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ESPECTÁCULOS

La zarzuela, un "canto a Madrid": la Comunidad inicia el proceso para su declaración como Bien de Interés Cultural

La declaración como BIC de la zarzuela implica catalogar fondos, impulsar nuevas producciones y apoyar a artistas, además de difundir el género para atraer a las nuevas generaciones

Una obra de zarzuela.

Una obra de zarzuela. / JOSEFINA BLANCO / EUROPA PRESS - Archivo

Madrid

La Comunidad de Madrid ha decidido impulsar la protección de la zarzuela con el inicio del expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial. La medida busca garantizar la continuidad de un género nacido en la capital y convertido en una de las expresiones culturales más vinculadas a la historia y las costumbres madrileñas.

La resolución, publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) y consultada por Europa Press, abre ahora un periodo de información pública y la solicitud de informes previos antes de su aprobación definitiva.

Un género nacido en Madrid

La historia de la zarzuela está estrechamente unida a la de Madrid. Surgida en el siglo XVII como espectáculo cortesano en el Palacio de la Zarzuela, con el paso del tiempo salió del ámbito palaciego para instalarse en los teatros de la ciudad y consolidarse como una manifestación popular capaz de conectar con públicos muy distintos.

A partir de entonces, el género fue incorporando elementos de la realidad social de cada época. Los sonidos de la calle, los bailes de moda y los personajes más reconocibles del Madrid castizo quedaron reflejados en sus libretos. Serenos, chulapos, aguadoras o barquilleros pasaron a formar parte de ese universo, con escenarios habituales como las verbenas, las corralas o las calles del centro de la capital.

El auge del Género Chico

El gran impulso de la zarzuela llegó en el siglo XIX, cuando resurgió con fuerza y se consolidó como alternativa frente a la ópera europea. De la mano de compositores como Barbieri y de una nueva generación de autores, se desarrollaron fórmulas como la Zarzuela Grande y la Zarzuela Chica, adaptadas a diferentes públicos y espacios escénicos.

Fue, sin embargo, el llamado Género Chico el que terminó por convertir la zarzuela en un fenómeno de masas. Sus obras breves, accesibles y cercanas se representaban varias veces al día en los teatros por horas y recogían, con humor y crítica, la esencia de la vida madrileña. En pocos años se produjeron miles de títulos que llenaron los escenarios de la capital.

La zarzuela se convirtió así en un auténtico "canto a Madrid", en el que la música y el teatro servían para narrar lo que ocurría en la calle, desde la situación política hasta las modas o la vida cotidiana.

Entre las obras más destacadas figuran La verbena de la Paloma, de Tomás Bretón; El barberillo de Lavapiés, de Francisco Asenjo Barbieri; Luisa Fernanda, de Federico Moreno Torroba; Doña Francisquita, de Amadeo Vives; La Revoltosa, de Ruperto Chapí; Agua, azucarillos y aguardiente, de Federico Chueca, y La gran vía, de Federico Chueca y Joaquín Valverde.

Supervivencia y nuevos desafíos

Tras décadas de esplendor, especialmente hasta mediados del siglo XX, la zarzuela entró en una etapa de declive. Pese a ello, el género ha mantenido su presencia en los escenarios y ha demostrado capacidad de adaptación mediante la integración de nuevas formas musicales.

En la actualidad, compañías líricas, teatros y entidades culturales siguen programando zarzuela en la Comunidad de Madrid, mientras conservatorios y centros educativos contribuyen a su formación y difusión. A ello se suma la conservación del patrimonio documental vinculado al género, como partituras, libretos, grabaciones o vestuario, en instituciones como la Biblioteca Nacional o la Real Biblioteca.

Pese a esa pervivencia, la zarzuela afronta varios desafíos. La escasa presencia en las programaciones, el envejecimiento del público y la falta de visibilidad amenazan su continuidad como espectáculo vivo.

Las medidas que plantea la Comunidad de Madrid

Ante esta situación, la Comunidad de Madrid apuesta por su protección como Bien de Interés Cultural y plantea distintas medidas para reforzar su conservación y difusión. Entre ellas figuran la catalogación de fondos, el impulso a nuevas producciones, el apoyo a artistas y la promoción del género para acercarlo a nuevas generaciones.