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2.500 PIEZAS

Reabre una de las mayores colecciones de armas y armaduras del mundo: así es la nueva Real Armería de Madrid

Patrimonio Nacional culmina una intervención integral del emblemático espacio del Palacio Real, incorporando nuevas piezas y recuperando el efecto del lucernario original del siglo XIX

El interior de la Real Armería del Palacio Real de Madrid.

El interior de la Real Armería del Palacio Real de Madrid. / CEDIDA

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Madrid recupera desde hoy un espacio donde la historia no sólo se contempla. La Real Armería del Palacio Real reabre sus puertas después de un año de obras y lo hace con una transformación de fondo que no se limita a una puesta a punto técnica. Patrimonio Nacional ha acometido una intervención integral destinada a mejorar la conservación de la colección, modernizar el discurso expositivo y hacer más sostenible el edificio, con una inversión de 1,06 millones de euros procedentes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El resultado es un recinto más eficiente, mejor iluminado y, sobre todo, más elocuente para el visitante.

La reapertura no es menor. La Real Armería está considerada una de las grandes colecciones internacionales de armas y armaduras, un conjunto excepcional que permite recorrer siglos de monarquía, ceremonial cortesano y cultura material, desde la Edad Media hasta el Barroco. De las más de 7.000 piezas conservadas, se muestran actualmente unas 2.500, suficientes para entender que aquí no sólo se exhiben objetos de guerra, sino también obras de arte, símbolos de poder y testimonios de una manera de entender la imagen de la Corona. La reforma ha querido precisamente reforzar esa lectura: no se trata sólo de enseñar mejor, sino de contar mejor.

De las más de 7.000 piezas conservadas, se muestran actualmente unas 2.500.

De las más de 7.000 piezas conservadas, se muestran actualmente unas 2.500. / CEDIDA

"La intervención, además de mejorar la conservación, cambia la forma de acercarse a la colección, con un recorrido más completo y una iluminación que realza las piezas, permite apreciar sus detalles e invita a redescubrirlas", ha explicado Ana de la Cueva, presidenta de Patrimonio Nacional. A lo que Álvaro Soler, conservador de la Real Armería, ha añadido: “La nueva museografía incorpora ámbitos hasta ahora ausentes, como el dedicado a una selección de la colección borbónica, y reorganiza el contenido de algunas vitrinas como mejora de su discurso expositivo”

Uno de los ejes del proyecto ha sido la luz. Toda la instalación se ha renovado con tecnología LED de alta eficiencia, una decisión que afecta tanto a la experiencia visual como al cuidado de las piezas. La nueva iluminación reduce de forma notable las emisiones de calor y radiación, factores decisivos cuando se trabaja con materiales históricos delicados, y además recorta el consumo energético del edificio en un 47 %. Pero la operación no se ha quedado en la sustitución de luminarias. También se ha recuperado, mediante una solución contemporánea, el efecto del antiguo lucernario del siglo XIX, cegado durante el siglo XX. Gracias a paneles LED y telas ignífugas, el espacio vuelve a respirar una luz semejante a la natural, graduable a lo largo del día y controlada por zonas, algo que mejora la uniformidad ambiental y evita interferencias en grabaciones audiovisuales.

Se han reorganizado vitrinas, incorporado nuevos paneles y abierto ámbitos hasta ahora ausentes del recorrido.

Se han reorganizado vitrinas, incorporado nuevos paneles y abierto ámbitos hasta ahora ausentes del recorrido. / CEDIDA

La reforma museográfica, por su parte, introduce cambios de calado. Se han reorganizado vitrinas, incorporado nuevos paneles y abierto ámbitos hasta ahora ausentes del recorrido. Entre las principales novedades figuran tres vitrinas dedicadas a la colección borbónica, con un apartado específico para la arcabucería madrileña del siglo XVIII, una incorporación que subraya el peso histórico de los talleres de armas de fuego establecidos en la capital. Es un gesto importante, porque amplía el foco de la visita y permite que la narración no se concentre únicamente en los grandes iconos imperiales, sino también en otras tradiciones de la armería vinculadas a la dinastía y a la producción local.

Casco tradicional nipón

También se ha revisado el ámbito dedicado a Japón, donde se incorpora la recreación de un kabuto, el casco tradicional nipón, que en su día fue regalado a Felipe II. La pieza se ha realizado en colaboración con Ubisoft y Assassin’s Creed, una alianza llamativa que introduce un puente entre patrimonio histórico y cultura visual contemporánea. A ello se suman nuevas piezas de procedencia turca integradas en el relato de Lepanto, de modo que el visitante encuentra ahora un discurso más ancho, más matizado y con mayor vocación de contexto. No es una simple redistribución de fondos: hay una voluntad evidente de enriquecer la lectura histórica del conjunto. La visita está incluida en la entrada del Palacio Real de Madrid y el acceso se mantiene en el extremo izquierdo de la Plaza de la Armería, con el mismo horario del recinto.

La actuación pone en valor la Real Armería como uno de los conjuntos de armaduras y armas más relevantes del mundo.

La actuación pone en valor la Real Armería como uno de los conjuntos de armaduras y armas más relevantes del mundo. / CEDIDA

La Real Armería vuelve así no como una reliquia inmóvil, sino como un espacio reactivado. Su reapertura devuelve a Madrid una colección imprescindible y, al mismo tiempo, demuestra que la modernización del patrimonio no tiene por qué pasar por el espectáculo vacío. A veces basta con algo más difícil: ajustar la luz, ordenar el relato y dejar que las piezas hablen con una claridad nueva.