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PROYECTO AUTOFINANCIADO

El padre que salió a fotografiar Madrid con su hijo y descubrió una ciudad desconocida: "Nos dejamos llevar por nuestro instinto"

El fotógrafo Paco Gómez y su hijo Leo, estudiante de arquitectura, documentan sus paseos por la capital, como forma de redescubrir sus edificios y estrechar su relación familiar

Paco Gómez y su hijo Leo.

Paco Gómez y su hijo Leo. / CEDIDA

Madrid

"Todas las cosas hablan, los edificios también. Los que más hablan son aquellos que han sido concebidos desde una reflexión profunda por parte de los arquitectos. Pensamientos dirigidos a optimizar su funcionamiento, su estética, su relación con la ciudad y el paisaje urbano", comenta Paco Gómez, fotógrafo de profesión e ingeniero de caminos de formación aunque, con el tiempo, descubrió que su verdadera vocación era la arquitectura, disciplina que actualmente cursa su hijo Leo.

"Un día, mientras cenábamos, Leo nos contaba trabajos que le encargaban en la escuela de arquitectura. Le escuchaba y en mi mente construía imágenes de los proyectos de los que hablaba. Le propuse que podríamos salir por Madrid a fotografiar edificios singulares. Así yo le enseñaría fotografía y él a mi arquitectura. Para mi sorpresa, aceptó", recuerda Paco que, a partir de entonces, dedicó las mañanas de los sábados a las derivas arquitectónicas con Leo.

La cámara de placas de 9x12 cm que utilizan Paco y Leo.

La cámara de placas de 9x12 cm que utilizan Paco y Leo. / CEDIDA

"La única regla era que saldríamos los dos juntos. No leíamos mucho del lugar a visitar, intentábamos entrar en los sitios, pero sin permisos previos, y fotografiábamos lo que nos parecía singular. Intentaba transmitir a Leo mi experiencia de fotógrafo de ingeniería, divagábamos sobre la luz y nos atrevíamos a evaluar los proyectos como si fuéramos críticos de todo a cien", explica Gómez que, si bien fue el responsable de diseñar el primero de los recorridos, no tardó en dejar que el proyecto fuera encontrando su propio camino.

"La primera deriva la hicimos saliendo de nuestra casa visitando los edificios que teníamos en nuestro entorno. Nos dejábamos llevar por nuestro instinto. Luego nos guiamos por unas aplicaciones de móvil que te recomendaban edificios singulares, después llegamos a consensos entre los dos y, finalmente, cuando quisimos dotar de cierto rigor a nuestras derivas, realizamos una encuesta entre 12 arquitectos. Unos eran amigos, con otros había tenido un contacto profesional y la única relación entre ellos era que tenía sus números de teléfonos en mi agenda. Les solicitamos solo tres recomendaciones de proyectos madrileños y les pedimos que no los argumentaran".

Uno de los edificios sobre los que pusieron el foco Leo y Paco.

Uno de los edificios sobre los que pusieron el foco Leo y Paco. / CEDIDA

De igual modo que fueron variando los recorridos, también lo hicieron las herramientas con los que padre e hijo los registraban. Si en un primer momento los dos paseantes portaban sendas cámaras digitales, con el tiempo decidieron sustituirlas por una cámara de placas de 9x12 cm. "Como este tipo de cámaras exige un proceso lento y reflexivo, los dos participábamos en la construcción de las imágenes", relata Gómez, que califica la experiencia como una suerte de "turismo alternativo por nuestra ciudad entre un padre que quería alargar su infancia y un hijo que se adentraba en el mundo de los adultos".

Otro éxito de Fracaso Books

En 2013, Paco Gómez publicó Los Modlin, un libro fruto del hallazgo casual en un contenedor de obra, del archivo familiar de Elmer, Margaret y Nelson Modlin, una familia de artistas estadounidenses cuya vida invitaba a reflexionar sobre qué es lo que se entiende por éxito o fracaso en la sociedad actual. A ese título siguió Proyecto K., un trabajo sobre el mundo de los sueños a partir de la obra de Kafka, luego Wattebled, sobre la fotografía amateur y, finalmente, Volverás a la Antártida, una relación epistolar y fotográfica con uno de los miembros de la misión española en esa región helada. En apenas unas semanas, a esos títulos se les sumará Derivas con Leo, un volumen que documenta el proyecto realizado por Paco y su hijo y que, como en los casos anteriores, ha sido financiado a través de una plataforma de micromecenazgo.

Portada de 'Derivas con Leo'.

Portada de 'Derivas con Leo'. / CEDIDA

"Todos mis libros han sido autoeditados y financiados a través de campañas de Verkami. Los publico bajo el sello de mi editorial Fracaso Books, que es una especie de tapadera para publicar mis propios libros dándole un cierto empaque. Creo en la edición independiente y en proyectos que se consiguen gracias al impulso de amigos y lectores fieles que confían en el resultado final. Además, si no consigo generar expectativas es que el libro no tiene interés, así que el crowdfunding te ayuda a dimensionar la tirada", comenta Gómez, que avanza algunos de los contenidos incluidos en Derivas con Leo, además de imágenes de edificios. Por ejemplo, desayunos en bares, grafitis, películas, libros, puentes, viajes en coche, fracasos y todo aquello que tiene que ver con perderse por la ciudad dejando que trabajen la mente y al azar. En definitiva, una invitación a ver y sentir , de manera diferente, el Madrid de siempre.

"Creo que el turismo tiene que reinventarse y hay que buscar formas alternativas de moverse por la ciudad que se alejen de los flujos habituales. Visitar arquitecturas y los barrios donde se ubican, ir a bares cercanos y conversar con sus vecinos puede ser una de ellas, pero hay muchas más. De todas formas, nuestro libro no es un catálogo de arquitectura madrileña. El que sepa del tema verá que hay muchas lagunas, pero eso solo significa que la ciudad es infinita y hay mil maneras de enfocarla. Por otra parte, la mejor manera de disfrutar de algo es no conocer el tema en profundidad. Los fotógrafos no disfrutamos de la fotografía, los cineastas no disfrutan del cine, los escritores tampoco de la nueva literatura. No hay nada como no saber de algo para ser feliz".