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TECNOLOGÍA ACCESIBLE

El proyecto de cinco estudiantes madrileños que usa la IA para ayudar a los mayores con la toma de medicamentos: "No se va a inventar nada"

La aplicación móvil ha sido reconocida como una de las seis iniciativas ganadoras del 'hackathon' internacional OdiseIA4Good 2026, que reunió a 112 equipos de todo el mundo en la capital

Cinco estudiantes madrileños crean una app con IA que ayuda a mayores con su medicación

Lucía Feijoo Viera

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Tienen entre 20 y 21 años. Hugo Osma, Manuel Bayo, Carlos Parra, Gonzalo Sánchez y Alejandro Blanco son los cinco estudiantes detrás de MedScan, una aplicación que emplea la Inteligencia Artificial para evitar errores en la toma de medicamentos. Conforman el equipo WeAgain y su proyecto ha sido reconocido en el hackathon internacional OdiseIA4Good 2026, dedicado al desarrollo de soluciones de IA con aplicación práctica para colectivos vulnerables. “El abuelo de un compañero es médico y todavía está lúcido. Sin embargo, le supone un caos organizar sus pastillas. De no haber sido médico, sería mucho más difícil, que es, precisamente, lo que le pasa al mío. Fue cartero y no es capaz de hacerse cargo de sus medicinas porque no lo entiende. Es mi madre la que controla todo”, relata Hugo. Todos ellos se conocieron en UDIT tras cursar el mismo grado superior, de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma. Algunos estudian Ciencia de Datos e IA y otros Desarrollo de Software Full-Stack: “En una asignatura se nos presentó este reto y coincidió que el número de participantes era cinco. Como habíamos trabajado antes juntos, decidimos seguir adelante. Nos complementamos bien”. 

La aplicación móvil ha sido reconocida como una de las seis iniciativas ganadoras del hackathon internacional OdiseIA4Good 2026.

La aplicación móvil ha sido reconocida como una de las seis iniciativas ganadoras del hackathon internacional OdiseIA4Good 2026. / ALBA VIGARAY

Como una olimpiada, pero tecnológica. “En este tipo de concursos, llamados hackathon, se proponen distintos objetivos y debemos lograr presentar una entrega en tiempo limitado y cumpliendo ciertos requisitos. Nos comunicaron la temática un mes antes, así que pasamos tiempo investigando antes de participar. Fueron tres días para desarrollar el prototipo de la aplicación en los que nos dividimos el trabajo. Algunos se encargaron de la parte visual, otros de las herramientas y el resto de recoger toda la información”, añade Manuel. Sobre el problema planteado, este grupo de universitarios quisieron encontrar una solución que ayudase a aquellos mayores sin conocimientos técnicos para entender lo que están tomando: “Además de explicar para qué sirve cada pastilla, hemos digitalizado todo el proceso para integrarlo al máximo posible en la sociedad tan tecnológica en la que vivimos”. Algo que tienen claro es que su propuesta es una herramienta y en ningún caso pretende sustituir la labor de un profesional.

Sin conexión a internet

La aplicación está dividida en dos partes: la que ve el médico y la que ve el paciente. “En todo momento es amigable con las personas mayores. Hemos incorporado botones muy grandes o la posibilidad de escribir con la voz. Se usa, principalmente, para escanear la caja de un medicamento. La lente lo detecta y puedes preguntarle, por ejemplo, para qué sirve o cuál es la dosis recomendada. A partir de datos 100% fiables, directamente extraídos del prospecto, ofrecemos una respuesta al usuario. El chat pretende asemejarse a uno de mensajería común, al que quizás estén más acostumbrados. La aplicación responde a cualquier pregunta en lenguaje casual, nada técnico”, añaden. Mediante OCR o reconocimiento óptico de caracteres, la aplicación accede a la base de datos para obtener la información almacenada sin necesidad de conectarse a internet: “De esta forma no hay delirio posible, como pasaría con Google Lens, que a lo mejor recoge informaciones no verídicas”. 

Hugo Osma, Manuel Bayo, Carlos Parra, Gonzalo Sánchez y Alejandro Blanco son los cinco estudiantes detrás de MedScan.

Hugo Osma, Manuel Bayo, Carlos Parra, Gonzalo Sánchez y Alejandro Blanco son los cinco estudiantes detrás de MedScan. / ALBA VIGARAY

Pese a que su intención era enfocar la plataforma a un uso particular, decidieron explorar también su aplicación en centros de día. “A nivel legal, es complejo monitorizar familiares, ya que requiere de un consentimiento. Y eso significa poseer una tutoría legal sobre la persona en cuestión. De esta forma es más cómodo, eficiente y útil. Pudiendo llevar la aplicación a estas residencias y mejorando la opción de pastillero online, los trabajadores y médicos podrían comprobar si los pacientes se han tomado sus pastillas de forma adecuada”, añade Hugo. Además, ambos hablan de la autonomía e independencia que muchos ancianos luchan por tener cuando viven en estos centros: “No ceden a ser monitorizados del todo. De esta forma pueden estar en sus habitaciones y administrar las medicinas, pero siempre con supervisión a distancia”. Ambos sostienen que son muchas las personas de la tercera edad que viven solas o lejos de sus familias y se equivocan a la hora de tomar medicación constantemente: “No saben cuál es la dosis y terminan acudiendo a hospitales y centros de salud”.

Tecnología accesible

“Con esta aplicación pueden tener un cierto conocimiento de lo que tienen en las manos y acceder a una fuente fiable para evitar problemas. Ante la duda, la Inteligencia Artificial no inventará nada y te recomendará que consultes con un médico”, añaden. Osma y Bayo reconocen que, en unos años, el baby boom que nació en las décadas de los 60 y 70 estará jubilado y habrá muchas más pastillas y residencias en el campo de juego: “Habrá que organizarlo de alguna manera y esto podría ser una solución para entonces. Rompe la barrera entre lo complicado que son los prospectos con ese enfoque conversacional. No obstante, vemos que hay otros sectores que ven atractiva la interfaz. Yo mismo, a veces, tengo un medicamento sin prospecto y quiero saber de qué se trata y cada cuánto tiempo debo tomarlo”.

Fachada del Campus Internacional de Tecnología, Innovación y Ciencias Aplicadas de UDIT.

Fachada del Campus Internacional de Tecnología, Innovación y Ciencias Aplicadas de UDIT. / ALBA VIGARAY

Este grupo de estudiantes, que recibió el cuarto premio en OdiseIA4Good 2026, podrá acceder a una mentoría y tres rondas de financiación para el proyecto: “Por un lado nos enseñarán a vender el producto y luego tendremos tres oportunidades para recaudar dinero”. Aunque la aplicación en sí es aún un prototipo, la idea principal está lo suficientemente desarrollada como para hacerse realidad. “Hemos trabajado con mi abuelo y sus amigos para encontrar los errores y optimizar la interfaz al máximo con el objetivo de que sea legible para ellos. A lo mejor ven un micrófono y no saben lo que es. O el simple hecho de consultar un SMS para ver un código de seguridad. Es tarea imposible para muchos. Como jóvenes asumimos muchas veces que todos lo entienden, pero sólo hace falta ver a una persona mayor usando un teléfono para darse cuenta de que no”, apunta Manuel. Hugo, por su parte, reivindica la ausencia de facilidades para los ancianos en este aspecto. “Cuando nosotros seamos mayores habrá otras tecnologías que no sepamos usar y también necesitaremos ayuda”, concluye.