ENTREVISTA
María Rubio (Casita-Museo de Ratón Pérez): "Para muchos niños somos la primera toma de contacto con los museos"
Se licenció en Publicidad y Relaciones Púbicas y especializó en periodismo de televisión, pero lleva más de 15 años trabajando en la Casa Museo del Ratón Pérez de Madrid, donde actualmente es directora de comunicación

María Rubio, directora de comunicación de Casa Museo del Ratón Pérez, en Madrid. / ALBA VIGARAY

Trabajar para el Ratoncito Pérez ¿No es un sueño que tendría cualquier persona en su niñez?
Más que un sueño, es un honor. Trabajar para Ratón Pérez implica custodiar una tradición que forma parte de la infancia de millones de personas. No es solo un personaje entrañable, sino que es un símbolo cultural que ha acompañado a generaciones en uno de los tiempos más importantes de su vida, durante toda su infancia. Aquí trabajamos con el máximo respeto hacia él y hacia lo que representa. No se interpreta un papel, aquí se protege una ilusión. Y esa ilusión merece coherencia, rigor y cuidado. Porque cuando un niño cruza nuestra puerta, no viene a visitar una ficción. Viene a conocer a Ratón Pérez… y con mucha ilusión por verle. Y eso no es un juego. Es una responsabilidad preciosa.
Estando en pleno centro de Madrid imagino que la demanda para visitar este museo será muy alta.
Sí, estamos en la calle Arenal, junto a la Puerta del Sol, y eso nos sitúa en un punto estratégico tanto para familias madrileñas como para visitantes nacionales e internacionales. Recibimos público durante todo el año, con picos en fines de semana, vacaciones y fechas especiales. El Ratón Pérez no entiende de temporadas bajas.
¿Qué es lo que ofrecen exactamente?
Ofrecemos, para muchos niños, su primera toma de contacto con el mundo de los museos. A veces un museo puede parecer algo serio o aburrido, pero la Casita-Museo de Ratón Pérez demuestra que la cultura puede ser emocionante y participativa. La visita es guiada y dinámica: los niños recorren su casa, conocen su despacho, su oficio, su familia, su sistema logístico y su buzón oficial. Buscan, observan y aprenden casi sin darse cuenta. Comenzamos con un cuentacuentos inspirado en la obra que el Padre Coloma dedicó al rey niño Alfonso XIII, y a lo largo del recorrido aparecen referencias a grandes figuras de la cultura y la ciencia, integradas de forma natural en la historia. Hablamos de tradición, valores universales y curiosidad.
Los padres suelen emocionarse incluso más que los niños. Para ellos es revivir su propia infancia y compartir con sus hijos un recuerdo que forma parte de su tradición familiar. Es un espacio intergeneracional
Y tengo entendido que planean alguna nueva apertura.
Sí, próximamente ampliaremos la experiencia con tres grandes novedades: una experiencia de realidad virtual llamada El Viaje de Pérez, una segunda actividad participativa donde los niños podrán ayudar a Ratón en su labor, y la reapertura de La Antigua Confitería, un espacio inspirado en la histórica Confitería Prast que ocupaba el edificio de Arenal 8, donde combinaremos exposición, delicatessen y mucho misterio.
¿Cómo se quedan los niños que os visitan?
Con los ojos muy abiertos. Muchos entran con ilusión y salen convencidos de haber estado con Ratón Pérez, y si no, de conocerle en profundidad. Se identifican con él, con sus gustos o sus valores. Lo más bonito es ver cómo conectan con la historia y cómo viven, también los adultos, ese momento como algo mágico y personal. Esa ilusión incipiente con la que entran se transforma en desbordante, inmensa, la cual los acompañará por mucho tiempo, no fácil de olvidar.

Buzón en la Casa Museo del Ratón Pérez, en Madrid. / Alba Vigaray
¿Y los padres qué sienten?
Los padres suelen emocionarse incluso más que los niños. Para ellos es revivir su propia infancia y compartir con sus hijos un recuerdo que forma parte de su tradición familiar. Es un espacio intergeneracional.
¿Hay que reservar previamente?
Recomendamos reservar, especialmente fines de semana y festivos, porque el aforo es limitado. Queremos que cada familia viva la experiencia con tranquilidad y cercanía. Pronto dispondremos de una plataforma digital para facilitar la venta de entradas tanto a la Casita-Museo de Ratón Pérez como al resto de actividades relacionadas que están por venir.

Figuritas de ratones en la Casa Museo del Ratón Pérez, en Madrid, donde, además de la visita, se pueden adquirir libros, pelcuhes y otros productos. / Alba Vigaray
¿Organizan también visitas para colegios?
Sí, organizamos visitas escolares adaptadas por edades. Trabajamos el cuento, la tradición literaria española y valores como el cuidado dental, la responsabilidad y la ilusión. Es una actividad cultural y educativa al mismo tiempo. Les ofrecemos material didáctico para trabajar paralelamente en clase de la mano de Ratón Pérez. Su duración se acerca a las dos horas, permaneciendo el museo cerrado al público en general.
Se pueden donar dientes de leche en la Casita-Museo. En diez años se han recogido más de 4.500 dientes, una colección que es hoy una referencia mundial utilizada por investigadores de distintas disciplinas científicas
¿Y venden productos de este mágico ratón?
En su Casita-Museo contamos con una tienda donde las familias pueden encontrar libros, peluches y recuerdos oficiales de Ratón Pérez. Productos singulares que no se pueden obtener fuera de nuestro entorno. Siempre cuidando la identidad del personaje y su esencia tradicional.
¿Cree que mucha gente no sabe que este roedor está basado en un cuento real?
Mucha gente piensa que Ratón Pérez nace con el cuento del Padre Coloma, pero la realidad es que la existencia de Ratón Pérez es muy anterior. Ya entonces corría de boca en boca la historia de que, cuando a un niño se le caía un diente de leche, un pequeño ratón venía por la noche a recogerlo y dejaba un regalo. Nadie sabe exactamente cuándo empezó a hablarse de él. En un libro, buscando sus orígenes se remontan a las primitivas sociedades agrarias. Lo que hizo el Padre Coloma fue algo maravilloso: desde la tradición, lo describió, le dio forma literaria desarrollando sus quehaceres y conjugó todo ello con elementos reales de la sociedad de su tiempo. Así, además de contar con el niño rey Buby I, oficializa su hogar familiar en los sótanos de la más prestigiosa confitería de finales del siglo XIX de Madrid, con múltiples premios internacionales y suministradora de la Casa Real desde Isabel II hasta Alfonso XIII, la confitería Prast, en la calle del Arenal número 8. Allí vivía, y sigue viviendo, en una preciosa y cotizadísima por todo el mundo caja de galletas Huntley & Palmers, uno de los primeros y principales productores de galletas a nivel industrial, ya a comienzos del siglo XIX.

Placa instalada por el Ayuntamiento de Madrid que reconoce el lugar donde el Padre Coloma situó la residencia de Ratón Pérez, la histórica confitería Prast, en la calle Arenal de Madrid.a Rubio, directora Casa Museo del Ratón Pérez, en Madrid. Foto: Alba Vigaray / Alba Vigaray
Es un lugar reconocido por el propio Consistorio de la capital.
En 2002, el Ayuntamiento de Madrid reconoció oficialmente al entrañable personaje colocando una placa conmemorativa en la fachada del edificio, dentro de su plan de recuperación de memoria histórica de la ciudad, la placa de "Aquí vivía…". Eso convierte a la Casita- Museo en el único lugar del mundo donde un personaje de tradición infantil tiene dirección oficial. Madrid no solo tiene monumentos históricos, también tiene hogares mágicos.
¿Se puede donar un diente a la Casa Museo?
Sí, y es una de las iniciativas que más orgullo nos produce. La Casita-Museo colabora y participa cada año, desde su creación, en la Campaña de Donación y Recogida de Dientes de Leche, en colaboración con el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH). Gracias al apoyo incondicional y al prestigio del propio Ratón Pérez y a la generosidad de miles de familias, en estos diez años han participado más de 2.000 donantes y se han recogido más de 4.500 dientes. Esta colección es hoy una referencia mundial y es utilizada por investigadores de distintas disciplinas científicas. Lo más bonito es que un gesto lleno de magia puede convertirse también en ciencia. Los niños traen su diente con la documentación correspondiente, lo donan, se familiarizan con el significado y valor de la donación con fines científicos; y Ratón Pérez, por supuesto, cumple igualmente con su visita nocturna y deja su regalo. Además, cada participante, recibe un diploma y un obsequio especial por su colaboración de parte del mismísimo Pérez. Es una forma preciosa de unir tradición, educación y vocación científica.
¿Y algún adulto ha intentado también donarlo para hacerse con el regalo?
Te sorprendería conocer la cantidad de casos, en una ocasión una maravillosa mujer nonagenaria nos trajo una bolsita con todos sus dientes en ella... Pero esta campaña está pensada para el análisis de dientes de leche y para involucrar a los más pequeños en el mundo de la investigación. Lo que sí vemos es que muchos padres se emocionan al ver que algo tan simbólico de su infancia puede contribuir al conocimiento científico. Es una manera maravillosa de enseñar que la ilusión, tradición y la ciencia no están reñidas, sino que pueden caminar juntas. Muchos valores desprenden Ratón Pérez y su entorno.
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