Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

EXPOSICIÓN

El Madrid que nadie puede ver: comercios, túneles y fachadas que se han vuelto invisibles

La exposición 'Cartografía fantasma' recorrerá la Comunidad en 2026, invitando a reflexionar sobre la capital como un espacio de tensiones, pérdidas y memorias

'Bocatas' (1994), de Amalia Avia.

'Bocatas' (1994), de Amalia Avia. / ARCHIVO

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Las ciudades tienen sus fantasmas. Edificios, túneles y rincones que se han vuelto invisibles frente al ruido diario. En ese territorio, a medio camino entre la arqueología urbana y la crítica cultural, se instala Cartografía fantasma, una exposición que invita a mirar la capital no como escaparate, sino como campo de tensiones, pérdidas y memorias. La muestra podrá verse a lo largo de 2026 en distintos municipios de la Comunidad de Madrid gracias al programa Red ITINER. Acaba de estar en El Atazar. La siguiente parada será Alcalá de Henares.

La idea de partida es fértil: Madrid no solo se recorre, también se descifra. Inspirada en las Tesis sobre el concepto de historia de Walter Benjamin, el proyecto plantea que el arte puede actuar como herramienta para revelar aquello que quedó fuera de su encuadre triunfal. De ahí que el recorrido se organice en tres capas: Madrid desaparecido, Madrid oculto y Madrid invisible. Tres maneras de enfrentarse a una capital que a menudo se vende como imagen pulida, pero que está hecha también de huecos, cicatrices y silencios.

'Madrid'(2011), de Javier Campano.

'Madrid'(2011), de Javier Campano. / CEDIDA

Lo más interesante es que no se limita a la nostalgia. Propone un distanciamiento crítico que el comisario, Enrique Piñuel Martín, cuestiona por su tendencia a homogeneizar los espacios y a desplazar la vida cotidiana en favor del turismo y la imagen de consumo. Aquí no hay una defensa melancólica de las ruinas, sino una pregunta política: qué ciudad recordamos, quién decide lo visible y qué queda expulsado.

'La Pagoda' (1999), de Miguel Fisac.

'La Pagoda' (1999), de Miguel Fisac. / CEDIDA

Ese planteamiento cuaja en una selección de artistas que utiliza la ficción, el documento y la observación como formas de resistencia. La fotografía de Javier Campano elegida para la portada funciona casi como un manifiesto: en ella aparece la huella espectral de las antiguas cocheras de la EMT, derribadas en 1994, como si la ciudad devolviera por un instante lo que quiso borrar. En otra dirección, Víctor Moreno se adentra en la red subterránea de Madrid y convierte galerías y alcantarillas en una geografía mental de la metrópoli. Y Eugenio Ampudia, con su proyecto Dónde dormir, desplaza un gesto cotidiano al interior de espacios emblemáticos para convertirlo en una forma de fricción política.

Desgaste y pérdida patrimonial

También hay una reflexión lúcida sobre el desgaste y la pérdida patrimonial. Basta pensar en Amalia Avia y ese Madrid de fachadas fatigadas, comercios modestos y superficies desconchadas que en su pintura adquiere una dignidad casi moral. O en la acuarela de La Pagoda de Miguel Fisac, uno de los grandes iconos arquitectónicos desaparecidos de la ciudad, demolido en 1999 en un episodio que hoy sigue leyéndose como emblema de la especulación urbanística.

Cartografía fantasma no pide al visitante que admire la ciudad, sino que sospeche de ella. Que entienda que toda capital fabrica su versión oficial y que, precisamente, por ello, conviene atender a sus márgenes. La exposición tiene el acierto de recordar que la identidad urbana no está en la postal, sino en las capas de tiempo que todavía resisten debajo.