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PATRIMONIO

Dos águilas y un halcón contra las palomas: el plan para conservar la Puerta de Alcalá

El Ayuntamiento de Madrid retomará tres vuelos semanales de aves rapaces para evitar los excrementos de las palomas y preservar el monumento tras su restauración

Una de las aves utilizadas para ahuyentar las palomas en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá.

Una de las aves utilizadas para ahuyentar las palomas en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá. / AYUNTAMIENTO DE MADRID

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Dos águilas y un halcón reanudarán su vuelo alrededor de la Puerta de Alcalá a partir del 1 de mayo para ahuyentar a las palomas y proteger el monumento de los daños que causan sus excrementos.

Fuentes del Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte han confirmado a Europa Press que esta nueva fase de mantenimiento comenzará en mayo y se desarrollará con tres vuelos por semana. En concreto, las aves empleadas serán un águila de Harris (Parabuteo unicinctus), un águila de cola roja (Buteo jamaicensis) y un halcón híbrido, resultado del cruce genético entre dos especies distintas de halcones.

La vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid, Inma Sanz, ha explicado este domingo que forma parte de una "fase de estabilización" tras el buen funcionamiento de la primera. En declaraciones a los medios, Sanz ha aclarado que esta práctica "no es que sea nueva" ya que ya se llevó a cabo cuando se realizó la rehabilitación completa de la Puerta de Alcalá tras detectarse que su afección biológica más acusada era la ocasionada por la colonización de aves, principalmente palomas, en forma de depósitos orgánicos generados por la acumulación de plumas, nidos y deyecciones por toda la superficie del monumento.

"Desde ese inicio se estuvo probando cómo funcionaba la presencia de esos halcones y en estos momentos estamos en una nueva fase, en una fase de estabilización, que está funcionando muy bien", ha declarado tras la finalización de la 14ª edición de la Carrera de Bomberos de Madrid.

Un método que el Ayuntamiento considera eficaz

Tras la restauración de la Puerta de Alcalá en 2023, el Ayuntamiento de Madrid ya activó esta fórmula de conservación para combatir la presencia de palomas, identificada durante los trabajos como la afección biológica más extendida en el monumento.

Fuentes del área que dirige Marta Rivera de la Cruz sostienen que se ha comprobado que se trata de un método "eficiente", ya que ha permitido disminuir de forma considerable el número de palomas en el entorno del monumento.

Desde la Dirección General de Patrimonio Cultural se estudiaron distintos sistemas de disuasión y finalmente se optó por realizar vuelos ahuyentadores con aves rapaces adiestradas para este tipo de actuación. La presencia de estas aves intimida a las palomas y evita que permanezcan sobre la Puerta de Alcalá.

Para diseñar el plan se realizaron consultas al Departamento de Control de Vectores de la Subdirección General de Salud Pública del Ayuntamiento de Madrid y a Flora y Fauna de la Comunidad de Madrid. Además, se contó con la asesoría del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), dependiente del Ministerio de Cultura.

Posteriormente, se obtuvo la autorización de la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior para desarrollar estos vuelos disuasorios.

Los daños que causan las palomas en el monumento

Durante el análisis de las patologías detectadas en la restauración se concluyó que la colonización de aves, especialmente palomas, era la afección biológica más acusada de la Puerta de Alcalá.

La acumulación de plumas, nidos y deyecciones por toda la superficie del monumento, junto con la anidación en zonas resguardadas del viento, la temperatura y la lluvia, provocaba una alteración continuada de la piedra.

Según explicó entonces el Consistorio, estos restos generan daños estéticos y también químicos, como la formación de fosfatos, la acidificación y la corrosión del soporte pétreo. Las deyecciones contienen amoniaco, ácido úrico, fosfórico, oxálico y sales, elementos especialmente agresivos para la conservación de la piedra.

A ello se suma que los excrementos sirven de sustrato para bacterias, hongos, líquenes, musgos, insectos y otros microorganismos. También pueden favorecer el crecimiento de raíces de plantas superiores, lo que incrementa la humedad y facilita nuevas reacciones químicas, además de daños físicos o mecánicos por la propia actividad de las aves en el monumento.

El dispositivo comenzó con una fase de tratamiento de choque en la que los vuelos se realizaban a distintas horas del día para evitar que las palomas se habituaran a una rutina concreta y consolidar así la eficacia de la medida en la zona.

Tras esa evaluación, dos águilas de Harris y un halcón híbrido gerifalte sacre han venido sobrevolando la Puerta de Alcalá como parte del sistema de conservación de este emblema de la capital.

La restauración de la Puerta de Alcalá

La restauración más reciente de la Puerta de Alcalá concluyó en 2023 y permitió la consolidación estructural de los grupos escultóricos, la sustitución del plomo de la cubierta y el tratamiento de la piedra en todas las fachadas del monumento.

Situada frente al parque de El Retiro y a escasos metros de la plaza de Cibeles, la Puerta de Alcalá es Bien de Interés Cultural desde 1976 y forma parte del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 2021.

Construida en el siglo XVIII durante el reinado de Carlos III, la Puerta de Alcalá es uno de los símbolos más reconocibles de Madrid y uno de los principales atractivos monumentales de la ciudad.