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INNOVACIÓN

Nuevo recubrimiento de la Comunidad de Madrid: menos calor y más protección contra incendios en edificios

Un estudio de IMDEA Materiales y la Universidad Politécnica de Hong Kong logra enfriar los inmuebles más de siete grados con una nueva estructura del material y reducir casi a la mitad su intensidad de combustión

Imagen de archivo del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA) Materiales.

Imagen de archivo del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA) Materiales. / Comunidad de Madrid

Madrid

La Comunidad de Madrid aplica una mejora en los recubrimientos convencionales de edificios que permite reducir el riesgo de incendios y rebajar la temperatura de los inmuebles en más de siete grados. El trabajo, desarrollado por el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Materiales junto a la Universidad Politécnica de Hong Kong, plantea una reestructuración del material con el que están compuestos estos recubrimientos para reforzar su rendimiento.

Los recubrimientos radiativos convencionales enfrían de forma pasiva las superficies al reflejar gran parte de la luz solar y emitir el calor en forma de radiación infrarroja a través de la atmósfera. Ese equilibrio hace que la superficie pueda enfriarse por debajo de la temperatura del aire circundante, lo que ayuda a reducir también la temperatura en el interior de los edificios.

Estos materiales suelen elaborarse con partículas microscópicas de dióxido de silicio, presente en la arena y en el vidrio, que se incorporan a una resina para crear recubrimientos aplicables en cubiertas y fachadas. Su uso permite disminuir el consumo energético y mejorar el confort interior de los inmuebles.

La nueva investigación da un paso más sobre esa tecnología. Mediante la ingeniería de la estructura del material hasta lograr una forma similar a la de un árbol, el equipo ha desarrollado un recubrimiento multifuncional que no solo mejora la capacidad de enfriamiento, sino que también refuerza la seguridad frente al fuego, una prestación de la que carecen los materiales tradicionales.

Según los resultados del estudio, esta nueva estructura dispersa la luz solar de forma más eficaz y reduce casi a la mitad su intensidad de combustión. Además, limita la propagación de un incendio y crea una barrera protectora que ralentiza el avance de las llamas, lo que puede mejorar las condiciones de evacuación en caso de fuego.

Con esta mejora, la Comunidad de Madrid refuerza una línea de investigación orientada a edificios más seguros y eficientes, con materiales capaces de reducir el calor acumulado en fachadas y cubiertas sin renunciar a una mayor protección frente a incendios.