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ACTIVISMO EN MADRID

Greenpeace despliega en la plaza de Colón una pancarta gigante de Trump vomitando gasolina: "¡Ni petróleo ni guerras!"

La organización ecologista desplegó una lona gigante en la capital para denunciar la conexión entre el petróleo, los conflictos bélicos y el cambio climático

Greenpeace despliega en Colón una pancarta de Trump vomitando petróleo

Raquel Serrano

Madrid

Activistas de Greenpeace han desplegado este jueves en la Plaza de Colón de Madrid una lona gigante con la imagen de Donald Trump vomitando petróleo sobre una fuente teñida de negro, junto al mensaje en inglés "No oil, no war" ("Ni petróleo ni guerra"). La pancarta, de 15,5 metros de ancho por 40 de alto, ha servido para denunciar el vínculo entre los combustibles fósiles, los conflictos armados, la contaminación y el cambio climático.

Con esta acción, la organización ecologista ha querido poner el foco en la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, que comienza este viernes en Santa Marta (Colombia) y se prolongará hasta el 29 de abril. En ese encuentro, más de 50 gobiernos, entre ellos España, empezarán a perfilar una hoja de ruta para el abandono del petróleo, el gas y el carbón.

Greenpeace reclama al Gobierno de Sánchez un papel de liderazgo en esa cita internacional para impulsar un acuerdo global de salida de los combustibles fósiles y una transición justa, con respeto a los derechos humanos y participación de trabajadores, comunidades y países afectados. Además, exige medidas inmediatas en España, como el fin de las subvenciones a los combustibles fósiles y nuevos impuestos a un sector que, según denuncia, obtiene beneficios extraordinarios mientras la ciudadanía sufre las consecuencias sociales, sanitarias y climáticas de este modelo energético.

El responsable de la campaña contra el cambio climático de Greenpeace, Pedro Zorrilla Miras, ha defendido que la situación en el Estrecho de Ormuz evidencia que los combustibles fósiles generan inseguridad, además de agravar la crisis climática y la contaminación. A su juicio, "desengancharnos" del petróleo, el gas y el carbón es la mejor forma de reducir la dependencia de los "tiranos energéticos".

"¡No queremos ni petróleo ni guerras! Basta ya de que las decisiones de tiranos energéticos como Trump o Putin salpiquen nuestras vidas: frente al odio y el petróleo, desengancharnos de los combustibles fósiles es el mejor escudo posible", apunta Zorrilla.

Pancarta de Greenpeace desplegada en la plaza de Colon.

Pancarta de Greenpeace desplegada en la plaza de Colón de Madrid. / GREENPEACE

La organización sostiene que las guerras por el control de los recursos fósiles, junto con la contaminación derivada de su uso, están detrás de graves daños humanos y ambientales en todo el planeta. También subraya que el cambio climático intensifica fenómenos extremos como inundaciones, incendios, olas de calor y sequías, con un elevado coste social y económico.

En este contexto, Greenpeace defiende acelerar la transición hacia un sistema energético "suficiente, eficiente y 100% renovable", con mayor protagonismo ciudadano, mejor reparto de la riqueza y menor dependencia exterior. También pide que la transición evite reproducir modelos extractivistas, mediante una reducción de la demanda de minerales, el impulso del reciclaje y la protección de las personas y de la naturaleza.

De cara a la cumbre de Santa Marta, la organización reclama además planes estatales para abandonar los combustibles fósiles, una financiación climática más predecible y accesible, el respaldo al nuevo Convenio Fiscal de Naciones Unidas, el apoyo al Tratado Mundial sobre Plásticos previsto para 2026 y avances hacia un acuerdo global en la COP31 que acelere la transición energética.