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FILOSOFÍA

José Ortega y Gasset, filósofo madrileño, ya adelantaba: "Yo soy yo y mis circunstancias, y si no la salvo a ella no me salvo yo"

El filósofo madrileño José Ortega y Gasset, influenciado por Heráclito, ya argumentaba en 1914 un concepto clave para la definición de la vida

Ortega y Gasset.

Ortega y Gasset.

Ángela Berná

Ángela Berná

Madrid

En 'Meditaciones del Quijote', ya pronunciaba Ortega en 1914 una de sus frases más célebres: "Yo soy yo y mis circunstancias, y si no la salvo a ella no me salvo yo". Una expresión que se ha convertido en todo un referente del pensamiento español, en la que ya adelantaba de manera acertada algo que entiende mucho de actualidad: la vida se compone del yo más las circunstancias, como dos ingredientes inseparables.

Uno de los filósofos más influyentes de España.

Uno de los filósofos más influyentes de España. / Wikipedia

Los dos ingredientes de una vida

Nacido en la alta burguesía de la capital, José Ortega y Gasset creció en el seno de una familia culta y vinculada al periodismo. Su pensamiento bebía muchas veces directamente de la filosofía griega, como en el caso de esta cita célebre. Fue Heráclito su fuente de inspiración, cuando sus discípulos fueron a visitarlo y lo encontraron en la cocina, a lo que respondió: "Pasad aquí, pues también están los dioses".

Es precisamente la palabra 'circunstancias' la que completa el sentido de la existencia. Y es que, tal y como explicaba el madrileño, la vida de una persona no es algo aislado, sino que se define con la interacción constante entre el individuo y el mundo que le rodea. El filósofo defendía que si bien es cierto que somos seres únicos con perspectivas individuales, estas experiencias están moldeadas por las condiciones y situaciones en la que nos encontramos.

José Ortega y Gasset nació en la ciudad de Madrid.

José Ortega y Gasset nació en la ciudad de Madrid. / Wikipedia

Herederos de su pensamiento

José Ortega y Gasset invita a reflexionar sobre la relación entre el individuo y su entorno, la influencia recíproca entre ellos y la importancia de la libertad y la responsabilidad personal, algo que cobra importancia en el presente. Y es que el pensamiento de Ortega trascendió de su propio ser: sus discípulos marcaron la renovación de la filosofía española del siglo XX.

Denominados como la 'Escuela de Madrid' filósofos como Julián Marías, Xavier Zubiri, María Zambrano, José Gaos, Pedro Laín Entralgo y José Luis Aranguren adoptarían estas reflexiones como base, partiendo de las reflexiones de Ortega para sus trabajos. Un pensamiento que no se quedó solo en la capital, sino que se expandió hasta cruzar las fronteras y permanecer vivo en cualquier rincón del mundo.