PREHABILITACIÓN ONCOLÓGICA
Convertir la espera en un "tratamiento activo": el modelo de la Universidad Alfonso X que mejora la respuesta del paciente al cáncer digestivo
Un programa impulsado junto al Hospital Universitario Rey Juan Carlos y Forus prepara el organismo para reducir las posibles complicaciones quirúrgicas y acelerar la recuperación mediante el ejercicio de fuerza y la nutrición

Representantes del HURJC, UAX y Forus / TINKLE
En el complejo tablero del tratamiento oncológico, el tiempo suele ser un enemigo. Sin embargo, una iniciativa pionera impulsada por la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX), el Hospital Universitario Rey Juan Carlos y los centros deportivos Forus, está logrando que esas semanas críticas entre el diagnóstico y la cirugía se conviertan en una ventaja decisiva.
Se trata de la prehabilitación oncológica, un programa que prepara el cuerpo del paciente para el trauma del quirófano mediante un protocolo intensivo de ejercicio de fuerza y nutrición personalizada.
La urgencia de estas intervenciones se entiende mejor al observar las cifras actuales. Según datos de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), en 2026 se diagnosticarán 301.884 nuevos casos de cáncer en España. Casi una cuarta parte (73.903 casos) tendrán su origen en el aparato digestivo.
Uno de cada cuatro diagnósticos de cáncer en 2026 será digestivo
El cáncer colorrectal sigue siendo el tumor más frecuente en nuestro país, con más de 44.000 nuevos diagnósticos anuales. Le siguen, en el ámbito digestivo, el de páncreas, estómago e hígado.
Aunque la supervivencia global se ha duplicado en los últimos 40 años, tumores como el de páncreas o esófago presentan retos mayores debido a diagnósticos en fases avanzadas. Esto convierte la optimización del paciente antes de la cirugía en una prioridad absoluta para mejorar su pronóstico y calidad de vida.
Agilizar la cicatrización y la recuperación postoperatoria
Tradicionalmente, el periodo preoperatorio se consideraba una "espera pasiva", un tiempo de incertidumbre donde el paciente a menudo se debilitaba. La Dra. Carolina Blas, especialista en Medicina Interna del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, explica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA el cambio de enfoque necesario.
"Hemos pasado de considerar ese tiempo como una espera inevitable a entenderlo como una oportunidad terapéutica clave. En apenas 3 o 4 semanas, logramos mejorar la capacidad funcional del paciente, optimizar su estado nutricional y reducir la inflamación sistémica", afirma la doctora.
Este proceso se traduce en pacientes que llegan al quirófano con mayor reserva fisiológica. Según la Dra. Blas, esta preparación previa reduce las complicaciones, mejora la cicatrización y acorta sensiblemente la recuperación postoperatoria, factores determinantes en el éxito final del tratamiento.
El ejercicio de fuerza como prescripción clínica
La piedra angular de este proyecto no es la recomendación habitual de caminar, sino el entrenamiento de fuerza supervisado. Raúl Notario, director del Área de Actividad Física, Fisioterapia y Deportes de UAX, señala a este diario que la diferencia entre caminar y este programa es la misma que hay entre un consejo y un tratamiento.
"Caminar es positivo y suma, pero no genera por sí solo las adaptaciones necesarias en un contexto clínico", explica Notario. El experto asegura que el cuerpo responde mucho antes de lo que pensamos. "En solo dos o tres semanas se pueden generar adaptaciones neuromusculares interesantes si el estímulo es adecuado", añade.
"Este modelo logra que el paciente deje de ser pasivo y pasa a tener un papel activo en su tratamiento. Esto tiene un impacto psicológico muy positivo al otorgarle una sensación de control en un momento de vulnerabilidad".
Para monitorizar esta progresión, el programa utiliza herramientas como la dinamometría manual (handgrip) y el test de levantarse de la silla en 30 segundos. Según Notario, estas pruebas ofrecen información funcional que una analítica de sangre convencional no revela: "La calidad muscular y la capacidad de levantarse de una silla están muy relacionadas con la fragilidad y la reserva fisiológica. En muchos casos, estos indicadores predicen mejor la evolución del paciente que los parámetros tradicionales", añade el responsable de la UAX.
Revertir la pérdida de masa muscular
Este abordaje multidisciplinar se completa con la visión metabólica del Dr. Miguel Aganzo, nutricionista y doctor en Biociencias Moleculares. En esa línea, Aganzo insiste en que, en el paciente oncológico, la nutrición y el ejercicio no deben entenderse por separado.
La intervención conjunta permite frenar la pérdida de masa muscular (sarcopenia) e incluso revertirla parcialmente. "Tanto el ejercicio como la nutrición tienen efectos rápidos a nivel molecular, permitiendo modular vías inflamatorias y mejorar la sensibilidad a la insulina en pocas semanas", afirma el doctor.
Contra el "consejo de pasillo", rigor y dosis exactas
El rigor de este tratamiento busca desterrar la idea de la nutrición y el deporte como elementos accesorios. El Dr. Aganzo es tajante: "Es vital que el ejercicio y la nutrición dejen de ser un consejo de pasillo para entenderse como un fármaco con dosis, seguimiento y evidencia científica".
Para el experto, ambos solo funcionan si se aplican correctamente con dosis, intensidad y duración específicas. "Cuando se prescriben de forma estructurada, tienen efectos medibles sobre las complicaciones y la estancia hospitalaria; de lo contrario, se quedan en recomendaciones genéricas sin impacto real", advierte.
El programa no solo busca beneficios físicos, sino un cambio radical en la psicología del paciente. La Dra. Carolina Blas destaca que la clave es estructurar el proceso y acompañar a la persona.
Hacia un modelo asistencial "más preventivo"
Con una treintena de pacientes atendidos y una valoración clínica muy positiva, el reto ahora es escalar este modelo. Actualmente se llevan a cabo investigaciones sobre mediadores químicos y microbiota intestinal para evidenciar las mejoras y establecer este programa en otros hospitales de la Comunidad de Madrid.
La Dra. Blas considera que, para que esto sea un estándar estructural, es fundamental integrar equipos multidisciplinares con protocolos claros. "No es solo una cuestión de recursos, sino de cambiar el modelo asistencial hacia uno más preventivo y proactivo", concluye.
Raúl Notario cierra con una reflexión sobre la necesidad de este cambio cultural en el ámbito sanitario: "Debemos perder el miedo a trabajar la fuerza con personas frágiles. La evidencia demuestra que, bien guiado, el ejercicio es la mayor garantía de éxito frente a la enfermedad".
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