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HISTORIA

El castillo de Guadalajara que domina el Tajo y guarda siglos de guerras

El Castillo de Zorita de los Canes conserva restos islámicos, ampliaciones cristianas y una silueta recortada sobre el río que lo convierte en una de las estampas más evocadoras de la Alcarria

Uno de los rasgos más llamativos del conjunto es su adaptación al terreno

Uno de los rasgos más llamativos del conjunto es su adaptación al terreno / AYUNTAMIENTO DE ZORITA DE LOS CANES

Victoria Saulyak

Madrid

Llega el momento en el que los madrileños cuentan con algo de tiempo libre y, como consecuencia, pueden ir pensando en hacer alguna que otra escapada para huir del frenético ritmo de la capital.

Con la excusa de la Semana Santa, serán muchos los que, para evadirse, buscarán algún pueblo de las afueras en el que descansar, hacer turismo y afrontar mejor la vuelta a la rutina.

Y es que hay lugares que impresionan desde el primer momento en el que se ven y el Castillo de Zorita de los Canes es uno de ellos. Levantado en un punto estratégico sobre el río Tajo, su presencia domina el entorno y deja ver desde lejos por qué este cerro fue elegido como enclave defensivo. Piedra, altura y río se combinan en una imagen que sigue explicando, siglos después, el papel que jugó esta fortaleza en la historia de la zona.

La fortaleza fue levantada por los musulmanes para controlar un paso clave del Tajo y pasó a manos cristianas en el siglo XII, cuando quedó integrada en el sistema defensivo del reino de Castilla. Esa doble herencia se percibe todavía en su estructura, donde conviven restos de origen islámico con ampliaciones posteriores.

El castillo conserva la torre del homenaje, los lienzos de muralla y varias puertas fortificadas, elementos que ayudan a leer su evolución y su importancia militar. Junto a la cercana ciudad visigoda de Recópolis, el enclave refuerza además la sensación de estar ante uno de esos lugares donde varias capas de la historia siguen superpuestas en el paisaje.

Levantado en un punto estratégico sobre el río Tajo, su presencia domina el entorno y deja ver desde lejos por qué este cerro fue elegido como enclave defensivo

Levantado en un punto estratégico sobre el río Tajo, su presencia domina el entorno y deja ver desde lejos por qué este cerro fue elegido como enclave defensivo / REDES

Un castillo adaptado al cerro y a la guerra

Uno de los rasgos más llamativos del conjunto es su adaptación al terreno. El castillo divide su espacio en dos zonas, una eclesiástica y otra militar, y despliega unas murallas en zigzag, algo habitual en muchas fortalezas vinculadas a órdenes militares en Castilla-La Mancha. Esa disposición defensiva, unida al relieve rocoso, refuerza la sensación de estar ante una construcción pensada para resistir, vigilar y controlar el paso junto al río.

También los accesos ayudan a entender esa lógica militar. Uno de los caminos asciende desde el valle del arroyo Bodujo, atraviesa la torre albarrana y llega hasta el patio de armas. Desde allí, un puente levadizo hoy desaparecido permitía salvar el ancho foso que todavía puede reconocerse. El otro acceso quedaba sometido al control de murallas y torreones y desemboca en una puerta especialmente singular, con un arco gótico apuntado en el exterior y otro de herradura en el interior, este último posiblemente de origen árabe.

El castillo divide su espacio en dos zonas, una eclesiástica y otra militar, y despliega unas murallas en zigzag, algo habitual en muchas fortalezas vinculadas a órdenes militares en Castilla-La Mancha

El castillo divide su espacio en dos zonas, una eclesiástica y otra militar, y despliega unas murallas en zigzag, algo habitual en muchas fortalezas vinculadas a órdenes militares en Castilla-La Mancha / TURISMO CASTILLA-LA MANCHA

Una silueta que sigue marcando el paisaje de la Alcarria

Durante siglos, Zorita fue clave en la frontera entre musulmanes y cristianos, una condición que explica la potencia histórica del lugar. Pero el castillo no se entiende solo por su pasado bélico. Hoy, buena parte de su fuerza está en la imagen que proyecta sobre el paisaje: murallas recortadas sobre el Tajo, panorámicas amplias del valle y una posición elevada que convierte la visita en una experiencia muy ligada al territorio.

El recorrido permite observar torres, murallas adaptadas al terreno y distintos espacios interiores que ayudan a comprender la función militar de la fortaleza. Además, la visita se completa con paneles interpretativos que contextualizan el enclave y su relación con el cercano yacimiento de Recópolis. En conjunto, el Castillo de Zorita de los Canes conserva algo más que una estructura defensiva: mantiene viva una de las estampas más potentes del patrimonio histórico de Guadalajara, allí donde el río, la frontera y la piedra todavía parecen hablar el mismo lenguaje.