si los focos apuntaban a otro lado... Ni el reclamo de ser el chico nuevo y ser madrileño, más local imposible, ni sus recientes triunfos en el circuito fueron suficientes para atraer al público, por más de que a priori, se suponía, estaba todo el papel vendido. La imagen, habitual en las primeras rondas durante los últimos años, dio más que hablar al tratarse de la promesa local, y el lío ya estaba servido.
Tanto se acaloró el debate, sobre todo en las redes, que todavía colea, aún habiendo pasado dos días. “Estará todo vendido, pero no hay ni Dios en la central, como casi siempre. Algún día, alguien sacará a la jet set de este torneo y lo acercará a la gente normal y veremos los asientos llenos aunque no jueguen Djokovic, Alcaraz o Sinner. Los que no han ido o se han quedado gañoteando, se han perdido un partidazo de Jódar”, aseguraba el periodista Alexis Martín, más conocido como MisterChip.
Déjà vu en la central
Y es que la historia se repite. Año tras año, lo mismo. Mucho lujo, mucha ostentosidad, el torneo está mediáticamente en todos lados... pero el monotema siempre presente. Según publica la organización, cada edición se agotan prácticamente todas las entradas, y este año no será distinto. Pero la realidad es que luego, a la hora de la verdad, en la pista no lo parece. Todo un misterio que mucha gente no entiende.

Jude Bellingham, en la Caja Mágica. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
"Lo de las entradas del MMO es una vergüenza. He llegado ahora mismo y está todo agotado, pero la central estará totalmente vacía y todos comiendo y bebiendo", se quejaba una aficionada este jueves, haciendo referencia a la sesión en la que jugaba Aryna Sabalenka, la número uno del circuito femenino. "¿Soy yo o en la Manolo Santana cada vez hay más palcos? Es surrealista, es que iban subiendo la cámara y no dejaban de aparecer las jaulas grises. Para el próximo año a ver si ponen unas sillas al lado de los recogepelotas para mayor experiencia vip, que se está perdiendo exclusividad", decía otro.
El caldo de cultivo viene de años atrás, quizás desde el primer momento que el torneo se empezó a jugar en la Caja Mágica. La historia es la de siempre, y es que lo de los asientos vacíos no es algo nuevo. La de Madrid es la pista central con mayor proporción de palcos respecto a los asientos normales, de lejos, en un torneo de esta categoría (Masters 1.000, la segunda en importancia). De hecho, ocupan más o menos la mitad del graderío, en la parte baja, la más cercana a la pista.
Unos palcos que, o bien se llenan de caras conocidas, ya sean futbolistas, actores, influencers o demás tipo de famosos, o se venden a diversas empresas durante todo el torneo a un precio muy alto y que generan una rentabilidad muy alta en lo económico para la organización. Pero que tienen la contrapartida de la asistencia.
Alcaraz, dos años seguidos fuera
Muchos de aquellos que adquieren esas entradas 'VIP' no suelen estar siempre presentes en las casi dos semanas que dura el torneo, lo que provoca que se vean muchos huecos vacíos. O sus planes, o los de la gente entre los que reparten los pases, es ir cuando llegan las rondas finales o al menos cuando entran en escena las estrellas. Y aquí viene otro de los grandes problemas.
Sin una gran tradición tenística, Madrid suele responder al estímulo de las grandes estrellas, o de los 'heróes' locales. Con Djokovic ya de salida y reacio a jugar aquí (y en muchos otros lados), y con el circuito femenino en una crisis mediática sin precedentes, podríamos decir sin miedo a equivocarnos que solo hay dos estrellas en el circuito: Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Y por una cosa u otra, este torneo, obligatorio, no les suele venir muy bien. Pero ni a ellos ni a nadie.

Jannik Sinner. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
Acostumbra Madrid, que está a 657 metros y eso hace que las condiciones del torneo sean radicalmente distintas a las que se dan en el resto de la gira de tierra, a ver como los tenistas dejan caer que el torneo les pilla a contrapie. Que el riesgo de que provoque lesiones es alto, llegando muchos a él con la sensación de que están ahí por cumplir.
El bote de la bola es diferente, a muchos jugadores les rompe la dinámica en la que llegan y, por miedo a sufrir lesiones graves, deciden renunciar al torneo a la mínima que tienen una pequeña molestia que justifique su baja. En Madrid, por tanto, no se fuerza ni se arriesga, debido a la proximidad en el tiempo que hay con Roland Garros, el segundo Grand Slam del año.
Alcaraz, el gran reclamo actual del tenis español, lleva dos años sin jugar en la capital, ambos por lesión. Y Sinner, que este año estuvo en duda casi hasta última hora, ya se perdió la edición del año pasado y en la anterior se fue eliminado casi a las primeras de cambio.
"Shock sin Alcaraz"
Por tanto, la sensación que se trasmite, ya sea mala suerte, ya sea casualidad, es que a los grandes referentes del circuito masculino les cuesta estar en Madrid. Y quizás, solo quizás, ahí radica el problema para saber lo que pasa con el resto de la grada, la parte alta, la del público popular, que también suele aparecer vacía en muchas fotos, sabiendo que está todo o casi todo vendido. Porque si es verdad... ¿dónde se mete el resto de la gente?
"Podría anular Feliciano López (director del torneo) las reservas que no asistan a los partidos porque entre pijerio, posturitas e influencers que ni les interesa el torneo, es un drama la grada", se quejaba un aficionado. "¿Alguien sabe porque sigue la distancia de seguridad por el covid en el MMO? Por lo que veo es un palco lleno y tres vacíos, además de un sold out (inventado)", ironizaba otro
Es posible que mucha gente compre, o le regalen, las entradas antes de saber que los grandes jugadores que sigue no van a estar. O que, al conocer los horarios, su sesión no les cuadre por los nombres que se programan. Aún así, Feliciano López, director del torneo, ha querido poner en valor que el Mutua "está ya en un estatus en el que no necesitamos a un jugador en concreto", porque "ya es muy potente" por sí solo.
Eso sí, reiteró que "el shock emocional" de no contar con Alcaraz "no te lo quita nadie". Un shock que parece trasladarse, un año más, a la grada. Quizá sea normal por ser días entre semana, de los primeros de competición, pero no deja de llamar la atención que otro año más, el debate vuelva a ser el mismo. Lo más lógico es que con el paso del torneo, al llegar a las rondas finales, las gradas vayan llenándose un poco más y el tema se olvide (hasta el año que viene), aunque puede que ni siquiera eso lo arregle. En el recuerdo hay ejemplos para pensarlo: en la final femenina de hace un par de años entre Swiatek y Sabalenka, ambas número uno y dos del mundo, celebrada un sábado y parte final del torneo, la imagen fue similar.
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