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MADRID RURAL

Los pueblos de la Sierra Norte de Madrid, marcados por la falta de relevo generacional

El Ayuntamiento reconoce la persistencia del problema de relevo, limitado por la falta de recursos y servicios, a pesar de las mejoras en el transporte público

Los pueblos de la Sierra Norte de Madrid, marcados por la falta de relevo generacional

EFE

Isabel Rodríguez Ramiro (Efe)

Madrid

En la Sierra Norte de Madrid, la falta de relevo generacional se ha convertido en una constante que atraviesa a muchos municipios pequeños, pueblos que durante décadas han perdido población y servicios básicos y que hoy sobreviven entre el turismo de fin de semana, el teletrabajo puntual y una población envejecida.

En ese escenario de estancamiento demográfico, Davinia y Alejandro dejaron Rivas‑Vaciamadrid, una localidad madrileña con más de 100.000 habitantes, en 2021 para instalarse en Montejo de la Sierra, un municipio de unos 400 habitantes, junto a sus dos hijos, Amanda (15 años) y Aleixandre (10).

Su decisión comenzó a tomar forma en 2019, cuando ya se planteaban dejar la ciudad en busca de una vida más tranquila en el medio rural. Sin embargo, debido a la pandemia, no fue hasta 2021 cuando pudieron trasladarse a Montejo de la Sierra. "Estábamos buscando otro tipo de vida, más tranquila, porque Rivas se ha convertido en una ciudad muy grande", explican en una entrevista con Efe.

Calles vacías entre semana

Ambos, peluqueros en el pueblo, reconocen que en su vida diaria mantienen rutinas similares a las de la ciudad, pero con una diferencia fundamental: el ritmo y la densidad de población. "Aquí hay épocas del año en las que sales de trabajar y no ves a nadie en la calle. Es una tranquilidad absoluta, pero te tiene que gustar, tienes que estar preparado", cuenta Davinia.

"Hemos ganado en calidad de vida y hemos tenido la oportunidad de criar a nuestros hijos en un entorno mucho más seguro, saludable y creativo", relata Alejandro.

Pero esa vida más pausada tiene también sus límites. Uno de los problemas más repetidos por los vecinos es la falta de vivienda disponible y el acceso reducido a servicios básicos, a lo que se suma una oferta muy limitada de transporte. "Hay cuatro autobuses al día", explican, lo que condiciona la movilidad de los jóvenes y la conexión con institutos o actividades en municipios cercanos con más población, como Buitrago del Lozoya.

Sin niños no hay futuro

Sus hijos tienen dos miradas distintas sobre el mismo cambio. Amanda reconoce que la adaptación fue difícil al principio, sobre todo por el tamaño reducido de las clases y la sensación de aislamiento social. "Al final, al ser una clase tan pequeña, todos se conocen entre sí y, siendo nueva, como le caigas mal a uno, al final le caes mal a todos, que es lo que me pasó, y me quedé un poco más excluida", explica.

Aunque hoy se siente integrada tras pasar del colegio al instituto, admite que "el pueblo no está mal, pero me gusta más una ciudad para vivir". Aleixandre, en cambio, asegura que prefiere vivir en Montejo: "Es más tranquilo; en Rivas sentía mucho agobio, había muchas personas".

Teresa y José Luis, turistas madrileños, observan que los pueblos de la Sierra Norte están muy condicionados por el fin de semana. "Entre semana no hay casi nadie y las pocas tiendas y bares están cerrados de lunes a viernes", señalan.

También apuntan que "se han rehabilitado casas para turismo rural y eso ha expulsado a la población local", una de las causas, a su juicio, de la falta de relevo generacional. "Se necesita otro tipo de infraestructura para vivir en un pueblo como este y desde la administración no hay intención de abordar este tema, que es complejo", añaden.

Los problemas de transporte

Julio, vecino de Montejo, que tras haber trabajado durante años en el Ministerio de Obras Públicas en Madrid regresó al pueblo al jubilarse, recuerda que durante años se conocía esta zona como la "Sierra pobre", una denominación que, según explica, reflejaba el abandono de estos municipios frente al área metropolitana madrileña. "En el día a día del pueblo faltan los jóvenes", resume.

Desde el Ayuntamiento, Susana, administrativa municipal, señala mejoras recientes en el transporte, como el servicio SierraCar, un sistema de taxi a demanda a precio reducido que conecta los municipios de la zona y que ha mejorado la movilidad de los vecinos en los últimos años, una iniciativa que también destacan Davinia y Alejandro.

No obstante, Susana reconoce que el problema del relevo generacional persiste y que la capacidad de actuación institucional es limitada. "No hay muchos servicios, entonces los jóvenes se tienen que ir, pero no se puede hacer mucho más; los ayuntamientos no tienen dinero", declara a Efe.

"Si no hay niños, no hay futuro", resumen Davinia y Alejandro, una idea compartida por vecinos y visitantes ante la falta de iniciativas claras para atraer población joven a estos municipios.