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QUÉ FUE DE...

Coto Matamoros, el polémico tertuliano que estuvo involucrado en la publicación de las fotos de Mar Flores y Lequio en 'Interviú'

Siempre empeñado en pasear por la cuerda floja, el madrileño ganó dinero a espuertas gracias a las tertulias chillonas del corazón

Coto Matamoros, en Crónicas Marcianas.

Coto Matamoros, en Crónicas Marcianas. / ARCHIVO

Madrid

En febrero de 1999, Mar Flores se convirtió en protagonista de uno de los mayores escándalos de la prensa del corazón. Fue a raíz de que la revista Interviú publicara en portada unas imágenes donde la actriz y modelo aparecía junto a Alessandro Lequio en la habitación de un hotel de Roma. Según la coprotagonista en su libro de memorias, aquellas fotografías las hizo el ex de Ana Obregón con una cámara que tenía, y ella le instó a revelarlas en Italia por un tema de discreción. “Cuando tiempo después rompimos, algo que yo intenté alargar para acabar de la manera más civilizada posible, se las pedí [...]. Y, efectivamente, me las dio..., no sin antes haber hecho varios juegos de copias”. Uno de los juegos acabó en manos de Kiko Matamoros, entonces ex cuñado y representante de aquella, quien asegura que Lequio intentó hacer negocio con ellas. Aunque finalmente fue Coto Matamoros quien se las ingenió para quitarle las fotos a su hermano Kiko y las vendió al conocido semanario del Grupo Zeta.

Aquella historia dañó el estado anímico y la imagen de una Mar que entonces salía con Cayetano Martínez de Irujo, hijo de la duquesa de Alba, con el que rompería en esa misma época. "Mi pecado fue ser una mujer libre en una España que se creía moderna y no lo era", comenta la de Usera, quien siempre ha negado que mantuviera una relación con el naviero Fernando Fernández-Tapias en el momento en que compartió lecho con el rompecorazones italiano, como varias fuentes aseguran. Al final, Mar interpuso una demanda contra Interviú, condenada un tiempo más tarde por el Tribunal Supremo, al igual que Coto, por vulnerar su derecho a la intimidad. Para el Supremo, con aquella publicación se ocasionó "voluntariamente invasión de un ámbito estrictamente privado cuando la reproducción de la imagen lo es en la cama, tratándose de área reservada, por lo que claramente se trata de incursión totalmente injustificada" de los derechos a la intimidad personal y la propia imagen.

MADRID. MAR FLORES EMBARAZADA DE 8 SEMANAS.AQUI, LA VEMOS EN LA PASARELA CIBLES HACE UNAS DIAS, MOSTRANDO BARRIGUITA.MIGUEL CORDOBA. 180203. MODA FERIAS Y SALONES PASARELA CIBELES 2003 FAMOSOS MAR FLORES

Mar Flores, fotografiada en 2003. / MIGUEL CORDOBA

Pero no todo fue negativo para Coto, que gracias a aquel jaleó saltó a la fama nacional. Madrileño del 56, nació en el seno de una familia acomodada y franquista que según él no le dio demasiado cariño. Tras estudiar en un colegio religioso y acabar el Curso de Orientación Universitaria (COU), se matriculó en la madrileña Universidad Complutense para estudiar la carrera de Derecho. Ya entonces era un chico algo problemático. De hecho, en su libro de memorias contó que una vez su padre, un hombre severo y exigente, le dio dinero para que montara un negocio, pero él lo utilizó para comprarse una moto y pasar una temporada tumbado a la bartola en la Costa Azul. “En la juventud se rodeó de compañías que buscaban diversión en la noche, abusaban de las drogas y frecuentemente trapicheaban negocios nada claros. La primera vez que pisó la cárcel fue de joven, cuando un amigo lo delató. El motivo era que hacía contrabando con equipos de alta fidelidad cuando aún no estaba extendido el vídeo en España”, contó sobre él Rimembah, conocido creador de contenido y documentalista pop, en uno de sus vídeos.

A raíz de que vieran la luz las fotos mencionadas unas líneas más arriba, Coto apareció en Tómbola y en Crónicas marcianas y se convirtió en un personaje televisivo. Durante los siguientes años, protagonizaría algunas de las mayores broncas de la historia de la tele en compañía de otros rostros famosos como Kiko Hernández, Mila Ximénez o Aída Nízar. “Mi imagen es pura fachada. Mi cara de mala hostia es pura defensa: la gente me daría por todos lados si supiera lo mirlo que soy. Yo nunca me cago en la persona (de la Duquesa de Alba, por ejemplo), sino en lo que representa. Tampoco hago apología de las drogas, pero reconozco mi derecho sagrado a drogarme”, confesó un Coto que hasta llegó a protagonizar un duro careo con su hermano Kiko, en los inicios su representante, con el que desde entonces no se habla. “Me distancié de mi hermano porque creo que no está bien”, ha comentado este último. “Ha habido muchos motivos, pero principalmente por el daño que ha intentado infundir en los míos”.

Se dijo que Coto llegó a embolsarse 18.000 euros por cada intervención en el programa Crónicas Marcianas, donde aparecía dos o tres veces por semana, pero que dilapidó su fortuna en juergas y drogas. Años después contaría que Xavier Sardà se encargaba de aleccionar a los tertulianos para simular peleas y fingir escándalos con el objetivo de subir la audiencia. Pero además de salir en el famoso late night, Coto triunfó con un libro sobre cómo alcanzar la fama, llevó al cine el guion de una comedia protagonizada por varios frikis televisivos y hasta fue fichado para trabajar en el espacio de las mañanas de Antena 3, bajo las órdenes de María Teresa Campos, con la que estuvo un año. Según comentó luego en una entrevista, la comunicadora malagueña sufrió ataques de ansiedad cuando Ana Rosa Quintana, que defendía la mañana de Telecinco, empezó a hacer mejores datos de audiencia que su Cada día. “Ya en verano, como vi así las cosas, [...] la llamé y le dije ‘Oye, María Teresa, que yo te quiero mucho, como la trucha al trucho, pero que no, que paso [de seguir en tu programa], porque tengo una oferta de Ana Rosa y me voy a ir con Ana Rosa, que es más delgada que tú. Entonces, la mujer se puso a llorar”.

Intento de huida a Tailandia

Tras aquel rifirrafe con la Campos, nuestro protagonista se fue apartando progresivamente del mundo de la televisión. En 2009 anunció su intención de huir a Tailandia para evitar entrar en prisión por no pagar durante varios años la manutención de sus hijos. Después fue detenido en el aeropuerto de Barajas y enviado por un juez a la prisión de Aranjuez (Madrid), donde debía pasar varios meses. Fue en esa misma época cuando salió en el programa DEC asegurando que se había cansado de vivir y quería suicidarse. "La próxima vez que me veáis, será espiritualmente", le llegó a decir al presentador Jaime Cantizano. Al final no se quitó la vida, pero sí dejó que un tipo al que se encontró en una playa de la isla de Phuket, en Tailandia, le hiciera un tatuaje maorí en la cabeza. Y en 2010 dejó Madrid para llevar una vida más tranquila en Zaragoza, donde volvió a ser detenido y pisó de nuevo el talego por el mismo asunto que la vez anterior.

En unas memorias tituladas Libro de reclamaciones, Coto aseguró que en 2013, “tras un breve retiro en el santuario espiritual Spirit Rock, situado en Woodacre, cerca de San Francisco”, se desplazó hasta Los Ángeles, donde conoció a una rebirther que lo inició y dirigió en el conocimiento y práctica de esta técnica. “En todos los viajes a mi interior, realizados uno en cada sesión, he abierto mi inconsciente para localizar mis emociones y eliminar los limitadores que son el origen de los bloqueos que había venido padeciendo durante cincuenta y cinco años. Para conseguir un mayor desarrollo personal y espiritual resulta imprescindible pasar por alto las expectativas que nuestros padres habían depositado en nosotros y las expectativas que nosotros hicimos sobre ellos”. Incluso pasó una temporada en República Dominicana, donde se estuvo ganando la vida como coach espiritual y predicador del desarrollo personal, impartiendo charlas y conferencias por distintos rincones de Latinoamérica.

Impulsodor del boicot a GH

Volvió a ponerse delante de una cámara en 2014, con el objetivo de participar en un programa de entretenimiento publicado en YouTube, Molotov 2.0, en compañía del periodista deportivo Pipi Estrada y de Pepe Herrero, ganador de una séptima edición de Gran Hermano. “Tras trabajar durante muchos años en la cadena del váter, en la cadena triste, en la cadena gay y en todas las putas cadenas, he decidido ahora hacer televisión para pasar esas barreras que nunca me han dejado pasar”, dijo en la presentación de este espacio un Coto que, varios años después, se erigió en el impulsor del boicot publicitario que acabó con Gran Hermano a finales de 2019 por el caso de abusos sexuales a una de las concursantes (a manos de otro concursante que luego fue condenado a quince meses de prisión).

En los últimos años, el polemista de 59 años ha concedido varias entrevistas a youtubers con los que charla sin tapujos de sus años más locos. En 2024 confesó en uno de esos espacios, El octavio pasajero, que pese a haber sufrido un ictus se seguía drogando ocasionalmente porque “la vida, si no experimentas o buscas emociones, es un coñazo”. En otra ocasión se definió como un ser que “busca, por encima de todo, su libertad” y reconoció tener problemas de mala conciencia por culpa de algunas cosas que ha dicho o hecho. “He pedido perdón, privada y públicamente, a esas personas a las que he podido dañar”. Su último trabajo, en 2025, fue como colaborador de los creadores de contenido Carlos y Daniel, conocidos en internet como Zona Gemelos, que en la actualidad hacen historia con una serie de realities digitales que superan en audiencia a los de la televisión tradicional.