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OCIO EN MADRID

El Cine Paz recupera el 70 mm en Madrid con 'Kill Bill' y reivindica la proyección analógica

La sala de la calle Fuencarral será la primera de la capital en reintroducir este formato, con una familia de operadores al frente de una técnica casi desaparecida

MK2 Cine Paz.

MK2 Cine Paz. / @mk2cines

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

El formato de 70 milímetros regresa a Madrid de la mano de MK2 Cine Paz, que estrenará el próximo viernes este sistema con la proyección de Kill Bill, de Quentin Tarantino. La iniciativa, impulsada con vocación de continuidad, busca convertir esta sala en uno de los puntos de referencia para las proyecciones analógicas en gran formato en la capital.

El Cine Paz recupera el 70 mm en Madrid con ‘Kill Bill’ y reivindica la proyección analógica.

El Cine Paz recupera el 70 mm en Madrid con ‘Kill Bill’ y reivindica la proyección analógica. / @mk2cines

"Queremos que se convierta en el punto de referencia del 70 milímetros en Madrid y después de Kill Bill vendrán otros muchos títulos", explica Isaac Reyes, responsable de comunicación de MK2 a la Cadena Ser.

La apuesta no se limita a una exhibición puntual. El objetivo es recuperar para el público una experiencia cinematográfica menos habitual en la actualidad, vinculada a la proyección en celuloide y a una forma de exhibición que requiere una intervención humana constante.

El regreso de un oficio en desaparición

La recuperación del formato no sería posible sin los proyeccionistas, un perfil cada vez más escaso en la industria. Al frente del proyecto está David Pereira, encargado de dar vida a las nuevas proyecciones en 70 mm en MK2 Cine Paz, que trabaja junto a su hijo, también llamado David, con un proyector de los años 60 que perteneció a su padre.

Ambos llevan semanas ajustando la maquinaria para garantizar el funcionamiento de un sistema que exige precisión y experiencia. "Más que formación hay que tener experiencia", coinciden.

El proceso incluye tareas manuales como el empalme de bobinas, que pueden superar el metro de longitud una vez unidas y alcanzar los 15 kilos de peso. Durante la proyección, además, es necesario vigilar de forma permanente el estado de la película para evitar roturas. "Si se rompe, hay que parar para que la cabina no se llene de kilómetros de película —muy caros y, sobre todo, únicos—", explican.

Tradición familiar y relevo generacional

El proyecto tiene también una dimensión familiar. El padre del actual proyeccionista, y abuelo del más joven, inició su carrera en los años 40 en Madrid y sigue de cerca esta recuperación del formato. "El abuelo viene casi todas las mañanas para ver qué tal nos va o nos pregunta cómo vamos a hacer esto", relata.

La vuelta del 70 milímetros ha reactivado así un vínculo entre generaciones unido al oficio de la proyección, en un momento en el que la automatización ha reducido de forma notable la presencia de estos profesionales en las salas de cine.

Una experiencia visual y sonora distinta al cine digital

Más allá de la nostalgia, los impulsores del proyecto subrayan la singularidad técnica del 70 mm. "La imagen es diferente y luego hay otra parte de calidad, porque el fotograma de 70 mm es muy grande, tiene mucha definición y el color es diferente, las tonalidades del color son distintas", explica Pereira.

David Pereira sostiene que este formato es único no solo por recuperar una textura, unos colores y un sonido con una nitidez y unos matices que, a su juicio, se perdieron con el paso al digital. También porque permite vivir una película de una manera que muy poca gente ha tenido la oportunidad de experimentar, no solo en Madrid, sino en todo el mundo.

Esa dimensión cobra todavía más valor, añade, cuando el director rueda expresamente con cámaras y lentes fabricadas para ese formato en particular, lo que refuerza la personalidad visual de la obra y la diferencia de manera clara de una proyección digital convencional.

Frente al cine digital, el 70 milímetros ofrece así una imagen más rica y matizada, con mayor profundidad y una textura característica que, para sus defensores, refuerza la dimensión artística de la proyección y devuelve al acto de ir al cine una parte de su carácter excepcional.

Carteln de Kill Bill, de Quentin Tarantino, próxima sesión de cine en Madrid, MK2 Cine Paz.

Carteln de Kill Bill, de Quentin Tarantino, próxima sesión de cine en Madrid, MK2 Cine Paz. / @mk2cines